Chevron, la crisis y el socialismo

lqs-chevron_texacoDiego Farpón. LQSomos. Enero 2015

Hace unos meses escribí un artículo sobre la cuestión de Chevron, esencialmente explicando el problema (1) y, también, situando la cuestión desde una perspectiva económica: crecimiento económico mediante las multinacionales a cualquier precio o crecimiento planificado y sostenible mediante el poder popular.

Finalizaba aquel artículo señalando que es el internacionalismo y la correlación de fuerzas lo que hará que el resultado final del conflicto Chevron-Ecuador sea uno u otro, pudiendo ser la solidaridad un elemento que aumente el grado de conciencia de la clase trabajadora en España y haga avanzar sus posiciones. Profundicemos en la cuestión de Chevron desde la solidaridad internacionalista.

Cuando hace unos años estábamos en la cresta de la ola -y no, no era una ola pequeña, ni mediana ni grande: estábamos en la cresta de una ola enorme, gigante- había dinero para la solidaridad desde el propio estado burgués. La caridad, las migajas, las sobras, eso no tiene la burguesía el menor pudor en exponerlo y, como diosa infalible, en exhibirlo: “soy tan buena, ¡mirad qué buena soy! -dice la burguesía-, que doy dinero a los más desfavorecidos del mundo”.

Pero nosotras/os estamos contra la caridad: la denunciamos y revelamos qué es y qué significado político tiene, porque para nosotras/os no es una cuestión de caridad, sino de justicia, de hermandad entre los pueblos y de solidaridad.

Hoy, el dinero para la caridad, las sobras de España para ganar favores políticos o hacer negocio -como el caso Blasco, que no es más que la punta del iceberg de la corrupción y malversación de fondos en este ámbito- ya no existe (2). La oligarquía española, ingresando más millones que nunca en sus arcas privadas, está vaciando las arcas públicas para que no quiebre su sistema económico y financiero, y esas arcas –las públicas- las pagamos entre todas/os: por eso, porque nos están haciendo pagar la crisis del capitalismo queda más decoroso, en estos momentos recortar a ampliar o mantener el dinero para la caridad: se disfraza de patriotismo y ante la clase trabajadora pasándolo mal los pueblos de los países históricamente expoliados recibirán menos millones: se profundiza en el engaño y en la política de la repugnancia.

Así, la burguesía diferencia a la clase trabajadora en función de si reside en España o en cualquier otro país del mundo y, especialmente, en uno de los países que eran destinatarios de la ayuda. No nos diferencian a una parte de nuestra clase de aquí o de allá: nos diferencian de toda, somos la prioridad frente al resto. De esta forma nos unen y cohesionan frente a nuestra propia clase y bajo sus intereses: ¡nos unen y cohesionan rompiendo la unidad de nosotras/os mismas/os!

También lo hace el gobierno de Ecuador. También aglutina a sus nacionales frente a los nacionales del resto del mundo o, al menos, de España. Ecuador destina dinero (3) para que sus nacionales tengan abogadas/os y defensa en la cuestión de los desahucios (4). El gobierno de Ecuador no defiende a una clase social: defiende a una parte de la clase trabajadora por el motivo de haber nacido en una determinada parte de la geografía mundial. La burguesía, en Ecuador o en España, se comporta esencialmente igual: como burguesía.

Y así, la parte de la clase trabajadora mundial que reside en España se cohesiona erosionando la unidad internacional, y la parte de la clase trabajadora mundial nacida en Ecuador se cohesiona erosionando la unidad con el resto de la clase trabajadora con la que vive en España. Así, dos pueblos que deberían ser aliados, como clase, frente a sus gobiernos -en España para derrotar al gobierno de la oligarquía, en Ecuador para provocar un cambio cuantitativo en la revolución ciudadana y volverla socialista- dejan de ser aliadas, dejan de necesitarse y dejan de apoyarse mutuamente para pasar a apoyarse en los gobiernos de sus respectivas burguesías.

Y así, con estos y otros modos, es como la burguesía nos distancia a pesar nuestra, pues sus políticas no nos representan (5).

Ahora, en relación al problema de París, la seguridad de las/os nacionales vuelve a ser una excusa de los gobiernos de la oligarquía mundial para recortar derechos y libertades. Unos pobres desgraciados, lumpen de mierda que este sistema genera, nos enfrentan al resto de pobres del mundo y permiten que la oligarquía -qué bien le viene en este momento de crisis orgánica del capitalismo- trace sus estrategias e imponga sus designios con carta blanca.

Mucha unidad europea: pero el gobierno francés -bajo mandato de Sarkozy y bajo el gobierno del socialista Hollande- expulsó a las/os rumanas/os y búlgaras/os de su territorio y los deportó a su país, y de entre ellas/os seleccionó a las/os gitanos (6): intereses de la clase trabajadora nacida en Francia frente a las/os rumanos: ¿pero qué hicieron nuestras/os hermanas/os rumanas/os para ser expulsadas/os de Francia? La clase trabajadora rumana enfrentada a la clase trabajadora francesa.

Mucha unidad europea: pero cuando en Grecia puede que no gane las elecciones quien quiere la Troika -lo más selecto de la oligarquía europea- a Grecia se le amenaza, y amenazando a Grecia no se amenaza a la oligarquía griega que, como la oligarquía española, no sufre la crisis: amenazando a Grecia se amenaza al pueblo griego, a la clase trabajadora griega. La clase trabajadora griega enfrentada al resto de la clase trabajadora europea.

Y así es como nuestra fuerza como clase se fracciona, se divide, se pierde. Por eso hoy reclamamos que Grecia se quede en Europa, y queremos derrumbar las instituciones de la burguesía no sólo en Grecia, sino en toda Europa, y vamos a construir una Europa socialista de y para los pueblos y nuestra clase. No vamos a dejar solas/os a las/os griegas/os. Por eso denunciamos la situación de la clase trabajadora rumana y búlgara en Francia y otros países, por eso señalamos que el capitalismo es el culpable del problema del antagonismo de clase que tuvo una expresión violenta en París, por eso hoy reclamamos el internacionalismo con el pueblo ecuatoriano: no con su gobierno, no con nuestro enemigo de clase, sino con nuestro pueblo hermano.

Siempre hemos reclamado el internacionalismo con todos los pueblos del mundo. La izquierda siempre lo ha tenido en cuenta: es una cuestión esencial. Cada vez que, por ejemplo, la burguesía en sus guerras de rapiña bombardea y saquea otros territorios y asesina a la clase trabajadora de otros lares del planeta, la clase trabajadora en España se moviliza. Con grados. Con peros. Pero sea como sea se moviliza. Es un trabajo que nunca ha sido olvidado ni dejado de hacer -mejor o peor- por la izquierda.

Sin embargo, en la actual coyuntura el internacionalismo redobla su importancia y es una muestra sintomática del grado de conciencia de la clase trabajadora y debería ser cuidado y tratado como tal por parte de las (inexistentes) direcciones políticas revolucionarias y consecuentemente internacionalistas de las organizaciones de la izquierda.

Hoy, desarrollar el internacionalismo no es sólo desarrollar la unidad de la clase trabajadora internacional, sino la oportunidad para denunciar la doble moral de la burguesía: es una oportunidad para armar ideológicamente al bloque social subordinado y construir una hegemonía, unos valores y una ideología consecuentemente revolucionaria para enfrentar al gobierno de la burguesía.

Hoy, ante una crisis orgánica del capitalismo que no tiene lugar solo en España, sino que se expresa -con distintos grados- en todo el planeta, la solidaridad de nuestra clase para consigo misma es un factor esencial en la lucha por poner fin al capitalismo, tomar el poder y poner en marcha el socialismo.

Por ello la cuestión de Chevron no es -no debería ser, al menos- una cuestión baladí ni un trámite que cumplir para nuestras organizaciones, nuestras direcciones, nuestra militancia y nuestra clase que vive en España.

Chevron no es una imposición de la caprichosa lucha de clases, sino una oportunidad para desarrollar a nuestro favor la lógica de la lucha de clases.

Notas:
1.- Medioambiente, multinacionales y soberanía
2.- Se cumplen 20 años de las masivas movilizaciones por el 0,7% con una ayuda al desarrollo que retrocede a niveles de 1989
3.- Ecuador paga unos abogados para asesorar a sus nacionales ante los bancos
4.- Ecuador anima a demandar por abusos hipotecarios y desahucios a sus nacionales residentes en España
5.- El 69 % de los españoles defiende aumentar la ayuda para países en desarrollo
6.- Francia sigue expulsando gitanos

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