Contra el reformismo y la izquierda responsable: en defensa de la revolución

Diego Farpón. LQS. Octubre 2020

La izquierda está enfangada hasta más allá del cuello gobernando para la burguesía. Quien no lo quiera ver tiene un importante problema de miopía política y/o fanatismo partidario. También hay quien defiende de forma sincera las posiciones de la izquierda burguesa bajo distintas creencias entre las cuales destaca la afirmación de que nos encontramos ante una cuestión de responsabilidad, por lo cual es necesario gobernar -ser útil- y no sólo estar constantemente criticando… a estas últimas personas nos dirigimos. Nos dirigimos a quienes alguna vez creyeron en este Gobierno. Con quienes no ven la realidad difícilmente se puede razonar.

Que este gobierno es un gobierno de la burguesía no lo decimos rojas/os izquierdistas trasnochadas/os, sino la honorable Botín. Hace unas semanas afirmaba:

“Hay pocas personas en España puedan estar en desacuerdo con el Presidente”. Además, añade toda una declaración de intereses que daría para otro artículo: “Hay más cosas que nos unen y si nos vamos a los principios, el futuro está en Europa, en una economía más sostenible, más digital y más feminista” (1). Esto lo ha señalado tras «la primera mesa de debate del pleno extraordinario de la Cámara de Comercio de España dedicada a la reconstrucción y recuperación de la economía», lo cual no deja lugar a ninguna duda -si es que la había- sobre cómo va a ser la «reconstrucción»: la profundidazión en la ley de la selva que supone el modo de producción capitalista. «Mismas reglas, mismos servicios, mismas obligaciones. Nosotros competimos con gente que no está regulada, y yo no quiero que les regulen, pero si ellos no están regulados, desregúlame a mí porque es imposible competir en desigualdad de oportunidades», ha reclamado Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.

Botín y Sánchez comparten principios. Los principios: aquello que, en teoría, la izquierda no negocia, y realmente parece no negociar, pues aunque la CEOE a veces parezca enfadada -es su papel en el espectáculo de PSOE-Podemos-IU-PCE- el Gobierno cumple con una misma línea desde el primer día y no deroga la reforma laboral -¡ni siquiera cuando ha firmado hacerlo!-, prorroga los ERTE, mantiene la LOMCE, utiliza sin pudor la Ley Mordaza…

Muchos compromisos tenía el actual Gobierno para con las clases trabajadoras. Ninguno se hace efectivo: algún maquillaje, como un ingreso mínimo vital -que podríamos aceptar e incluso apoyar como mal menor mientras se legisla contra el dominio del capital y se asegura el pleno empleo- que no ha sido sino más que un fracaso rotundo, de gestión «caótica» -según UGT, no sólo la derecha cavernícola. Y no es en la actualidad UGT un sindicato que combata ferozmente por los derechos de las clases trabajadoras, sino que participa del pacto social con cualquier Gobierno. Decimos, esto, para que no vayan a acusar ahora a UGT de izquierdismo- (2).

Frente a esta realidad, frente a un Gobierno que hace que toda la crisis recaiga sobre las espaldas de las clases trabajadoras -cuando, frente al eslogan del Gobierno la propia UGT reconoce que «hay gente que se está quedando atrás»-, sólo cabe lo que siempre debe hacerse frente a las políticas del capital: organizarse para rechazarlas.

Nosotras, claro, queremos abolir el trabajo asalariado, cerrar el capítulo del prehistórico capitalismo para enarbolar la bandera de la Historia y de la reconstitución del género humano. Sí, queremos el comunismo hoy, ni siquiera mañana. Izquierdistas, nos llaman. No importa, nos pueden llamar como quieran: el comunismo, la autoemancipación del proletariado, es una necesidad. Nos pueden acusar de utópicos y de alejarnos de las masas: ¡utópico es pensar que, gobernando para el capital, las masas pueden estar mucho más tiempo sin movilizarse en contra de las políticas reales, así sean promulgadas bajo una bandera roja!

El socialismo es el objetivo final de cualquier organización que nace y que es del proletariado, algo que conjuga con la defensa incondicional -en cualquier contexto: incondicional- de los intereses materiales y legítimos de su propia clase social.

Alberto Arregui nos contaba que hay dos tipos de dirigentes: unos, los revolucionarios, los que exigen y proclaman la necesidad del socialismo, los que quieren el socialismo e impulsan a las masas a la lucha por el mismo: son aquellos que confían en las masas; otros, aquellos que dicen aceptar el socialismo, pero siempre mañana, nunca hoy: quienes por la coyuntura, la urgencia, la realidad… quienes, aunque hablan de socialismo y dicen desearlo, siempre encuentran una excusa para posponerlo y decir que sí, que socialismo, pero socialismo mañana. Mañana, para estos dirigentes -ya lo estaréis imaginando-, nunca llega. Mañana nunca es hoy.

Nos inscribimos entre los primeros. No es izquierdismo. No vamos a intentar tomar mañana la Moncloa, pero nuestro compromiso histórico es empujar el proceso social, constituir a la clase y caminar junto a lo más consciente del proletariado e impulsar a lo más atrasado. Nuestro compromiso, incondicional, es para con el proletariado: con ninguna organización, con ningún Gobierno. Nos inscribimos entre quienes proclaman la necesidad del socialismo gobierne quien gobierne, y ofrecemos al proletariado y a las clases trabajadoras no una organización, sino su autoorganización con el conjunto de la clase, construyendo la herramienta para su autoemancipación, la herramienta para destruir la sociedad de clases.

Notas:
1.- Los empresarios españoles piden unidad y consenso para la reconstrucción económica
2.- «El Ingreso Mínimo Vital no lo cobra nadie»

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2 comentarios en “Contra el reformismo y la izquierda responsable: en defensa de la revolución

  • el 22 octubre, 2020 a las 14:50
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    Compartiendo el núcleo de tu preocupación, compañero Diego, pero en mi caso,estoy más preocupado por la manifiesta fragilidad colectiva en la tarea de acompañar la «construcción de la clase».
    Desarrollar las corrientes útiles a ello, en cualquier ámbito organizativo en que nos encontremos (por modesto que sea ese ámbito) me parece lo más urgente.

    El telón de fondo es el proyecto igualitario en libertad, pero sin esa cotidiana labor de acompañamiento de la «construcción de la clase» mediante propuestas de acción y fortalecimiento organizativo… estamos condenados a escribir solo sobre el futuro o sobre lo que «habría que hacer».

    Salud y Amistad.

    Respuesta
  • el 21 octubre, 2020 a las 21:15
    Permalink

    «ofrecemos(¿?) al proletariado y a las clases trabajadoras no una organización, sino su autoorganización con el conjunto de la clase, construyendo la herramienta para su autoemancipación, la herramienta para destruir la sociedad de clases». No se me había ocurrido, No sé si reir o llorar.

    Respuesta

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