Crónicos urbanos: kit electoral

Iñaki Alrui. LQS. Marzo 2021

Nuestra situación es algo compleja:
podemos afirmar que tenemos problemas modernos
para los cuales no tenemos soluciones modernas.
Y esto le da a nuestro tiempo el carácter de transición:
Tenemos que hacer un esfuerzo muy exigente por reinventar la emancipación social.
Boaventura de Sousa Santos

Se acaba de abrir la caja de los truenos en Madrid. Todo rápido y premeditadamente precipitado. La convocatoria de elecciones para esta provincia manchega ya acapara los titulares de toda la información, como si de un gran evento internacional se tratase.

Madrid ciudad-estado

Capital de la iglesia católica, centro de emisión de ideología y manipulación (colegios, universidades, seminarios) para beneficio de la gran secta. Órdenes, limosnas, congregaciones, subvenciones, hermandades, obispos, exenciones, arzobispos… más de cuatro siglos de poder al lado del estado.

Símbolo del “pelotazo” inmobiliario, de la especulación salvaje, “mordidas” del ladrillo, ejemplo inmoral de riqueza, territorio far west para empresarios sin escrúpulos en connivencia con décadas de podredumbre política, glamour de revista del corazón.

Ejemplo de sanidad de pago, experimento exitoso de cómo demoler lo público para hacerlo privado de la mano de los mafiosos de la especulación, presupuestos regionales: 1€ para la de pago, 1€ para la pública, neoliberalismo extremo.

Base de operaciones de la armada mediática: prensa, televisión, radio. Pensamiento único, régimen del 78, unidad nacional. Noticias falsas sin escrúpulos, tertulianos comprados, periodistas vendidos, caza de brujas, trasgresión perenne de la verdad, cloaca de opiniones. Codo a codo, mano a mano al servicio del capital.

Sede social del Ibex35… Banqueros, contrabandistas de vidas, empresarios de postín, monopolio de corrupción, mercado de selectos beneficios, zoco de oferta y demanda, todo se compra y vende (políticos incluidos), la dignidad cotiza a la baja. Libertad empresarial, libertad de explotación, libres de impuestos, libres de normas.

Centro de control: Dirección General de la Policía, de la Guardia Civil, Audiencia Nacional, Estado Mayor de la Defensa, Tribunal Supremo, Centro Nacional de Inteligencia, Tribunal Constitucional, CIEs, 24 horas de vigilancias, 365 días de control.

Punto nuclear del estado centralizado: Registros, sedes, Ministerios, ministras, secretarios, gobierno, Monarquía, rey, reinas, infantas, primos, cuñados… la corte.

Así es Madrid. Y es a ese Madrid al que la disposición del reino permite una acumulación de riquezas (repartidas en controladas exclusividades) por ser sede y asistente de servicios, una provincia castellana convertida en ciudad-estado, carente de independencia y soberanía.

El “otro” Madrid de sucesos y miserias también existe: casi 5.000 personas muertas en residencias de la tercera edad, cientos de personas desahuciadas de sus casas, miles de contratos precarios, colas del hambre, 135 millones de euros menos, en el ultimo año, al sistema de dependencia, un millón de personas en situación de exclusión social, medio en exclusión social severa y 270.000 en exclusión social extrema… Y por supuesto un Madrid solidario, que también existe y navega fuera de las estructuras de la administración, pero que teje solidaridades y no se rinde, gobierne quien gobierne.

Verbo: vota, votaría, votaré, votaba

Como un karma ha surgido por redes sociales el viejo, desgastado, mantra de la “unidad de la izquierda”. La entrada de Pablo Iglesias en la liza electoral ha sido el desencadenante esta vez.

Entramos, de aquí al 4 de mayo, en la “política-espectáculo”, la actuación de actores y actrices correrá a cargo de las candidatas, y seremos espectadores que seguiremos la función desde la platea; como si de una serie televisiva se tratara, comentaremos en redes sociales, con nuestros “me gusta” o no, discutiremos en bares, y terminaremos escogiendo una papeleta o…

Es verdad que solo pensar en echar a Isabel Díaz Ayuso da un subidón de adrenalina. Reúne todas las cualidades para aborrecerla, ha conseguido superar a sus predecesoras en el neoliberalismo extremo que gobierna esta provincia desde hace 30 años, caspa pura. En su precampaña, Ayuso dispara, ida y crecida, sus delirios marca tufo del 36: “el fascismo es el lado bueno de la historia”, “¡Comunismo o libertad!”…

Es imprescindible evitar que esta derecha siga gobernando Madrid. Yo quiero votar contra la derecha, me gustaría…

¿Izquierda para ganar elecciones o izquierda para transformar?

No hay soluciones solo en clave electoral. Las promesas manidas, las candidaturas estrella o la unidad obligada no son base para acabar con tres décadas de neoliberalismo salvaje. Hay prisa, sí, pero un poco de reflexión y de análisis aportarán más que cualquier pretendida solución milagrosa.

Vivimos una época confusa, la pandemia nos ha despistado más de lo que ya podíamos estar antes. Tenemos una izquierda hiperfragmentada y en guerra, una ciudadanía desmovilizada desde la eclosión del 15-M, hace ya 10 años, y su posterior deriva hacia la vía institucional exclusiva y excluyente.

Necesitamos, sin lugar a dudas, estrategias, programas construidos desde abajo, generar procesos autónomos de organización social y política en los pueblos y barrios populares, más autogestión, más democracia participativa… ¿Ahora no hay tiempo? ¿Para cuándo entonces? ¿Cuáles son nuestras prioridades? ¿Una izquierda para ganar elecciones o una izquierda para transformar?

Ganar, gobernar desde la movilización

La sociedad madrileña ya experimentó con el 15-M cómo se podía forzar a tomar decisiones legislativas, tal como pasa en otros países europeos en los que, gobierne quien gobierne, las movilizaciones consiguen tumbar reformas y leyes impopulares. No nos vale votar cada cuatro años, para que nada cambie.

Ganar unas elecciones con una base social que no quiere cambiar el sistema, y ha sido solo ganada con promesas electoralistas superficiales, ¿de qué sirve? Por ahí llegamos a donde ya estamos: una fórmula democrática que no solo no es participativa, sino que ni siquiera es representativa, solo suplantadora. Es decir, falsa y enemiga.

Las calles no se pueden vaciar. La fuerza de la izquierda –también en las instituciones– viene de una sociedad activa y movilizada por sus derechos, del análisis crítico y de la reivindicación permanente. A ello deben servir los candidatos. Si no, no nos valen.

Ahora el ritmo nos lo marca el ciclo electoral, pero no deberíamos conformarnos con una victoria en las urnas para expulsar a los corruptos, pues seguirán dominando desde su Ibex 35, bancos, régimen del 78. Es tiempo de ser ambiciosas, transformadores. Vamos a empezar a cambiar nosotres.

El 4 de mayo hay elecciones en Madrid, móntate tu kit electoral y actúa. ¡Vamos!

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2 comentarios en “Crónicos urbanos: kit electoral

  • el 27 marzo, 2021 a las 00:02
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    El movimiento social que proyectó el 15-M, tuvo una repercusión mundial. Eran la generación más preparada, nos lo venían recalcando desde el sistema hasta la saciedad.
    Salen y hacen lo más razonable, como era de esperar. Ponerse entre todos a buscar una solución al problema: La crisis.
    Bueno, incluso vinieron premios nobeles, en materias de economía, y otras materias referentes al problema de la crisis a dar clases y conferencias gratuitas. Los profesores de la Universidad, dieron clases en las plazas para que el conocimiento fluyese y diésemos con la manera de solventarla.
    Porque desde 2007 que estalla la burbuja inmobiliaria, todos los estamentos públicos y privados, corporaciones, macro-mega-gestión, estaban fuera de juego. Dando la espalda a la sociedad. Invalidos.
    Un movimiento social pacífico, que se va haciendo a sí mismo y acapara toda la atención social, que aumenta constantemente en número y simpatías.
    Y los trata el sistema como a criminales. Al final ya los acusaba de terroristas y todo.
    A pesar de todo, es verdad que la protesta conseguía cosas. Y las resoluciones que tomaron, se tendrán que llevar a adelante (algunas ya se aplican), porque se tomaron después de muchos estudios, desde diferentes sectores sociales, y hechos por los mejores profesionales. La generación más preparada, no se olvide.
    Además de que el proyecto del sistema no funciona. Es evidente.
    Pese a la gran represión, la protesta continuaba, y era efectiva, seguía siendo efectiva, como contra la violaciones, o por la igualdad de derechos, y más casos.
    Pero claro si por ejemplo, un tercio de la protesta abandona por el posibilismo, pues sobre la protesta la presión se agrava a l ser menos.
    Porque claro, si ya hay alguien que lo va a solucionar, para qué arriesgarse a multas, detenciones, etc.

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