Cuando Dylan encontró a Guthrie

Mariano Muniesa*. LQS. Febrero 2021

Dylan no necesitaba el consejo de Guthrie, y Guthrie no necesitaba decirle nada al joven genio; ya le había mostrado cómo se hacía lo que él quería hacer. No obstante, le dio algunos consejos al peregrino…

En la excelente biografía que a mediados de los años 70 se publicó en España por Ediciones Júcar del periodista norteamericano Anthony Scaduto sobre Bob Dylan, texto de cabecera durante mucho tiempo para todos los estudiosos y seguidores del gran músico, poeta, activista y literato estadounidense, en referencia a la efeméride que hoy quiero compartir con todos lo siguiente: “El principio de todo fue la música, que abrió la mente de Bob Zimmerman, como la de tantos otros muchachos a finales de la represiva década de los 50, los insulsos días de la era Eisenhower y de la locura nacional de Joe McCarthy. Al principio, Bob escuchaba música popular corriente, y se pasaba horas oyendo discos en Crippa, la famosa tienda de discos de Howard Street y cuando aún no tenía 14 años, su afición a la guitarra le llevó a descubrir a Hank Williams. De Williams a la música negra rural, el blues, que habría de revolucionar el mundo, solo había un corto paso, y en medio de todo, llegó a los cines ‘Blackboard Jungle’, es decir, el Rock’n’Roll.”

En este párrafo se resume en cierto modo toda la trayectoria vital que llevó a Bob Dylan a querer ser un músico de rock. Antes del histórico episodio del Festival de Newport, en donde por parte de muchos historiadores del rock se dice erróneamente que Dylan abandonó su faceta folk para entrar en el rock eléctrico que se dice había “descubierto”, se ignora que el viaje fue al revés y que en gran medida, fue el cierre de un círculo vital en su biografía, al menos en los años 60.

“En mi fin es donde encuentro mis orígenes”, dijo otro gran poeta estadounidense, T.S. Elliot. Antes de que Dylan descubriera el folk a través de Woody Guthrie, estaba tocando la guitarra eléctrica y el piano y tratando de crear una banda para convertirse en una estrella del rock and roll. Escuchar a Woody Guthrie por primera vez y leer su autobiografía “Bound for Glory” fue lo que literalmente cambió su vida y le llevó a empuñar una guitarra acústica, imbuido del espíritu de aquella mítica figura, cantor de los desheredados de la clase proletaria más precarizada y empobrecida de América.

Desde que se había escapado de su casa en la ciudad minera del Medio Oeste en Hibbing, Minnesota, Bob Dylan había estado tratando de descubrir la manera de ser alguien en la música y de decir algo en la música. Escuchar a Woody Guthrie le mostró cómo empezar a dar vida a sus aspiraciones. Guthrie le mostró que no necesitaba una banda, que un hombre simplemente con una guitarra y una armónica podía cantar, podía narrar la verdad, y como dice en su último disco, mover montañas.

Guthrie le mostró que no necesitaba una banda, que un hombre simplemente con una guitarra y una armónica podía narrar la verdad

Dylan comenzó a imitar los patrones y el estilo de vida de su héroe e incluso le dijo a la multitud en el Café Wha? cuando llegó a Nueva York por primera vez en enero siguiente: “He estado viajando por todo el país, siguiendo los pasos de Woody Guthrie”.

Por desgracia tal vez para Dylan, el autor de “This Land is Your Land”, cuya guitarra llevaba la leyenda «esta máquina mata a los fascistas», casi había llegado a esas alturas, tras una vida dura y difícil, al final del camino: en 1961 estaba en su cuarto año de internamiento en el Greystone Park Psychiatric Hospital de Nueva Jersey, en tratamiento por su dolencia de la enfermedad de Huntingdon, que finalmente le condujo a su muerte en 1967. Pero Dylan no cejó en su empeño hasta llegar allí y poder encontrarse cara a cara con él, conocerle y hablarle de sus deseos y aspiraciones un 29 de enero de 1961, efeméride que sesenta años después celebramos.


Existe abundante literatura sobre ese encuentro, que indudablemente marcó la historia de Bob Dylan y por ende, la historia de la música popular contemporánea. La gran diversidad de fuentes que nos proporcionan detalles sobre cómo fue ese encuentro entre Bob Dylan y Woody Guthrie coinciden en afirmar algunas cosas que entiendo nos permiten conocer cómo fue esa reunión. Dylan escribió y tocó para su ídolo una nueva pieza propia llamada “Song to Woody”, directamente inspirada en una de las canciones más conocidas de Woody Guthrie, “1913 Massacre”, canción que narraba los trágicos sucesos de la llamada “Masacre del Salón Italiano” sucedida en la nochebuena de 1913, cuando 73 obreros en huelga de las minas del cobre de Michigan murieron aplastados en un tumulto cuando alguien, en medio de la celebración gritó: “¡Fuego!” y la gente, presa del pánico, se agolpó frente a las salidas, parece ser que bloqueadas desde fuera por saboteadores de la patronal de las minas.


Recibió la aprobación de su mentor y con ello “Song For Woody” fue una de las dos únicas composiciones originales que se incluyeron el debut discográfico de Dylan en 1962. Guthrie aparentemente le hizo llegar a Dylan una tarjeta después de su primer encuentro diciendo: “No estoy muerto todavía.”

Dylan no obstante no necesitaba el consejo de Guthrie, y Guthrie no necesitaba decirle nada al joven genio; ya le había mostrado cómo se hacía lo que él quería hacer. No obstante, le dio algunos consejos al peregrino. ¿Cuáles?: “Chico, no te preocupes por escribir canciones; eso ya lo sabes hacer. Preocúpate por cantar mejor”.

Varios “dylanólogos” afirman que si bien es fácil rastrear las raíces de Guthrie en la forma en que Dylan se deconstruyó a sí mismo, también hubo grandes diferencias entre ambos. Dylan codiciaba la seriedad de Guthrie, su capacidad de mitificarse a sí mismo, su tendencia a refugiarse en lo que ahora podría denominarse “hechos alternativos”, pero ahí es donde termina la conexión. Guthrie no tenía la ira reprimida del rock ‘n’ roll. Dylan pudo haber sido un aventajado alumno que absorbió de manera inteligente el lenguaje, la proclama y el mensaje de Guthrie, pero renunció conscientemente a ser su continuador en los mismos parámetros letrísticos y musicales -y tal vez se apropió abiertamente- esas influencias como su victoria cara a la historia del rock, pero era tanto un hermano del extravagante Little Richard como un hijo de Guthrie y un cómplice de los Rolling Stones.

Como sigue siendo en la actualidad, y creo que seguirá siendo mientras quede aliento en su corazón.

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