Cuba en la primavera de la Revolución: una visión desprejuiciada

Musicos-calle-Habana-LQSomosMariano Muniesa*. LQSomos. Mayo 2016

Pasado ya casi un mes de mi estancia en Cuba, esa maravillosa y al tiempo kafkiana isla a la que volví a finales del pasado mes de marzo fundamentalmente para cubrir como periodista el concierto de los Rolling Stones en La Habana, me gustaría compartir con todos vosotros y todas vosotras mis reflexiones, mis sensaciones y mis sentimientos sobre como es la Cuba de 2016 a otros niveles, tratando de haceros un relato y un dibujo necesariamente incompleto, pero sincero y que trata de ser lo más objetivo posible, de lo que he vivido en una sociedad, un país, un pueblo, que vive un momento político y social muy controvertido y quizá por ello, realmente fascinante.

Acerca de lo que fue mi vivencia del histórico show de los Stones en La Habana, en lo estrictamente musical, podéis leer mis crónicas periodísticas en diversos medios (1).

Concierto que más allá de las exageraciones, deformaciones y manipulaciones que se han hecho desde determinada prensa, sí es cierto que fue un evento que ha cambiado la historia cultural de Cuba. Como he comentado en otras crónicas, si bien es cierto que -erróneamente- durante los años 60 las autoridades revolucionarias cubanas consideraban el rock como un tipo de música “pro-imperialista” y por consiguiente, estaba prohibida su difusión en radio y televisión, no es menos cierto que desde mediados de los años 70 el rock ha sido un tipo de música que de ninguna manera ha estado prohibida y que de hecho, ha crecido enormemente en Cuba, ha recibido importantes visitas de grandes grupos de rock internacionales (Audioslave, Sepultura, Manic Street Preachers, o sin ir más lejos, grupos vascos como Su Ta Gar, Fermín Muguruza o los madrileños Boikot, entre otros muchos ejemplos) y en los últimos años ha estado bajo el amparo y la ayuda de instituciones estatales como la Asociación Cultural Hermanos Saiz o la Agencia Cubana Estatal de Rock.

Aún así, y tanto por las difíciles circunstancias económicas de Cuba como por una innegable resistencia de algunos sectores -minoritarios, pero influyentes- del PCC de la vieja guardia aún apegados a las viejas ideas, su desarrollo e implantación ha encontrado dificultades. En ese contexto, el gran concierto de los Rolling Stones en La Habana ha roto definitivamente todas las barreras que aún pudieran existir. El rock, al igual que el rap, el jazz, la salsa, la canción de autor o el blues, al igual que cualquier otra forma de expresión musical, tiene en Cuba, un país que vive, baila, siente y canta música por cualquiera de sus calles, plazas o pueblos, un lugar destacado para el futuro.Cuba-Mural-CDR-loquesomos

En muchos ámbitos diferentes, incluida la propia sociedad cubana de a pie, los cubanos con los que compartes cola esperando a la Guagua, en el mercado para comprar frutas, con los que hablas en cualquier bar de barrios como San Lázaro o San Rafael en La Habana saboreando un buen ron, un café o una cerveza “Cristal”, debaten hoy si hechos tan relevantes como la visita del presidente norteamericano Obama -la primera de un presidente de los USA desde los años 20 del siglo pasado- o el propio concierto de los Stones significan que en Cuba va a haber un cambio de modelo político y económico tendente a la restauración del capitalismo en la Isla.

Ese era el principal tema de conversación y discusión que se podía escuchar en esos días de marzo de 2016 en La Habana, insisto, en el corazón de la ciudad, no en los centros turísticos ni en las tiendas, bares o restaurantes en los que se paga con CUC (el peso convertible, usado mayoritariamente por los turistas y que tiene un valor casi equivalente al del Euro). Si es válida la expresión, lo que se comenta en La Habana real, en la que se paga con esos casi destrozados y medio podridos pesos cubanos no convertibles, la que he querido conocer en profundidad durante esta estancia.

Por un lado, justo en esos días el Periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, publicó un interesante y esclarecedor artículo de Fidel Castro titulado “El Hermano Obama”, en el cual el Comandante vino a establecer con una claridad meridiana cual era la posición del estado cubano acerca de la situación actual: Si bien se valora y se agradece el empeño -por lejano que pueda quedar el resultado final- de Barack Obama por suavizar la tensión entre los USA y Cuba, en modo alguno debe pensarse que a consecuencia de ello Cuba va a renunciar al socialismo y a su independencia al calor de una supuesta ayuda económica de occidente.

De ninguna manera. Ello no sería otra cosa que la antesala del endeudamiento, el estrangulamiento económico cara al futuro y como consecuencia directa, la pérdida de esa sólida estructura estatal que hoy garantiza a todos los cubanos una sanidad pública y de calidad, una educación universal y gratuita, un acceso a la cultura que no tiene comparación posible con otros países de América, en definitiva, todas las conquistas sociales que la revolución cubana ha puesto en pie desde 1959.

Pero por encima de la postura oficial del gobierno y del PCC expresada en ese artículo del Comandante Fidel Castro y en los documentos del VII Congreso, resulta más interesante y esclarecedor todavía el pálpito, las ideas y los deseos que los propios cubanos expresan a pie de calle, y que dentro de su diversidad, sí nos dejan extraer conclusiones que entiendo son comunes sino a todo, al menos a la mayor parte del pueblo cubano.

Ciertamente, el sentir general del pueblo cubano, con críticas y deficiencias que señalan y de las que hablan y debaten abiertamente, -esa falsedad tan difundida en según qué medios de que en Cuba no se habla de política en la calle o de que solo se habla en voz baja y casi de manera clandestina es sencillamente eso, una falsedad- es un sentir de apoyo general a la revolución cubana y su papel en la historia, impregnada además de un orgullo que se exhibe, sin arrogancia pero con convicción, con firme convicción, de que la revolución devolvió a Cuba el orgullo nacional, la conciencia de ser un país que no tenía que estar doblegado a los intereses de ninguna potencia extranjera, fuera esta España en el pasado o Estados Unidos en la actualidad, y esos grandes logros sociales en materia de cultura, sanidad, educación, investigación científica y desarrollo social que Cuba ha logrado en ese ámbito. Esas conquistas sociales, esa valentía y ese coraje en su resistencia contra el imperialismo norteamericano, inéditas en todo el caribe y en gran parte de América Latina, son un patrimonio histórico y cultural del que en mayor o menor medida, todos los cubanos con independencia de su mayor o menor afección al régimen, se sienten muy orgullosos.

PCC-LaHabana-LQSomosJunto a esto, existe en general también un considerable descontento en lo tocante a la situación económica de Cuba en términos de poder adquisitivo. El sueldo medio de un trabajador cubano, sea cual sea el sector en el que desarrolle su actividad laboral y su cualificación, apenas permite una mínima capacidad de consumo más allá de lo imprescindible. Si bien es cierto que el estado cubre todas las necesidades básicas de la población en cuanto a alimentación, cuidados médicos, suministro eléctrico -la tarifa mensual media que paga una familia cubana por consumo eléctrico en el hogar al cambio es de poco más de dos euros al mes- en especial la gente más joven demanda tener acceso a un poder adquisitivo mayor. Pasados ya los duros años del periodo especial, y ante la perspectiva de un posible final del bloqueo económico existente desde 1961, es un anhelo general de los cubanos que la economía del país crezca en términos de creación de riqueza de manera que más allá de la nueva estructura de negocio que el estado permite a los llamados cuentapropistas en determinados sectores, las empresas del estado, que conforman la gran mayoría de la estructura económica de Cuba, puedan subir los salarios de sus trabajadores. Eso sí, -y esto es otro anhelo común a toda la población- sin que ello en modo alguno perjudique o modifique ese estado de bienestar social que es seña identidad inequívoca de la revolución cubana.

A este respecto, cabe mencionar un párrafo muy interesante extraído del Informe al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba recién celebrado, que dice textualmente: “Al valorar el ritmo de las transformaciones en curso, no debe perderse de vista el hecho de que en el caso de Cuba jamás puede permitirse la aplicación de las llamadas “terapias de choque”, frecuentemente empleadas en detrimento de las clases más humildes de la sociedad. Esta premisa, que se corresponde con el principio de que nadie quedará desamparado, condiciona en gran medida la velocidad de la actualización del modelo económico cubano, en lo cual es innegable la influencia de la crisis económica internacional y en particular los efectos del bloqueo económico contra Cuba. Las fórmulas neoliberales que propugnan la privatización acelerada del patrimonio estatal y de los servicios sociales, como la salud, la educación y la seguridad social, nunca serán aplicadas en el socialismo cubano”.

En otro importante capítulo del Informe al VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, congreso cuyas conclusiones van a marcar en gran medida la evolución política y económica del país, se abordan otras medidas económicas tendentes a tratar de mejorar la situación de las empresas: “La empresa estatal socialista, definida como la forma principal de gestión en la economía nacional, se encuentra en una posición desventajosa en comparación con el creciente sector no estatal que se beneficia por trabajar en un circuito monetario basado en la tasa de cambio de 1 X 25, mientras que para ella rige la paridad del CUC con el peso cubano. Esta importante distorsión deberá ser solucionada a la mayor brevedad posible, en el marco de la unificación monetaria y cambiaria”.

Me llamó poderosamente la atención el hecho de que contrariamente a como se trata de vender desde el poder mediático capitalista en Europa y Estados Unidos, no

El autor posa al lado de la estatua de Lennon en La Habana
El autor posa al lado de la estatua de Lennon en La Habana

existe en Cuba apenas ningún anhelo de que la revolución se transforme políticamente en un sistema pluripartidista. Nadie piensa en Cuba en que la situación pueda mejorar si el poder esta en manos, como ocurre en occidente, de una camarilla de negociantes cuyas organizaciones políticas son meras correas de transmisión de oligarquías financieras internacionales, de los intereses de Estados Unidos o de la UE. Como he dicho antes, el PCC no esta exento de críticas, pero se reconoce y se valora que el PCC ha instaurado un modelo de participación política en la que el pueblo, a través de sus organizaciones estudiantiles, profesionales, sindicales, vecinales, de barrio, etc. ejerce un auténtico poder popular, un ejercicio de la democracia más directo y efectivo a muchos niveles que en otros tipos de democracia.

E igualmente, me llamó la atención el profundo desprecio que se siente en toda Cuba por los “gusanos” de Miami. El que se haya constituido en Estados Unidos un lobby de negocios, empresas, bancos, etc. que solo sirve para satisfacer las ambiciones personales de unos pocos desaprensivos que se han hecho millonarios a base de alimentar la agresión y el bloqueo de Estados Unidos contra su propio país es algo que indigna a todos los cubanos hasta unos extremos que no imaginaba que estuvieran tan arraigados.

En el momento de acabar de escribir este artículo, más allá de los análisis políticos, ideológicos, socioeconómicos, etc. también me vienen a la memoria otras imágenes, otras fotos, otras sensaciones que no quiero dejar de comentar. Cuba es, por encima de todo, música. Música que se escucha, se vive y se toca en cualquier rincón, en cualquier plaza, en cualquier bar… son, rumba, reggae, jazz, rock, boleros, hip-hop… en ningún otro país del mundo he tenido la sensación de vivir rodeado de música, envuelto por la música, acompañado de música en todos los ámbitos. Música en la calle, en al aire, en las casas particulares, en los paladares… Cuba es música. A todas las horas del día.

Algo que me retrotrajo a mi infancia fue el hecho de ver en muchísimas calle de La Habana vieja algo que hace años no he vuelto ver en Madrid: niños jugando en la calle. Jugando al béisbol, al baloncesto, al fútbol, “a bolas” -lo que era antiguamente jugar a las canicas, al “guá”- a polis y cacos… ¡qué mejor forma de socializarse, de educarse, de desarrollarse que jugar en la calle, como hicimos todas las generaciones anteriores a la llegada de internet, los móviles y las tablets!

En definitiva, Cuba vive hoy en la antesala de un cambio que genera por supuesto ilusión, pero también incertidumbre. Se sabe que el cambio será conducido por toda la sociedad en su conjunto, y se quiere que el cambio no pervierta el proceso revolucionario es sus aspectos esenciales, pero no se sabe que precio tendrá que pagarse en el futuro por esas ansiadas mejoras en el terreno económico. En cualquier caso, la arraigada conciencia social de la gran mayoría de la población, su elevado nivel cultural y su sincero e inteligente patriotismo entiendo que harán llegar a buen puerto esos cambios que Cuba ya esta empezando a vivir.

Y si ese cambio tiene como banda sonora toda esa explosión de música que surge en cada calle, y se adereza con unos generosos tragos de ron, me permito el lujo de ser con respecto a todo este proceso francamente optimista.

1.- Crónicas del concierto en la Habana:
Mariskal Rock
La Comuna (música y cultura)
Diario La Región de Ourense
Viajando con los Rolling Stones: La Habana, Cuba

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Un comentario sobre “Cuba en la primavera de la Revolución: una visión desprejuiciada

  • el 7 mayo, 2016 a las 11:50
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    Hola Mariano, me ha encantado tu articulo, aunque se q como yo, eres un romantico amante de Cuba y la revolucion, la libertad y la igualdad, pero amigo, yo, me temo una Cuba de futuro, q nada tendrá q ver con la que hemos visto recientemente, en cuanto Cuba se abra, dejen que los bancos surjan x doquier, los hoteles se edifiquen como setas, (Cuba es un paraiso virgen)… dejara de ser Cuba, se impondrá en consumismo las ansias de tener todos, lo que tienen todo (estan en su derecho), pero esa Habana, con ese sabor de años 50, q tanto me enamoró, creo q esta en peligro, no soy tan optimista como tu, aunque deseo de coraxon, q el PPC, se abra, deje libre a sus gentes de salir-entrar. Poder vivir mas dignamente, sobretodo los pobres de cuba, q hay muchos, y q tambien se acabe con la corrupcción del partido, q es mucha tambien.
    Ojalá un dia podamos los dos volver a Cuba y ante un buen mojito o ron a secas, podamos hablar libremente del tema, y callejear por esa Habana vieja q enamora.
    Un abraxo amigo Mariano.

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