Cuento chino de Navidad

Por Nònimo Lustre. LQSomos.

Asirios-kurdos-nestorianos en Erbil, teatro de fieras batallas pasadas y actuales. Pinchar sobre la imagen para ampliar

He leído que, so pretexto del covid, China ha ordenado el confinamiento radical de los trece (13) millones de habitantes de la ciudad de Xian. Todos hemos visto docenas de fotos y de documentales sobre los miles de guerreros de terracota que se están acondicionando precisamente ¡en Xian! Pero servidor no tenía ni idea de que esta antigua capital del Imperio del Centro esté situada en el centro geográfico de China –no digamos que cuente con tantísimos millones de ciudadanos. Sin embargo, hoy no voy a comentar nada de la pandemia ni tampoco de esos guerreros ex polícromos. Hoy toca ver Xian como una suerte de Vaticano arcaico o de Jerusalén oriental puesto que fue sede del cristianismo proto-medieval que ahora se conoce con esta variedad de nombres: Nestorianismo, Iglesia Oriental Siríaca, Iglesia del Este, Cristiandad Sirio-Oriental, Religión Luminosa, Religión de la Luz, Jingjiao en chino.

En otras ocasiones, he escrito que ‘hasta la invasión de los mongoles, había más cristianos al oriente de Damasco que a su occidente, Mediterráneo incluido’. A fin de cuentas, los asirio-arameos fueron la primera iglesia cristiana –todavía existe. Cronológicamente hablando, la segunda fue la iglesia nestoriana. ¿Pruebas?: en el siglo IX se contabilizaron 245 diócesis nestorianas entre El Cairo y Pekín. Más aún, en 1498, cuando los portugueses llegaron a la India, encontraron que en la costa indostana había cristianos. Léase, que el Cristianismo -ortodoxo, hereje o católico-, ha ocultado su propia historia con igual encono con el que ahora mienten sobre su pederastia profesional. Pero tampoco esto nos interesa; pelillos a la mar.

Madonna china. Pinchar sobre la imagen para ampliar

Lo que hoy nos preocupa es que ha vuelto el peligro amarillo o enésima campaña de sinofobia -si alguna vez se fue. Por ello, recordemos que, dicho en castizo, los asirios cardaron la lana y los nestorianos ‘chinos’ se llevaron la fama. Item más, los nestorianos llegaron a todo el Extremo Oriente y en China prosperaron durante más de seis siglos: “Tuvieron la habilidad de pactar con los persas sasánidas, enemigos del Imperio Romano de Oriente. Cuando cayó el Imperio persa, su religión se había extendido ya imparable hacia el este, alcanzando Turkestán, Mongolia, Xinjiang, Tíbet, China e India. Samarcanda fue obispado nestoriano en los siglos VI y VII. Sabemos, por la Estela de Siganfú, que en 635 un monje llamado Alopen llegó a China y fundó un monasterio en Changán (Xian)” (Julio González-Alcalde, El cristianismo nestoriano en Asia y la Ruta de la Seda,2014) Además, dícese que fueron monjes nestorianos quienes contrabandearon los gusanos de seda chinos para entregárselos a Bizancio. De ser eso cierto, aquellos frailes ¿perpetraron uno de los primeros delitos de saqueo biológico que registra la Historia? Pudiera ser porque de los cristianos, viejos o nuevos, euroafricanos u orientales, podemos esperar mucho malo y poco bueno.

Nuevo Testamento en chino. Pinchar sobre la imagen para ampliar

El nestorianismo se introdujo en China gracias a las Rutas de las Sedas (en plural porque hubo varias) En el año 424 ya se habían establecido centros en Merv –en el Jorasán- y Herat y un obispado en el 544 y 585 respectivamente (Eduardo Luque Romero, Asiadémica, 2021). Y, en el siglo VII, ya se contaban muchas comunidades nestorianas en aquel Imperio –bien asentadas pues se mantuvieron durante las dinastías Tang y Yuan. Entre dimes y diretes teológicos, el converso maniqueo Mar Alba (536-562) tradujo del griego al siríaco los textos y los ritos básicos de su liturgia –cuestión nada baladí puesto que, entre una feligresía analfabeta, las ceremonias eran y son fundamentales para establecer las identidades de las innumerables ‘sectas’ cristianas.

Un hallazgo fundamental: estela nestoriana en Xian, ca. 780. Grabado inglés, 1887. Pinchar sobre la imagen para ampliar

Pero, antes de los nuevos espectáculos pergeñados por Alba, los nestorianos habían migrado a una China-Mongolia que, siglos después, mantenía estrechos contactos con Roma aunque no siempre apacibles. De ahí que sean citados por Marco Polo y por Guillermo de Rubruck. Por ejemplo, en 1246, el Gran Jan (Khan en la grafía anglosajona) Güyük escribió una carta al Papa Inocencio IV donde este emperador mongol le regañaba porque no comprendía el deseo pontifical para que él se bautizara -de paso, afirmaba que no estaba dispuesto a retirarse de los territorios de Majar que había conquistado. Asimismo, subrayaba varias veces que no confiaba en que Roma quisiera realmente entablar relaciones pacíficas con su Imperio, al menos mientras el mismo Inocencio IV y los príncipes cristianos no le rindieran in situ el debido homenaje. La carta fue escrita en persa, el preámbulo en turco y la fecha en árabe.

Todo comienza con Nestorio (c. 386-c. 451), un patriarca de Bizancio que fue perseguido por los otros patriarcas por sostener que Cristo era divino y humano y, peor aún, que María no era virgen ni, menos aún, podía ser madre de Dios porque era humana -¡anatema! La controversia no se podía dirimir fácilmente porque la Biblia no aclara la naturaleza de Jesús: ¿era divino, era humano o era los dos? Solución: según Jenkins, circa los siglos V y VI, la teología cristiana fue pactada entre los Patriarcas Nestorio, Cirilo y Dióscoro de Alejandría, León de Roma y el abad Eutiques de Constantinopla, los emperadores Teodosio II y Marciano y las reinas Pulqueria, Eudocia y Teodora (ver Philip Jenkins. 2010. Jesus Wars. How Four Patriarchs, Three Queens, and Two Emperors Decided What Christians Would Believe for the Next 1,500 Years. HarperCollins, ISBN: 978-0-06-198141-8.)

Requisito censurado para concebir. Gian Lorenzo Bernini: Éxtasis de Santa Teresa, 1647-1652.Iglesia de Santa Maria della Vittoria, Roma. Pinchar sobre la imagen para ampliar

Un embarazo embarazoso

Sirvan estos prolegómenos para aproximarnos al verdadero meollo de estas notas. A saber, cómo y de qué manera en estos últimos quince siglos ha evolucionado la personalidad de la Virgen María, Mariám y/o Miriam –citada 70 veces en el Corán. Por supuesto, el nacimiento del Cristo –vulgo, la Navidás-, escenifica el clímax de la disputa que entretuvo a los arriba mencionados líderes religiosos y políticos. Parecería obvio que la coyunda física era el pre-requisito para que la Virgen se quedara preñada; sin embargo, esto del apareamiento genital es tema tan espinoso que se conocen poquísimas representaciones del acto carnal. Es decir, que los artistas y los

Piero della Francesca, Virgen del Parto, Monterchi, Arezzo. Pinchar sobre la imagen para ampliar

propagandistas cristianos, tan abrumadoramente prolíficos en su devoción mariana, se han cuidado mucho de transgredir lo que se ha convertido en el dogma de la inmaculada concepción. Por el contrario, este tabú no ha obstado para que su consecuencia inmediata, el embarazo virginal, haya sido representado en multitud de obras –medievales en su mayoría… Hasta que, en 1563, el Concilio de Trento concluyó finiquitando a la Virgen Embarazada al exigir que, en las representaciones artísticas de la gestante, ‘no se pintaran ni se adornaran las imágenes con hermosuras escandalosas’.

Virgo Lactans

Una vez desaparecidos el coito y el embarazo, todavía sobrevivió el motivo artístico de la Virgen Lactante. Es probable que su cuadro más conocido sea una obra de Jean Fouquet (el Díptico de Melun, c. 1452-1455, un óleo sobre tabla que se custodia en Amberes) donde la Virgen surge exhibiendo unas tetas altas propias de las amerindias, muy separadas y sin canalillo, como si la señora palestina fuera teta-estrábica divergente. El cuadro es precioso pero no lo copiamos porque está en cientos de libros y de sitios internéticos. A cambio, sin orden cronológico, añadimos tres ilustraciones que nos enseñan sobre la extensión colonial del susodicho icono, sobre su especialización en su coyunda láctea y sobre su actualidad:


Desaconsejada en Europa, la Sra. Lactans se exilió en las Yndias. Escuela de Cossco (Cuzco).


Pere Lembrí se extasió ante el chorro de leche que entra en la boca de San Bernardo de Claraval. Museo del Prado.


San Bernardo de Claraval bebe leche de un pecho de la Virgen. Foto de José Antonio Montoya. Obra artística que, en el siglo XXI, fue censurada y apedreada en Extremadura.

Esta foto extremeña es una de las más recientes pruebas de que el Vaticano no sigue sus propias tradiciones estético-teológicas puesto que ha olvidado su tolerancia para con los motivos que exhibía en el Medioevo -y que siguió cultivando en las Yndias. Claro, ahora es más poderoso que nunca, probablemente merced al destilado minucioso, dogmático y perpetuo de los flecos iconológicos que cimentaron su expansión. Hoy, no sabríamos decir si asustado ante la “ola de pornografía que nos invade” o porque, desde que fue dominada por el colonialismo, su primer objetivo misional -Asia-, se ha vuelto demasiado pacata, el caso es que reniega del naturalismo o la ‘pornografía’ que tantos éxitos le reportó in illo tempore.

[Si alguien ojea fotos del actual Xian, notará que, junto a la vieja ciudad imperial, se han levantado cientos de monstruosos bloques de viviendas. Antes de enfurecerse por el hacinamiento, considere el lector que, en Corea del Sur, el 74% de la población vive en pisos, no en casas. Con un 65% de calamitosa verticalidad, España la sigue en esta miserable escala]

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