Morirse de hambre en Somalia con diez céntimos al día

La Organización de las Naciones Unidas dio a conocer el presupuesto que pensaba dedicar el próximo año para alimentar a más de un millón de refugiados somalíes bajo su cuidado y, a tal fin, han decidido destinar menos de 10 céntimos al día.

Anthony Lake, nombrado en su día director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y ahora mandamás de la UNICEF, celebró una conferencia de prensa en abril de 2012 en la que declaró que iba a dedicar un presupuesto de 35 millones de dólares para alimentar el próximo año a los refugiados somalíes bajo su cuidado, más de un millón de seres y aumentando cada día.

Y, mientras tanto, la ONU está financiando a los 20 mil hombres del ejército de la Unión Africana dedicados a “pacificar” Mogadiscio con un presupuesto del orden de 350 millones de dólares, 30 millones de dólares al mes y suma y sigue.

Fue la ONU la que en un primer momento creó todos esos refugiados al enviar al ejército etíope a sangre y fuego en 2006 a la recién pacificada Somalia, seguido por los cascos azules de la ONU procedentes de Uganda, quienes, desde 2008, superan ya la cifra de 15 mil.

Medio millón de refugiados somalíes creados por el ejército etíope, otro medio millón por las fuerzas de “pacificación” de la ONU y la Unión Africana de Mogadiscio y ahora, tras la peor sequía y hambruna en 60 años, ¿menos de 10 céntimos al día para alimentarlos?

Hablemos con sangre fría. Después de conocer esos datos, ¿no debería uno automáticamente pensar en asesinato masivo por hambre, incluso en genocidio? ¿Los mismos métodos que el ejército estadounidense solía utilizar con los indios de su país: echarles de su país y matarles de hambre? ¿O hacer quizá como Estados Unidos hizo con el pueblo filipino cuando colonizó las Filipinas a principios del siglo XX? ¿Lo mismo que hizo en Vietnam en la década de los 70?

La guerra contra el terror en Somalia no es más que la guerra contra el pueblo somalí y las Naciones Unidas son el instrumento utilizado para perpetrar los crímenes de la Pax Americana. Un millón al día para la guerra contra el pueblo somalí, diez céntimos al día para alimentar a las víctimas de esa guerra.

Aún me acuerdo de cuando el gobierno de aquí, en Eritrea, echó a patadas a todos los “cascos azules” de la ONU y lo bien que se sintió viendo cómo se largaban.

¡Por el día en que Somalia vea finalmente desaparecer a las tropas de la ONU, de la Unión Africana, de Etiopía, de Estados Unidos o cualquier otra presencia militar extranjera, tanto manifiesta como encubierta!

Hasta ese día, la sangre continuará derramándose y los niños morirán de hambre y la guerra, la guerra contra el pueblo somalí, continuará.

* Thomas C. Mountain es el único periodista occidental independiente en el Cuerno de África. Vive e informa desde Eritrea desde 2006. Puede contactarse con él en: thomascmountain@yahoo.com

Fuente: counterpunch.org/tricontinental.cu

 

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