portada CarabanchelÁngel Hernández Pardo. LQSomos. Enero 2016

Amo el arte en todas sus manifestaciones. Me producen la misma sensación que cuando estoy enamorado. Consiguen que pase de la nada al éxtasis con solo estar cerca de ella. En esta ocasión la observación de una obra de arte expresionista me ha arrebatado los sentidos. La he podido contemplar en unas fotografías. En ese formato la han inmortalizado. Pero ya no existe, y me apena. No fue posible mantenerla ni siquiera como se refleja en las fotografías. Unos terroristas contra la Memoria Histórica -del PP y PSOE- la demolieron. Era una obra de arte demasiado atrevida y rebelde para permitirle su existencia.

Cuando aún reflejaba ignominia porque de su tronco partían los brazos que asesinaron, torturaron y represaliaron a miles de combatientes contra la dictadura franquista, los perseguidos acordaron crear con su cuerpo y tentáculos un museo para recordar a los que padecieron la voracidad de ese molusco cefalópodo que engullía a todo a aquél que cuestionara al verdugo del país.

Llegó la ocasión de recuperar el verdadero significado de ese organismo que trituró tantas vidas. Se trataba de mostrar para qué sirvió ese recinto carcelario y de los años que restó a todos los presos políticos que pasaron por sus tripas. Pero no, no lo permitirían de ninguna de las maneras. Tenían que destruirlo. Era necesario para mantener el espíritu de la Transición, seguir la pauta Lampedusiana e ir arrancando del libro de la historia de los vencidos todas sus hojas, que ya lo rellenarían con la historia de los vencedores y renegados que son los que escriben la historia de los vencidos. Se pusieron manos a la obra dejando pasar el tiempo para que el deterioro de la Memoria fuera irreversible. En su deterioro, la cárcel de Carabanchel fue transformándose en algo realmente sorprendente, en una obra de arte.

Pedro Casas junto al autor, en el día de la presentación. Taberna El Alambique
Pedro Casas junto al autor, en el día de la presentación, Taberna El Alambique

Si se sumergen en el libro de Jesús Rodríguez, CARABANCHEL. EL DERRIBO DE LA VERGÜENZA, de la editorial GARAJE, verán en sus fotografías arte callejero, con maravillosos grafitis de esos pintores considerados ilegales plasmando su obra en un recinto donde se encerraba a ciudadanos ilegalmente. Les sorprenderá ver un edificio luchando por mantenerse en pie al que le han arrancado a trozos su memoria arrojándola por el suelo. Verán sus venas en carne viva por donde circularon sufrimientos e ilusiones de juventud. A través de sus imágenes oirán los sonidos que dejaron sus moradores, y que es la banda sonara de la historia que cuentan las imágenes de lo que pasó allí dentro. Por lo menos así tenía que haberse mantenido para que todas las generaciones venideras hubieran contemplado ese pedazo de historia doliente, que con sus colores y ruina transmiten con tanta violencia su sufrimiento.

Es necesario visitar virtualmente el recinto a través de la representación que nos ofrece el libro. No estarán solos, allí se quedaron los espectros de los que conocieron sus entrañas. Ellos les guiarán y contarán lo que más temen los manipuladores de la realidad: la Memoria.

Carabanchel. El derribo de la vergüenza. Rodríguez Pérez, Jesús. El Garaje Ediciones. ISBN: 978-84-942311-9-3. Colección TIM

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