Destello bravío. Un hipnótico poema visual

Por Iñaki Alrui. LQSomos.

No es una película fácil que esté buscando contar una sola historia, trasladar un mensaje o narrar un suceso. Es una película tan complicada como puede ser la vida misma… Un hipnótico poema visual

La vida se nos hace monótona, y en algunas ocasiones dejamos pasar los tiempos sin pensar que no tendremos vuelta atrás. Luchar contra la monotonía es un acto de rebeldía en sí.

Destello bravío es una ruptura, es diferente. La película nos deja caer en un pueblo extremeño, no importa el nombre, más al norte o al sur, da igual. Son las personas que lo pueblan las protagonistas principales, las secundarias o las extras que nos muestran retazos desgajados de la vida cotidiana de la pequeña localidad que se convierte en el plató de este film. Es una película en femenino, los machos alfa del pueblo son secundarios en este reparto, interpretan a la perfección el machismo, cargado de historias entrecruzadas de ida y vuelta.

Buscando un hilo, que se rompe constantemente para volverse a unir y romperse otra vez, podría reseñar a tres mujeres: María, la sirvienta viuda que regresa de nuevo al pueblo acompañada de la soledad futura y presente; o Isa, que se graba a sí misma para no perder sus recuerdos, cuando ya no tenga memoria o simplemente desaparezca; o Cita, sometida a la claustrofobia de su propia casa, santísima toda ella llena de vírgenes y cristos. Fobias, miedos, ansias, emociones a través de unas únicas actrices naturales, mujeres empoderadas.

Según avanza el largometraje es fácil buscar —y encontrar— escenas o situaciones que se asemejan a las provocaciones de Luis Buñuel, o al mejor surrealismo de José Luis Cuerda, o con la fuerza de la imagen de Víctor Erice. La película está abierta a muchas interpretaciones, rompe el esquema tradicional y no es para nada un relato lineal. De hecho, ni siquiera es un relato, sino más bien una serie de estampas consecutivas que entremezclan realismo documental con elementos oníricos o surrealistas. No, no es una película fácil que esté buscando contar una sola historia, trasladar un mensaje o narrar un suceso. Es una película tan complicada como puede ser la vida misma. Quizás destacan dos motores que impulsan la vida: el miedo, y el intento constante de las protagonistas de romper el destino establecido, soñar para vivir o vivir para soñar.

Pero de principio a fin se disfruta de un film valiente, teniendo en cuenta que es el primer trabajo de su directora, Ainhoa Rodríguez, y es que, por ejemplo, tratar la sexualidad en la madurez, el autoplacer, con tanto acierto es una tarea tan arriesgada como difícil. Las narraciones envueltas en recuerdos o ilusiones son de una veracidad arrolladora, al igual que el manejo de los sentimientos personales bañados de recuerdos, de emociones, de sueños, sin hacer de ello cursilería. Tradición, sexualidad y olvidos mezclados en un modernismo rompedor.

Una de las protagonistas indudables de la película es la propia imagen, que se convierte en un personaje más de este Macondo extremeño. La belleza de la composición y la fotografía en imágenes fijas cargadas de luminosidad compone secuencias pictóricas que se alargan, dándonos tiempo para recrearnos en ellas. Movimientos que se pierden en la lejanía e hipnotizan, personajes enmarcados de espaldas, de perfil, en juegos de simetrías, interiores tradicionales, por sencillos, que nos recuerdan un pasado que es presente. Un montaje cromático perfecto.

El realismo mágico esta considerado como un movimiento literario y pictórico de mediados del siglo pasado, que se definía por su preocupación estilística, una narración basada en la observación de la realidad, donde tienen cabida singularidades, peculiaridades y extrañezas dentro de la normalidad, el simple interés de mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común: Destello bravío es todo eso.

La “ficha”

Destello bravío
Año: 2021. Duración: 98 min. País: España
Reparto: Isabel María Mendoza, Guadalupe Gutiérrez, Carmen Valverde, Isabel Valverde, Isabel María Giraldo, Ángela González, María Sosa, Petra Parejo, Valentina Jiménez, Noelia Montero.
Dirección y guion: Ainhoa Rodríguez. Música: Paloma Peñarrubia, Alejandro Lévar. Fotografía: Willy Jauregui. Productora: Tentación Cabiria, Eddie Saeta S.A, Lluís Miñarro Producciones.

«Va a pasar un destello bravo, bravío, y todo va a cambiar…» Las mujeres de una pequeña localidad rural, suspendida en el tiempo y azotada por la despoblación, viven entre la apatía de su día a día donde nada extraordinario ocurre y un profundo deseo de experiencias liberadoras que les hagan reencontrarse con el lugar donde fueron felices o soñaron serlo.

Más artículos del autor. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @IkaiAlo

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