Día 26: Kuaderno de bitákora

Tania Pasca Parrilla. LQS. Abril 2020
Ilustraciones de J. Kalvellido

El diario de una AUXILIAR en un Hospital Públiko bajo la PANDEMIA del KOVI-19… (Y los rekortes)

Kuaderno de bitákora: Día 26. Miércoles 15

Puede decirse que la situación hospitalaria va a mejor, aunque hoy me tocó despedir a Juana, cerrarle los ojos para siempre a quien apenas he conocido: “Lo siento Juana, siento mucho ser yo quien esté a aquí contigo y no un ser querido tuyo”, le digo de corazón en voz alta, junto a una compañera auxiliar venida de Orihuela que era el primer día que trabajaba, y me ha mirado con extrañeza, pero a ver, es la enésima vez que me toca vivir semejante situación, le explico con la mirada. He guardado las dos alianzas de Juana en una bolsita para entregarle a la familia, supongo que una de los dos que portaba en el anular era la de su marido. Y a reglón seguido me he preguntado si Juana habría sido feliz en su vida, quiero pensar que sí.

Tengo compañeras que desde el Estado de alarma cuando libran, están deseando volver a trabajar porque no aguantan la tensión que viven en casa con su pareja, han comprobado que ellos no soportan a l@s niñ@s, y los gritos que se diluían con el discurrir de la cotidianidad, ahora se han acentuado, y creen que de este encierro saldrá un divorcio. Sí es así, igual el balance es positivo y el confinamiento no ha hecho más que acelerar el desenlace matrimonial de su muerte anunciada.

Hace poco más de un mes estábamos celebrando el reivindicativo 8 de Marzo (ese mismo Día de la Mujer trabajadora “causante por supuesto, de la pandemia mundial y de la catástrofe económica que se nos avecina”). La lucha feminista había hecho que avanzáramos algo, habíamos conseguido alzar la voz, poner encima de la mesa que el machismo, las violaciones y los asesinatos fueran tema de debate y de agenda política. Pero ahora, dada la emergencia sanitaria en la que se halla sumido el país, las mujeres maltratadas han retrocedido a pasos agigantados, pensemos que ellas sufren el confinamiento bajo el mismo techo que el maltratador día y noche y por orden del Gobierno. Si era difícil salir airosa de un proceso de violencia machista, ahora debe ser como vivir en la mismísima antesala del infierno. Ahogando sus gritos de auxilio, ahogando su miedo, ahogando el dolor. Tras el fin del Estado de alarma, aflorarán cientos de casos, eso, si sobreviven al virus, y al machismo, que para mí es lo mismo, de hecho, al coronavirus lo venceremos, pero a la violencia machista lo dudo mucho más.

Por las silenciadas, las maltratadas y las asesinadas. Hermanas:
¡Venceremos!

#MasSanidad
#MenosCorona

Kontinuará!

Aquí puedes seguir la historia desde el primer relato: Kuaderno de bitákora.
Aquí puedes descargarte las ilustarciones de J. Kalvellido

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