Educación gratuita

Las rebajas (*) maquillan y demoran la justa solución del problema
El estudiar es un trabajo. NO se puede pagar por trabajar… En todo caso, habría que retribuir a los buenos estudiantes.
• Desde la Escuela Infantil hasta los Doctorados… ¡Matrículas gratuitas! (*)
Preguntas actuales con futuro:
· País: de ¿Camarerxs o Ingenierxs? ¿Domesticar borregos en escuelas de negocios con pensamiento… único / nulo?
¿O, humanos -“sapiens”-, con métodos de análisis científico / críticos?
· ¿Abandono escolar, analfabetos con “másteres” (cursillos) mercadeados? O ¿Igualdad en el reparto de conocimientos?
Hace más de ¡60 años! el SDEUM / B y otros, luchaban por la garatuidad. Ahora: ¿Dónde están los estudiantes y sus representantes en esta urgente y justa reivindicación?. Legná Ed Al Zurc

Nota: Las becas sólo han de ir destinadas para cubrir gastos de vivienda, comida, transporte, libros, etc para alumnos procedentes de familias sin recursos económicos. ¡Nunca para por estudiar!

(*) Todas las comunidades salvo Asturias tendrán que abaratar tasas universitarias hasta 700 euros el próximo curso

2 comentarios en «Educación gratuita»

  • el 21 enero, 2022 a las 08:49
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    LA ESCUELA ES LA SOCIEDAD Y LA SOCIEDAD ES LA ESCUELA.

    Es evidente que el interés por la enseñanza ha aumentado en la última década de manera superlativa. Raro es el día que los medios de comunicación no emiten algún articulo o noticia sobre educación.
    Lo que antes era exclusivo del colectivo educativo y revistas especializadas se ha extendido al ámbito público, creando un amplísimo debate enriquecedor en el que ha salido a relucir la importancia de los padres en el desarrollo educativo de los alumnos, y la gran importancia de la enseñanza en el progreso social y humano de las personas.
    La causa-efecto de una deficiente educación con los problemas para conseguir una forma de vivir emancipadora ha salido a la palestra, y hasta la ONU se ha puesto a trabajar sobre el tema, en vistas de la violencia que genera una educación deficitaria.
    Por otra parte los valores que se transmiten en las escuelas se ven enfrentados con los valores egoístas de la sociedad del capital. La cooperación y el apoyo mutuo en gran medida se ven arrollados por el ansia de riqueza y competitividad. La empatia y la tolerancia, por el individualismo, y la xenofobia. La razón por la imposición. El esfuerzo por la picaresca. La verdad por el engaño. La colectividad por el jefe.
    Generalmente se valora y conoce más a un deportista multimillonario que a un catedrático, a una famosa de pasarela que a una científica. Esto se muestra en la sociedad constantemente y en multitud de medios comunicativos, creando una corriente de opinión e interés que va contra la cultura, la educación y la enseñanza.
    Se espera de la escuela algo mejor que la sociedad, cuando padres, profesores y alumnos solo somos parte de esa sociedad. Se espera que los profesores eduquen a algunos alumnos que no se les educa en casa, ni en la sociedad. Se espera que los profesores sean asépticos a los problemas que genera la sociedad como si no viviesen en ella, y como si a ellos no les afectasen igual que al resto. Se espera que los padres seamos mejor que la sociedad que hacemos.

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  • el 20 enero, 2022 a las 21:32
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    Absolutamente de acuerdo. Y, tan lamentable como evidente es la ausencia no ya de respuesta sino de mera toma conciencia entre los universitarios, docentes y discentes; ese colectivo que, en parte significativa , hace unas pocas décadas, , asumió el espíritu de crítica al franquismo y la esperanza en lograr otra realidad distinta … Qué lejos está quedando aquello. Evidentemente, los que sacaron adelante «Bolonia» -no olvidemos quienes eran y son todavía- están obteniendo pingües resultados. No sólo han mercantilizado un servicio público estratégico, sino que han hecho desaparecer de la gran mayoría de los damnificados, supuestos «universitarios», todo asomo de conciencia crítica ante hechos que van más allá de la carestía de las tasas y que han convertido esa centenaria institución llamada universidad en una suerte de centro comercial , paradigma de una posmodernidad donde «el saber» es accesible a todos .., . previo paso por caja. Y, por cierto, alguien recuerda aquello de » ¡ el l hijo del obrero a la universidad ! «. Qué tiempos, amigos.

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