Educación: quien quiera delicatesen… que las pague de su bolsillo

Acacio Puig. LQS. Noviembre 2020

Sorprenderían –en otro país, pero no en este- los aullidos de las derechas contra la Ley Celaá, un modesto avance en la Enseñanza Pública. Pero aquí, los liberticidas de toda la vida, patean en las Cortes gritando ¡libertad, libertad! y se aprestan “a ladrar su rencor bajo las pancartas” (Aznar dixit antaño, cuando presidía gobiernos del PP). Sin embargo con amplio y plural apoyo, la ley ha sido aprobada en el congreso. Por eso es pena que un hombre honorable como Guitarte –de Teruel Existe- se haya abstenido por considerar olvidos en la enseñanza rural (como es triste que otras formaciones de izquierda soberanista tampoco la hayan aprobado, al menos críticamente).

Grosso modo la nueva ley modifica aspectos muy conservadores de la anterior ley Wert que era centralista –por la reserva de alto % de currículo al gobierno central-; discriminatoria, al exigir opciones y exclusiones en tramos incipientes de la ESO y acomodaticia respecto a exigencias de las grandes empresas (¿alguien olvidó la contestación universitaria al llamado “plan Bolonia?) entre muchos otros aspectos.

Mis impresiones son las de alguien ajeno a la enseñanza reglada pero con amplia experiencia en lo que se llamó “formación de profesores” (CEPs) hasta ser arrasada por gobiernos del PP, de modo que traslado aquí mis opiniones en cierto sentido periféricas a las nuevas transformaciones en el sector educativo y que, sin embargo, creo que nos sitúan en mejor camino que el transitado anteriormente. En esto se avanza tanteando y en el fragor de rifirrafes al uso.

El aluvión de críticas es amplio: desde las de Vox, que sigue penando por la supuesta corrupción de costumbres inherentes a la educación sexual (gentes de élite que negaban históricamente el derecho al aborto…mientras sus antecesores acudían a “esas intervenciones delicadas” en las clínicas privadas de toda la vida…o que siguen negando la violencia machista) hasta otros como PP y C`s que se apoyan en lo más cutre de aquella Constitución que ni nos representó en 1978 ni representa ya a una juventud que nació más tarde y a la que andan locos por adoctrinar, pero en sus valores (religiosos, climatológicos, empresariales, ideológicos en suma). Juntitos meten bronca.

Así claman y se rasgan las vestiduras, añorando reválidas (les come aquel recuerdo del franquismo) añorando también la discriminación por géneros en los centros concertados y sí, echan en falta el adoctrinamiento en aquel “España, una, grande, libre” –por eso les molesta tanto la reubicación-relativización del castellano como lengua vehicular. Como corresponde a sus intereses de clase, les irrita sobremanera que se eliminen algunas restricciones de inserción de discapacitados o de inmigrantes en esos centros que las fuerzas de la derecha defienden como muy idóneos para “clases medias”-les molesta la interferencia en ellos de los pobres. Los ricos no se andan con esas bobadas y llevan a sus vástagos a colegios privados, universidades privadas… y masters de alta alcurnia y elevado coste, pero con estas broncas echan de comer a buena parte de su electorado.

Amenazan las derechonas con buscar medios para que ayuntamientos y comunidades que gobiernan, torpedeen la ley y seguro que contarán con el apoyo de muchos tribunales casposos y neo franquistas. Y estudian por ejemplo, medios para que se ceda suelo público municipal a iniciativas de enseñanza privada… (¿También en la España que sus políticas Vacían con tanta saña?)… ¿Para estas operaciones especulativas querían “reservar” los superávits de las cuentas de cajas municipales?

Es la misma gente que se desentiende del fortalecimiento de la sanidad pública (y aplaude a rabiar el desvío de fondos públicos para fortalecer la medicina privada) la que evidentemente no clama por la libertad y el derecho a atención sanitaria y educativa IGUAL para tod@s: esa gente es enemiga de cualquier atisbo de avance hacia la Igualdad de Oportunidades… porque sus escrúpulos de clase están por encima de eso (traigo a la memoria aquel dicho tan señorito de… ¿Dónde vamos a parar? si ¡hasta los gatos quieren zapatos!).

De modo que las derechonas de aquí están muy irritadas…tanto como cuando exigen las “devoluciones en caliente” de los parias de la tierra que llegan en pateras a este país. Para ellos y ellas, la enseñanza pública debe reducirse al mínimo: que se formen bien las élites, es decir, quienes están predestinados al mando, que sepan las cuatro letras la mayoría de estudiantes de FP (destinados a venderse barato al mejor postor) y del resto de la pública (técnicos y “mandaos”…) y que el reducto de la educación especial siga siendo coto del empresariado amiguete y económicamente solvente.

Incluso la enorme lentitud en integrar la enseñanza pública de 0 a 3 años durante las últimas décadas es más que sospechosa, como viví por experiencia familiar cuando en los años 80 mi hija se integró –forzosamente- entonces en una “guardería privada”, por cierto, carísima para una pareja de asalariados, como éramos entonces ¡pero no había otra cosa!. En ese ámbito también urge que la ley Celaá avance rápido y mucho.

También les duele que los  dejen de ser los órganos meramente “consultivos” que diseñó el señor Wert (¿sigue disfrutando de sus eternas vacaciones en Paris o cambió su lugar de dorada residencia?). Pero eso está en línea con la batalla integral del PP contra la participación cívica en cualquier ámbito, incluida, por cierto, “la aprobación discrecional o no” –que decide el alcalde en municipios de gobierno popular- de los Concejos Abiertos en pequeños pueblos, aprobada entonces, como parte de la contrarreforma de ley de régimen local que pergeñó Montoro. Al PP le importó entonces un carajo “la libertad” como en tantos otros espacios cívicos o memorialistas en que su negacionismo liberticida es total. ¡Son muy cínicos!

Y lo más triste es el acompañamiento coral de empresarios de esos centros concertados que claman por “los puestos de trabajo” del mismo profesorado ¡que explotan! Bien sabemos que los docentes sueñan con ejercer su actividad laboral en la enseñanza pública, pero que la falta de convocatorias de plazas en ella les fuerza a vender sus capacidades a empresarios no precisamente escrupulosos, ni respecto a los salarios ni a la libertad ideológica de quienes caen en sus garras por falta de mejor oferta (aún colean casos represivos que llegaron a los tribunales, por no hablar de la permanente autocensura de docentes, para mantener el jornal).

En definitiva, ¡quién en educación quiera delicatesen… que se las pague de su bolsillo! Imaginemos la exigencia, pongamos por caso, de “centros concertados de Enseñanza Libertaria, o más suave, de Enseñanza Republicana”… Nos correrían a gorrazos. Pues en este caso, lo mismo. ¡Habría que correr a gorrazos a estos delincuentes metidos a políticos!

* Artista plástico. Militante de la izquierda revolucionaria, represaliado por el franquismo, activista memorialista de la asociación «En Medio de Abril». Miembro del Colectivo LoQueSomos

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2 comentarios en “Educación: quien quiera delicatesen… que las pague de su bolsillo

  • el 25 noviembre, 2020 a las 12:07
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    Mucho ruido y pocas nueces… La derecha española no consiente que la quiten ni el más mínimo privilegio. Pero la verdad es que se sigue dando religión en las aulas, mientras falta filosofía, por ejemplo. El concordato con el Vaticano sigue en pie, y sigue el dinero del estado para la privada de la secta cristiana. El gobierno podía haber apostado por un cambio real, total el ruido y la presión mediática lo tenían asegurado

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