Efectos secundarios del coronavirus

Cristina Ridruejo*. LQS. Mayo 2020

En el último mes el tema de la enfermedad y la medicina ha sido relegado a segundo o tercer término por la política y la economía: rifirrafes entre distintos políticos o partidos, crisis económica, etc. Actuamos como si la pandemia ya hubiera pasado, pero no es así.

No solo sigue muriendo gente, sino que estamos descubriendo nuevos problemas que pueden ser mayores que el rebrote, que es lo único que se menciona (ni siquiera en sí mismo, como problema médico, sino en el marco del debate político sobre la oportunidad o no de las medidas).

En la reciente noticia del ingreso del ultradrechista Ortega-Smith (1), el nombre del protagonista nos ha distraído de lo realmente inquietante. Si nos abstraemos del nombre y leemos la noticia como si fuera una persona cualquiera, el titular quedaría así: “[Un paciente] ingresado con varios trombos provocados por las secuelas del coronavirus”.

Trombos provocados por las secuelas del coronavirus.

Hasta ahora, considerábamos si habíamos pasado el virus, ya estaba superado; la única duda era si quedabas inmunizado o podías volver a cogerlo. Pero esto plantea un problema nuevo y muy preocupante: secuelas de la talla de un trombo, nada menos, al cabo de un mes o dos.

Resulta que en Estados Unidos, ABC News publicó el 20 de abril un artículo titulado: “Por qué tantos pacientes de COVID-19 están desarrollando trombos?” (2) en el que afirman que médicos de todo el mundo están empezando a informar de la inesperada prevalencia de trombos en pacientes de COVID-19, y precisamente citan a una doctora española:

El incremento de formación de trombos es otra preocupación creciente para el personal médico. En España, uno de los países más golpeados por la pandemia, los trombos en pacientes de COVID-19 se han hecho tan habituales que los médicos han empezado a tratar a todo el mundo con anticoagulantes.
«Al principio del brote, solo les dábamos medicamentos para prevenir los trombos, pero vimos que no era suficiente —explica a ABC News la doctora Cristina Abad, anestesióloga en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid—. Desarrollaban embolia pulmonar, así que empezamos a administrarle anticoagulantes a todo el mundo». (3)

Los desajustes en el sistema de coagulación serían un efecto secundario que están teniendo muchos pacientes durante la enfermedad, probablemente desencadenado por la respuesta de nuestro organismo al virus. La Sociedad Americana de Hematología lo ha nombrado “coagulopatía asociada al COVID-19” (COVID-19-associated coagulopathy, CAC). (4)

Pero con la noticia de Ortega-Smith —y su caso no es el único— vemos que también se pueden desarrollar esos trombos con posterioridad a haberse recuperado. O a que creamos que nos hemos recuperado. En Estados Unidos también se han registrado casos similares, e incluso se piensa, ahora que se está empezando a atar cabos, que otros fallecimientos por infartos, etc. de personas que estaban pasando o habían pasado el COVID-19 pueden deberse a esto mismo. Falta mucho que investigar.

Por otra parte, volviendo a España, a las personas ingresadas se les administran anticoagulantes, pero las que lo han pasado en casa con pocos síntomas, o incluso de manera asintomática, al parecer también tienen el riesgo de padecer estas secuelas.

Como nos enfrentamos a algo completamente nuevo, todo está en el aire. Pero más vale prevenir. Si estas observaciones recurrentes acaban “oficializándose”, podemos enfrentarnos en los próximos tiempos a muchos casos de ictus, embolias, trombosis, como recoge este otro artículo que también menciona la fibrosis pulmonar como secuela (5).

En precaución, por favor, si hemos superado el virus prestemos atención a los síntomas típicos de ictus o trombosis o a cualquier anomalía, y consultemos con profesionales si tenemos dudas. Sigamos atentos, esto no ha acabado.

Notas:
1.- El dirigente de Vox Javier Ortega Smith, ingresado con varios trombos relacionados con el coronavirus
2.- Why are so many COVID-19 patients also seeing blood clots?
3. Increased blood clotting is another growing concern for doctors. In Spain, one of the countries hardest hit by the pandemic, blood clots among COVID-19 patients became so common that doctors began treating everyone with anticoagulation medication.
«In the beginning of the outbreak, we started only giving them medicine to prevent clots. We saw that it wasn’t enough,» Dr. Cristina Abad, an anesthesiologist at Hospital Clínicos San Carlos in Madrid, told ABC News. «They started having pulmonary embolisms, so we started anticoagulation on everyone.»
4.- COVID-19 and Coagulopathy: Frequently Asked Questions
5.- Las secuelas que deja el coronavirus: fibrosis, embolias, ictus, trombos y falta de movilidad y memoria

* Cristina Ridruejo es miembro de Mujeres X la República. Forma parte de LoQueSomos
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