El «Cartel Colombia»

Felipe A. Priast*. LQS. Marzo 2019

Un ex-senador que ya ha pagado cana por parapolitica, es decir, un paraco aliado de la causa de Uribe, se prestó de intermediario para comprar a un fiscal de la JEP, un man que no tiene nada que ver con la decisión de extraditar a Santrich…

Nunca en mi vida he apoyado a las Farc. De hecho, en el 2001, le di mi apoyo a Uribe y estuve de acuerdo con su elección, apoyo que duró hasta el 2007, cuando se empezó a destapar el escándalo de la parapolitica y abrí los ojos. Ya para el 2010 era un acérrimo anti-uribista, pero con eso nunca alcanzó para que yo me hiciera del lado de las Farc.
No obstante, siempre fui lo suficientemente inteligente para darme cuenta de por qué existía una guerrilla en Colombia. Es más, la pregunta que me hago hoy es, ¿por qué las Farc hicieron la paz? Al ver, hoy, las cosas con trasparencia, ahora que el humo de la guerra se ha disipado, solo me cabe preguntarme eso: ¿cuáles fueron las condiciones sociales y políticas que vieron Márquez y Timochenko para decidir hacer la paz?, pues Colombia es un país DAÑADO, descompuesto, de psicopatas e hijos de puta que no justifican esa decisión.

Hoy, por primera vez en mi vida, voy a defender a un miembro de las Farc. Hoy hice un giro de 180 grados completo. Cualquier cosa que las Farc hayan hecho en el pasado, a mi ya no me deben nada. Tenían razón en su lucha (si bien no en sus métodos), me han convencido, esa guerra que libraron fue plenamente justificable, y la justificaron tipos como el fiscal Martínez Neira, hijos de puta desnaturalizados como Sarmiento Ángulo, asesinos como Uribe, criminales como Gil y Arias, aberraciones como Vargas Lleras y mostricos como la Cabal, Paloma, el bachiller Macías y el estupido presidente-marioneta que hoy ocupa el solio de Bolivar.
Tenían razón las Farc, esa guerra era necesaria, todos los demás estábamos equivocados. Nunca en mi vida he estado más equivocado que cuando decidí apoyar a Uribe en el 2001.

Pero lo que le están haciendo a Santrich va más allá de darle la razón a las Farc, esto ya está a otro nivel. Los que están detrás de esta maniobra estan comprando tiquete de primera fila para quemarse en el infierno.
Para empezar, orquestan un supuesto cruce enorme de cocaina, sobre el cual no existen pruebas. Luego, dizque piden las pruebas, pero la carta de requerimiento dizque se pierde. Más tarde, el gobierno de los Estados Unidos dice, simple y llanamente, que no tiene pruebas, pero que no importa, que lo manden de todas maneras que con la palabra del gobierno de Trump (????) de que el man es malo, basta. Es decir, el gobierno de un presidente recientemente acusado por su propio abogado de ser un “estafador”, una “rata”, un “racista”, le está solicitando a un gobierno precedido por un títere que extradite a un tipo, sin pruebas, y basado únicamente en la premisa de que los gringos dicen que es “malo”. Como ciudadano americano que soy me resulta incomprensible cómo es que el gobierno de Estados Unidos decidió participar en este sainete de pacotilla. Tuvo que ser un arreglo entre los gringos y Uribe a cambio de promover un golpe en Venezuela. Colombia le sirve en bandeja de plata Venezuela a los gringos, y a cambio, los americanos los ayudan a torpedear la paz y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Tiene que ser así, no hay otra explicación.

Pero lo más insólito fueron los arrestos de ayer. Yo les juro que no entendí la noticia cuando la leí por primera vez. De acuerdo a lo que leí, un ex-senador que ya ha pagado cana por parapolitica, es decir, un paraco aliado de la causa de Uribe, se prestó de intermediario para comprar a un fiscal de la JEP, un man que no tiene nada que ver con la decisión de extraditar a Santrich, para evitar que Santrich se vaya extraditado. ¡Esa historia no pega ni con boxer!
Pero para reforzar la historia, muestran un vídeo de los implicados recibiendo plata, pero es un vídeo, no de una cámara oculta, sino de una cámara “amiga” que filma todo en un primer plano próximo, con unos sospechosos que parecen estar actuando para la cámara.
La actuación es tan mala, la calidad de la cinta tan buena, la historia tan insólita, y las circunstancias tan inverosímiles, que yo creo que alguien tiene que acusar directamente al fiscal de orquestar un montaje para destruir la reputación de la JEP. El blanco de esta operación no es Santrich. El jefe de las Farc es solo el objeto utilizado, el blanco es la JEP en si misma, abollar la credibilidad de la JEP, exponer su supuesta corrupción, debilitar su credibilidad, para después, cuando comiencen a aparecer las declaraciones contra Uribe y las confesiones, la JEP ya no posea credibilidad. Como ya anticipan que no podrán acabar con la JEP (o reducirla), se están iendo en contra de su credibilidad.
Este es, me temo, el principio de una ofensiva para “agrietar” la credibilidad de la JEP. Todo, por supuesto, cacareado por los medios corruptos que dominan la información en Colombia.

Lo que viene es bastante predecible: van a escarbar el pasado de todos los jueces y miembros de la JEP, más trapos al sol, más escándalos, de pronto la exposición de algunos infiltrados en la JEP, hasta que los medios vendan la idea entre el público de que la JEP es una institución torcida que está procesando los crímenes de guerra de forma injusta, y quizá, fabricando pruebas para “empañar” la reputación de Varito. Ese es el plan, y como tienen a Santrich preso, se les facilitó la operación de desprestigio.
Hay quienes dicen por ahí que la plata no era para no extraditar a Santrich sino para comprar un fiscal que no le de tan duro al uribismo en la JEP. Puede ser, pero esa historia no me convence. Es demasiado pronto y todavía no se conocen las confesiones. Esta como jodido comprar lo que no se sabe todavía. Para mi es un montaje dirigido a la JEP directamente.

Destapar estas capas de mentiras y fabricaciones colocadas para destruir la verdad es un proceso agotador que se está comiendo al Estado, poco a poco. A la capa de montaje del uribismo, se le suma el montaje de un fiscal corrupto, la corrupción informativa de los medios, y ahora, la capa de montaje de los americanos. Como en una lasagna, son 4 capas de mentiras, corrupción, y difamación que sepultan la verdad y la decencia. Y esto está ocurriendo casi todas las semanas, para todo lo que cause controversia. Ya se volvió un proceso casi que mecánico: el uribismo miente sobre algo, el fiscal los apoya, los gringos hacen algo fraudulento para ayudarlos y los medios irradian la mentira (o el fraude, o el crimen) a todo timbal para desinformar.

Bienvenidos al “Cartel Colombia”, es lo que hay…

* Felipe A. Priast

Colombia – LoQueSomos
La sección de Colombia está coordinada por Javier Sáenz Munilla (@pepitorias) periodista y analista internacional, fue corresponsal en Colombia
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