Nònimo Lustre. LQS. Febrero 2019

El facherío hispano es muy proclive a la provocación tabernaria de jayanes y sicarios. Es lógico, después de asesinar a la mejor España, ¿qué iban a hacer estos malasmadres sino mofarse de los sobrevivientes? Sin embargo, lo que no es lógico sino insensato es creerse sus propias chanzas y, encima, considerarlas como suprema muestra de ingenio. ¿Pueden los verdugos tener sentido del humor? Dudoso. ¿Pueden sus bravatas incomodarnos? Poco, puesto que son fruslerías si las comparamos con el sadismo de sus dictaduras, la dura y la blanda o actual.

Esto viene a cuento de una de las últimas patochadas vomitadas por Arcadi Espada (ArEs), ayer comunista y hoy filofascista –volveremos sobre ese prefijo filo-, precisamente la que le valió ser expulsado de un programa de televisión de cuyo nombre no quiero acordarme. Según las innumerables glosas ocasionadas por tan famoso como efímero incidente, ArEs insultó a las personas con síndrome de Down –en fabla políticamente incorrecta, mongólicos-. Pero, antes de profundizar en las fobias de ArEs, debemos conocer algunos datos del susodicho.

Hoja de Servicios –después, curriculum

El plebeyo de nacimiento Arcadio Espada Enériz Pérez Crespo es hijo de Arcadio (Nerva, Huelva, 1919-1999) y de Francisca (1929-2009) Ahora bien, lo de plebeyo ha desaparecido desde que contrajo nupcias contra la distinguida bibliotecaria Patricia Jacas Escrivá de Romaní. Naturalmente, la ascensión de ArEs. al empíreo de la Alta Cuna no viene por las Jacas sino por Escrivá de Romaní (EdR), apellido ilustre donde los haiga, pues son marqueses de Monistrol de Noya, condes de Alcubierre y condes de Sástago y etcétera y, además, están emparentados con los clanes de los Silva, Roca de Togores, Silvela, Labayen, Fernández-Villaverde, Ruiz de Bucesta y, para acortar la cuenta, los Mora de la beatorra Fabiola de Bélgica… pero también de su hermano Jaime, alias Jimmy, de profesión su monóculo marbellí.

De toda esta chamarilería con bula, quien más nos interesa del clan EdR es uno de sus miembros más encumbrados: José Mª Finat y Escrivá de Romaní, más conocido como Conde de Mayalde (1904-1995) Los madrileños de los años 50’s y 60’s, le recordamos perfectamente pues fue alcalde de Madrid entre 1952 y 1965. Pero los españoles de más edad, si queda alguno, le recordarán con mayor motivo pues este EdR fue uno de los más sanguinarios represores de la Guerra y de la Posguerra. Si esta España fuera democrática y si lo fuera Europa, su Hoja de Servicios al Generalísimo le conduciría directamente a los tribunales puesto que también fue gobernador civil de la provincia de Madrid (1939-1940), director general de Seguridad (1939-1941) y embajador de España ante Hitler (1941-1942)

Ahora bien, para los resistentes al tardofranquismo, este Mayalde tiene un ‘mérito’ especial porque fundó la BPS o Brigada Político-Social en fecha 08.III.1941. Evidentemente, los desmanes de este torturador fueron muchos e incluso más dañinos que crear la BPS pero, qué quieren, quienes hemos tratado con los sicarios ‘sociales’, guardamos en nuestra memoria un apestoso albañal para que chapotee su fundador. De ahí que veamos a ArEs como pariente morganático de un Conde mucho más sangriento que el apocado Drácula.

[Un hecho que hoy parecería inverosímil: en febrero de 1955, Rafael Finat, hijo del conde de Mayalde, y un primo suyo se ahogaron en el río Tajo. Once meses después, cerca de Toledo capital, dos jornaleros encontraron los restos de Rafael. La canallesca de entonces atribuyó el hallazgo a los campesinos JGD y CVC y lo localizó en Safont pero, en realidad, el cadáver fue encontrado por el Mudito a unos 10 kms. de Safont, aguas arriba. El entonces alcalde capitalino regaló una pequeña moto Guzzi al Mudito, “generosidad” que fue muy discutida en La Sagra, comarca donde se desarrollaron los últimos avatares del accidente. Teniendo en cuenta que el Tajo era y es poco caudaloso –casi nada a su paso por Toledo-, y que, en 1955, todavía no se habían despoblado sus pueblos cercanos, ¿por qué tardaron tantos meses en encontrar a un ahogado? Más aún, ¿por qué mintió la prensa en un tema neutro, por qué ‘escondió’ al Mudito si éste no era un rojo redomado sino, simplemente, mudo de nacimiento? No es necesario responder; esta anécdota refleja hasta qué punto el franquismo tergiversaba incluso los hechos menos conflictivos… y nos hace sospechar que hoy se siguen manipulando hasta endilgarnos inverosímiles ruedas de molino]

Una vez reseñados estos pormenores de parentesco político-familiar, hemos de continuar con las fazañas de ArEs: en su ya lejana juventud, perteneció al PSUC –partido comunista en versión catalana-, luego se hizo periodista, luego fue miembro fundador de UPyD y de Ciutadans y, sobre todo, se aficionó enfermizamente a la provocación quizá no tabernaria como apuntábamos al principio sino peor todavía: desde posiciones de poder dizque cultural. Por citar sin orden cronológico algunas de sus memorables guapezas:

a) comentó que una famosísima foto de Javier Bauluz, aquella en la que unos bañistas se solazan al sol con el cadáver de un ahogado no europeo a pocos pasos, ArEs protestó porque la foto no captó a los servicios sociales que, según él, habían llegado a la playa –perfecta ilustración del ejemplo chino sobre el dedo que señala a la Luna… mientras ArEs mira el dedo-. b) en 2018, publicó el grueso panfleto Un buen tío. Cómo el populismo y la posverdad liquidan a los hombres, un trabajito de encargo para lavar el alma, la cara y especialmente los elusivos milloncejos del multi-procesado Francisco Camps, alias el Curita. c) poco después, se permitió una grosería, esta vez tabernaria, en forma de tuit dirigido al diputado republicano Gabriel Rufián: “¿La polla, mariconazo, cómo prefieres comérmela?”. d) es posible que, con esta sucia jactancia, quisiera redimirse de una cursilería anterior, cuando afirmó que “una Infanta no puede ir a un Juzgado, es como si va Blancanieves”, una genuflexión monárquica bastante torpe pues no resulta prudente asociar a la sospechosa empresaria Cristina de Urdangarín con las blancas y las nieves. e) finalmente, es de subrayar que ArEs padece veleidades no sólo literarias sino, peor aún, activistas como demostró en La Ametlla del Mar vandalizando los lazos amarillos que la población local había anudado en defensa de los presos políticos catalanes -un claro ejemplo de cómo entiende la libertad de expresión.

En fin, gracias a estas ‘excentricidades’, ArEs se ha ganado un buen puesto en el escalafón de los “liberales-conservadores” (en ese orden), oxímoron con el que define al “nuevo PP” su joven Mandón. Y lo cierto es que, como veremos más adelante, pese a haber dado cumplidas pruebas de su conservadurismo –antes, neofranquismo-, el cubículo de este polemista está más en la arista liberal que en la conservadora.

Neoliberalismo extremo y limpieza étnica

Es hora de adentrarnos en el meollo de la infamia y por ello no vamos a desviarnos comentando el incidente televisivo de marras –una banalidad- pero sí vamos a recordar su antecedente, el remoto artículo periodístico que lo originó y aclara. In illo tempore, escribió ArEs:

“Si alguien deja nacer a alguien enfermo, pudiéndolo haber evitado, ese alguien deberá someterse a la posibilidad, no solo de que el enfermo lo denuncie por su crimen, sino de que sea la propia sociedad, que habrá de sufragar el coste de los tratamientos, la que lo haga. Este tipo de gente averiada alza la voz histérica cada vez que se plantea la posibilidad de diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. Por el contrario ellos tratan impunemente de imponernos su particular diseño eugenésico: hijos tontos, enfermos y peores” (nuestras cursivas, “Un crimen contra la Humanidad”, El Mundo, 09.V.2013)

Aunque la columna es vieja de un lustro, ArEs la ha reivindicado a menudo. Es más, sus palmeros la consideran paradigma de que tiene “una voz propia” por encima de izquierdas y derechas. Y, en esto último, tienen algo de razón puesto que esa columna consigue irritar a griegos y persas. Yendo por partes: la frase “si alguien deja nacer a alguien enfermo” es una clara incitación al aborto lo cual escandaliza a la derechona pero también esa alusión a la eugenesia podría ser entendida como un ataque a la izquierda. En realidad, esta segunda opinión descansa en el supuesto de que la izquierda es proclive a la eugenesia, extrapolación filibustera de una de las ideas que preconizaba una fracción de esas izquierdas –la de algunos libertarios más o menos decimonónicos y actuales.

Después de desbrozar el comienzo de la columna, si leemos con cuidado la mitad de la columna, es obvio que ArEs defiende una posición rotundamente totalitaria. Según el dichoso plumífero, desde un punto de vista economicista, la Sociedad –rudo eufemismo por Estado-, no debe hacerse cargo de las personas –o personitas- “enfermas”. Aunque disfrazados de estatalistas, como feroces individualistas que realmente son, los totalitarios sueñan con las limpiezas étnicas, de clase y sociales; ArEs debe estar lamentándose de que no reine un Führer español como aquel Hitler a quien rindió pleitesía su pariente político, el tal Mayalde de infelice recordación. Pero, ojo, por torpeza en la redacción o por voluntad de confundir, la última frase puede ser atribuida tanto a los abortistas por eugenesia –una minúscula fracción de la derechona libre de clerigalla- como a los eugenésicos propiamente dichos. Dicho en breve, tanto a las derechas (residuales) como a las (supuestas) izquierdas.

Por ello, no podemos comentar el final de la columna pero sí nos urge llamar la atención sobre la frase que hemos subrayado en cursivas: Este tipo de gente averiada alza la voz histérica cada vez que se plantea la posibilidad de diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. A nuestro leal entender, aquí está la madre del cordero y el resto del texto es marear la perdiz para que la pasemos por alto.

Pero antes, tenemos que insistir en que el supuesto abortismo de ArEs no es tal sino una chusca provocación heredera de doctores mengeles como el palentino Antonio Vallejo-Nájera Lobón, el psiquiatra que “descubrió el gen rojo” y que, una vez ‘descubierto’ lo aisló para ‘mejorar la raza española’; léase, clasificó a los republicanos como asociales de reinserción imposible –los genes de entonces no se podían operar y era dudoso que las mujeres tuvieran genes- justificando así la represión de la posguerra so capa de limpieza genética. En suma, ArEs es partidario de algunos abortos pero no en nombre de la libertad de la mujer –expresión que consideraría decimonónica- sino de la libertad del Estado, un constructo ilógico y absurdo donde los haya. Encima, sus razones para preconizar la omnipotencia del Estado son de orden económico, evidentemente el argumento que mejor escuchan los gobierneros.

Pero ArEs va mucho más allá porque, con su frase en cursiva, lo que insinúa en su bravata es que el Estado debe diseñar hijos más inteligentes, más sanos y mejores. Por ende, el Estado no sólo debe tender a la limpieza política sino, simultáneamente, debe crear una Nueva Raza. Olvidemos los insultos a quienes osen oponerse a este Diseño Inteligente estatal y poco divino. Tildarlos de averiados e histéricos es un burdo recurso retórico para enmascarar la brutalidad totalitaria de su teoría política. Tampoco merece la pena preguntar quién va a decidir quiénes serán los hijos caracterizados por su inteligencia o qué significa eso de ‘mejores’ –otra cortina de humo-.

Sin embargo, con estos sencillos postulados, ArEs se pone a la cabeza del ultra-neoliberalismo rampante y, de paso, nos hace un gran favor: revelar sus planes. Se ha convertido en la punta de lanza del trifachito o trifálico: en el futuro, el Estado no sólo olvidará a los fetos y/o las personas “enfermas” sino que castigará a quienes se atrevan a introducirlas en la sociedad -con el tiempo, ahí se apuntará Vox. Los súbditos, primero que paguen impuestos y, luego, que se busquen la vida como la Paquera. Por ende, su teoría es proactiva, no sólo pasivamente seudo-democrática.

Todo ello es el vetusto abc del liberalismo ultra encarnado por Ciutadans y por la fracción hegemónica del “nuevo PP”. Pero es que, además, el elitista ArEs predica la clasificación estatal de la ciudadanía en tontos y listos, sanos y enfermos, mejores o peores. Lo cual, a nuestros ojos, es la vuelta al arcaizante sistema de castas estancas que caracterizó al franquismo: a un lado, los “caballeros mutilados”, al otro pero muy lejos, los jodíos mancos. En menos palabras, la separación absoluta entre los individuos listillos que triunfan porque ‘se hacen a sí mismos’ –no parece que sea el caso de su familia morganática- y la masa despreciable de los perdedores. Como aventurábamos al comienzo, no es filo-fascismo: es fascismo sin prefijo. Y en el oxímoron liberal-conservador del ‘nuevo PP’, ArEs quiere nadar y guardar la ropa pero desde la arista neoliberal. Conclusión: neoliberalismo y neofranquismo unidos, jamás serán vencidos.

¿Y por dónde empezarán a expulsar súbditos?, ¿y dónde y cuándo acabará su Reconquista? Lo predijo Martin Niemöller en un poema archicitado en el que, con el tiempo, las víctimas eran sucesivamente comunistas, enfermos incurables, judíos, etc. Según la que algunos creen que es la primera versión (1946), abreviada reza así:

“Primero vinieron por los socialistas, y yo no dije nada,
porque yo no era socialista.
Luego vinieron por…
Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.”

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