El Golpe de Estado en Brasil repercute en toda América

ago135Alberto Mas*. LQSomos. Mayo 2016

Cuando el 12 de mayo el Senado de Brasil votó aprobando el impeachment a Dilma Rousseff, se daba punto final al golpe de estado contra el gobierno del Partido de los Trabajadores y se completaba la avanzada para restaurar el conservadorismo en la mayor economía de Latinoamérica.

Como parte de un plan estratégico elaborado desde Washington, que tiene como objetivo final apropiarse de la Venezuela Bolivariana y a partir de allí ver a Cuba como fruta madura que cae en sus garras, desde hace años se viene preparando ésta verdadera invasión al continente, que como afirmara el Secretario de Estado John Kerry ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes en el año 2013, es su “patio trasero”.

Este golpe de estado en Brasil, la suspensión de Dilma por seis meses y la segura destitución, si nos regimos por cómo se efectuaron los votos en Diputados y en el Senado, se ha llevado a cabo por lo más corrupto del empresariado y los políticos brasileros, con solo tener en cuenta que el 60% (6 de cada 10 legisladores) están siendo juzgados o están acusados de recibir coimas y sobornos o lavar dinero y tener cuentas sin declarar en el exterior, nos muestra la calidad institucional de ese Congreso y porque la burguesía y oligarquía se alinearon tan prontamente para desalojar del gobierno al P.T., no le pueden perdonar a Lula y a Dilma que hayan sacado de la pobreza a 30 millones de brasileños.

Venezuela asediada y Argentina ganada por una coalición de la corporación mediática, el capital financiero y los agro-exportadores que lograron instalar en elecciones libres al empresario Mauricio Macri en el gobierno, son dos hechos que indudablemente produjeron un debilitamiento de la UNASUR que daban condiciones externas para que en Brasil impulsaran el golpe de estado parlamentario, donde ya las condiciones subjetivas estaban dadas desde la permanente campaña mediática y las presiones económicas contra Dilma y su gobierno.

El Departamento de Estado norteamericano y la CIA, junto a la maraña de ONGs con la que han invadido nuestros países, han estado atrás de todos los golpes de estado en ésta nueva época donde se han instalado gobiernos progresistas y populares de distintas características, pero que tienen un denominador común: su independencia ante los designios de Washington y el FMI.

Hagamos un poco de memoria sobre algunos hechos destituyentes, ejercicio recomendable en cualquier análisis político:

12/04/2002: golpe empresarial-militar contra Hugo Chávez, fracasa ante las movilizaciones populares que lo restituyen en el poder.

28/06/2009: Manuel Zelaya destituido por un golpe parlamentario con apoyo empresarial y militar.

30/09/2010: fracasa en Ecuador levantamiento policial apoyado por los sectores concentrados de la economía y las finanzas contra Rafael Correa.

22/06/2012: destituido en Paraguay por golpe de estado parlamentario el presidente Fernando Lugo.

12/02/2014: guarimbas en Venezuela que causan 43 muertes y más de 800 heridos impulsadas por los opositores Leopoldo Lopez, Corina Machado y Antonio Ledesma, que son finalmente controladas por el gobierno.

Año 2015: en marzo Barack Obama firma una orden ejecutiva contra Venezuela considerándola riesgosa para la seguridad de EE.UU. y en diciembre la oposición gana las elecciones parlamentarias. En Argentina gana Mauricio Macri las elecciones presidenciales por una mínima diferencia.

Año 2016: Evo Morales pierde en Bolivia referendo para reformar la constitución y suspensión de Dilma Rousseff en el ejercicio del ejecutivo en Brasil.

En éstos hechos hubo un actor permanente y constante, que fue preparando el terreno para el accionar destituyente y que cada vez toma más fuerza, el Cóndor Mediático impulsado desde las usinas de pensamiento del norte, coordinando el accionar de la CNN, Univisión, Red O´Globo, grupo Clarín, grupo Televisa-Salinas , grupo Prisa y el Mercurio.

Los medios de comunicación como arma fundamental en las estrategias elaboradas para los golpes de estado, que se han denominado “blandos” en la jerga de Gene Sharp del Instituto Albert Einstein de Massachusetts, uno de los tanques de ideas que alimentan las estrategias de dominación imperial en ésta restauración conservadora.

La información, la comunicación, las noticias, hoy son una mercancía que no importa si son verdaderas, lo único que le importa a las corporaciones son los resultados que se logran con lo difundido.

Ocultar ideas, machacar hasta el hartazgo hechos de difícil comprobación, desprestigiar líderes, como lo han hecho con Maduro, Morales, Cristina y Lula, difundir mentiras como verdades comprobadas, haciendo un verdadero apagón informativo manipulando la información para cumplir con lo planteara Zbigniew Brzezinsky “el poder global …. Debe ejercerse mediante su hegemonía sobre las comunicaciones globales”, herramienta fundamental para lograr la dominación cultural.

Los éxitos logrados por el conservadurismo continental, lo fueron también por los errores cometidos en los movimientos progresistas, al no profundizar sus gobiernos con medidas que transformaran las estructuras económicas y políticas, que anclaran las transformaciones sociales y la redistribución de ingresos logrados. Medidas como la nacionalización de la banca y el comercio exterior y una reforma agraria necesaria, también considerar los medios comunicacionales como bien social y reformar las constituciones liberales y hasta feudales, garantizándolas con una masiva y permanente movilización popular.

Analizando el gobierno de Dilma, su viraje hacia la derecha al incorporar en su segundo gobierno un ministro de economía liberal, aplicando un ajuste económico e intentando congraciarse con las oligarquías y monopolios y un armado político con los aliados electorales que quedó demostrado era dormir con el enemigo. Reclamos populares como el del Movimiento Sin Tierra que ha criticado al P.T. porque proponía una fórmula de conciliación de clases designando para cargos de importancia en el gobierno a sectores de la burguesía brasileña en detrimento de los movimientos sociales y populares.

Esta falta de decisión de transformar las estructuras económicas, por lo tanto enfrentar espacios de poder que igualmente los agredirán, ha ido debilitando al progresismo tanto en Brasil como en Argentina, tema que deberá ser considerado por la militancia política y social en la resistencia y el camino a recuperar el poder, Nuestra América requiere de una transformación no-capitalista para poder revertir siglos de explotación y desigualdades. Recuperar los espacios de debate popular, la comunicación y la difusión política, la integración de los movimientos sociales a las políticas de Estado, algunas de las acciones imprescindibles de realizar.

Volviendo a una mirada integral continental, urge que los sectores populares de Brasil y Argentina se vuelquen a disputar el poder, ya que si no, el imperio tendrá mucho espacio para accionar contra la República Bolivariana de Venezuela y el Presidente Nicolas Maduro y luego sobre Cuba Socialista, un objetivo que no ha desactivado, que solo ha cambiado de táctica, ésta no es una lucha individual en cada país, es una lucha continental que abarca a toda Nuestra América.

Hoy más que nunca está vigente la frase del Comandante Ernesto “Che” Guevara: No se puede confiar en el Imperialismo, pero ni un tantico así, nada.

#RespeiteAsUrnas
América Latina-LoQueSomos
* Cubainformación

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