El largo camino del cambio

sab69Xavier Caño Tamayo*. LQSomos. Julio 2016

Los resultados electorales del pasado 26 de junio en España dejan amargo sabor de boca al pueblo trabajador. Porque se aleja la esperanza de un gobierno progresista y el corrompido PP obtiene 137 escaños, cuando hace poco apenas conseguía ciento veinte según las encuestas. Pero le costará gobernar, porque con sus aliados naturales, Ciudadanos, solo suman 169 escaños, siete menos que la mayoría absoluta para poder investir a Rajoy como presidente del gobierno. Rajoy necesitará siete abstenciones para ser investido, pero lo será, porque no parece de recibo repetir los comicios.

Pero más allá de las cifras, estas elecciones han mostrado la vieja práctica de tergiversar o manipular encuestas, dando resultados excelentes a la oposición de izquierda para desmovilizar a sus votantes y, al contrario, movilizar a los conservadores. Y así parece haber sido.

Como los medios nacionales no podían publicar encuestas un par de días antes de los comicios, los conservadores han recurrido a un diario del paraíso fiscal Andorra, estado soberano del tamaño de una nuez, para publicar un sondeo que mostraba a Unidos Podemos, la izquierda, alcanzando al PP.

El segundo capítulo es que el recuento de votos depende del Ministerio de Interior, cuyo titular está hoy envuelto en sospechas de presunta extorsión a adversarios políticos con informes de corrupción de esos adversarios, que grabaciones telefónicas reveladas han dado a conocer.

¿Qué crédito se tiene así? Como ha escrito Pedro Agueda, han estallado cuatro años de guerra sucia del ministro de Interior contra partidos de la oposición. La historia arranca cuando ese ministro del Partido Popular designa a su cúpula policial y un grupo de mandos elabora sospechosos informes contra rivales políticos del PP sin autoría específica clara, que se filtraban a los medios.

En ese clima oscuro, surgen en la Red sospechas de irregularidades en el recuento de votos. Presuntamente. Según los activistas de Anonymus, comparando el número de quienes pueden votar y los resultados, a la espera de votos de residentes en otros países, parece no saberse donde han ido a parar 1. 200.000 votos. Aunque en realidad, ese estado de ánimo, esa sospecha difusa, quizás sea solo expresión de una frustración colectiva, como ha indicado el periodista Ignacio Escolar.

Y otra última reflexión. Quienes esperaban que con estas elecciones cambiarían las cosas han pecado tal vez de ingenuidad. En este país, con una historia agitada en los dos últimos siglos, mientras muchos países europeos pasaban del régimen absoluto a la democracia llamemos burguesa y al capitalismo industrial, en España el nefasto Fernando VII restauraba la Inquisición y entregaba la deformación mental del pueblo a la Iglesia. Y eso se paga. En esos dos siglos, solo hubo un intento de regeneración democrática: la II República (un proyecto reformista, pero reformista de verdad) que acabó como sabemos. Seguida de una genocida dictadura (ONU dixit) de la que no nos hemos librado del todo, pues con el PP gobernante mandan hijos y nietos de quienes levantaron y mantuvieron esa nefanda dictadura. Con su estilo y principios.

Para cambiar las cosas y lograr justicia, igualdad y libertad, cabe pelear en todos los frentes. También en el electoral. Pero sin olvidar la sabia reflexión del luchador por la democracia de Túnez Moncef Marzouki: “El tiempo de los regímenes políticos no es el de los hombres. Si quiero transformar Túnez, con siglos de antigüedad, no voy a querer cambiarla en solo quince años. Tengo que aceptar el tiempo prolongado. Pero no me desanimo, porque mi horizonte no son seis meses o la próxima elección presidencial: mi horizonte está más allá para cambiar las cosas a fondo. Para cambiar las mentes. Yo vengo del desierto y vi mi abuelo sembrar en él. Siembras en tierra árida y esperas. Si llueve, recoges. No sé si habéis visto el desierto tras la lluvia, es verde como la Bretaña. Un día, marchas sobre una tierra quemada, llueve y te preguntas cómo ha podido ser: flores, verdor… Porque estaban los granos. Incluso en el desierto hay que sembrar. Sembraré y, si mañana llueve, bien, y si no, estarán las simientes”.

Marcos Ana, comunista y poeta, que sufrió cárceles franquistas durante 23 años, dice que un cambio, si lo es de verdad, es necesariamente lento. O solo es espectáculo. Hay que prepararse porque largo es el camino del cambio.

* Periodista y escritor, @xcanotamayo. (CCS)

Un comentario sobre “El largo camino del cambio

  • el 20 julio, 2016 a las 01:40
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    SE VEÍA VENIR,
    PERO SE PUEDE REVERTIR.
    PODEMOS.

    Tras el preceptivo silencio durante la campaña, es el momento de opinar libremente, hasta de equivocarnos, si aun confiamos en el proyecto del Cambio. La lucha y militancia, un honor y una necesidad. La vigilancia, para los que aun queremos y creemos en Podemos, es una obligación. La crítica constructiva, incluso exagerada o errónea (ójala) un derecho.

    Desde un origen, que desconocíamos, en el famoso equipo CESP (posible larga mano solapada del felipismo) creímos en un emergente proyecto por el Cambio, profundamente necesario y atrayente, pese a sus limitaciones y exclusiones, que supusimos tácticas. Pero, quizás y a la vista de los hechos, ya venía todo diseñado para no “hacer pupa”, canalizar la explosiva situación social y blindar camarilla pastoril.
    De la supuesta Plataforma Ciudadana, asamblearia, transparente, radical revolucionaria, hemos ido deslizándonos a lo que desea el Sistema: una organización vertical, reformista, descafeinada, socialnosequé y rueda de repuesto del PSOE. Cretinismo parlamentario aparte.
    Esto, dulce espejismo, ha quedado en algo muy distinto al proyecto original (para nada electorero, como pretenden ahora “superar” los del timón), a base de Decretos para todos y sin primarias. Nos zarandean como a bultos: peso muerto y ejecutivos muy vivos. Al menos, nos llevan de excursión.

    Pudimos transigir en las renuncias: republicana, antimilitarista, antiimperialista sin OTAN ni bases, anticapitalista sin nacionalizaciones financiera y monopolística, en aras de una mal entendida esperanza y de unidad. Incluso después de las piruetas entreguistas “a la valenciana” del 21D, tod@s seguimos aferrados al bloque de los cinco millones de sufragios por el Cambio
    Sin tricolores, sin movilización en la calle, sin denuncia en las instituciones, la esperanza era, nos decíamos, lo último que se pierde. Porque era, y es, posible otro Frente Popular, no otra Transición.

    Secuestrada la Dirección, en manos de burócratas del más rancio y viejo cuño (aunque con algunas rastas y promesas federales, anticorrupción y de regeneración estatal; con ocasionales discursos rompedores, pero que la realidad reduce a rastrera demagogia que nos retrotrae a las chaquetas de pana y a lo “de entrada no”), reventando desde dentro, como Álien, han convertido un tsunami en mar chicha y resaca.

    Ha sido, (Freud aparte) la entrega, sorpresiva, compulsiva y desesperada, al bipartito, por ministerios y recortando discurso y programa, – aparte el posible pucherazo y hasta el sospechado boicot carrillista -, la causa más verosímil del desencanto y pérdida de votos. A la defensiva, rescatando como referente de izquierdas al Sánchez y Cía, hemos desacreditado un tesoro social y político y reventado una oportunidad histórica única. Chapó, con tales asesores sobran enemigos. Pero en este secarral no dimite ni Dios. Nosaltres mateixos!

    Andamos como modosillos, silenciosos y cortesanos en extremo, para el implorado Pacto con Sánchez, con loas a ZP, propuestas traidoras aceptando el Programa del PSOE, burlando la voluntad general y compromisos adquiridos, olvidado el espíritu participativo del Proyecto, nos sumimos en la sorpresa, el dirigismo, alguna consulta trampa, y hasta la letra del Programa votado en diciembre se olvida o envilece. Y no se oye una mosca, vacaciones y tinto de verano…

    Nos ha podido el electoralismo y personalismos, recortando, sobre la marcha, en el mejor de los casos. Y, en el peor, callejón fáctico sin salida (como la válvula de escape del 15M), desde su origen programado. Precocinado, aguachirle y con guión alternativo.

    La actual desmovilización y pretensión de permanencia irreemplazable, propietaria y sin enmienda, de la cúpula blindada, versátil y omnipresente desde aquellas Europeas, al amparo del Vistalegre para siempre y unas primarias minoritarias de hace ya un año, dan la medida del arribismo que sufre la organización, (luego nos haremos cruces por la falta de dimisiones y reemplazos en los demás partidos burocratizados, siempre los mismos caretos). Somos parecidos. Inasequibles al desaliento, for ever.

    Errejón, Echenique y Bescansa lo venían anunciando como opiniones personales y ‘sotto voce’. El resto de la camarilla, encabezada por Iglesias, (con los elegidos, novieta y general, alguno a dedo, hijos del dueño, incluido el omnipresente politólogo sin carnet pero oficioso vocero de tod@s en tertulias y redes sociales) acaba de dictarnos el único y verdadero camino oficial y marcarnos el paso, tras imponernos aquello de transversales primero, socialdemócratas después, por real decreto, con globos y sin bandera: vamos a otro modelo, obligatorio, más “normal” y homologable. Un potaje muy soso y sin picante, pero sano, según dietistas de Ferraz.
    La minoría pensante nos embarca, oh sorpresa, en una más tranquila singladura, excursión de agua dulce.

    Las actuales declaraciones de la “Dirección” Nacional, liquidadoras y sin aval alguno de la afiliación, permiten entender tanto bandazo oportunista y deriva a la moderación más conservadora. No es pasar de la ofensiva electoral a las trincheras, como pretenden, lo que hacen es aprovechar el retroceso sufrido para huir con todo el equipo hacia posiciones apoltronadas, “correctas”, tradicionales (con alguna reformilla para justificarse). Otro Partido más al uso, para mantener profesionales de la cosa y marcar línea desde arriba.

    Es un gravísimo error incidir en la deriva suicida, restar “glamour” a la ilusión popular a cambio de posibilismo oportunista y poltronas. PSOE bis, o simple marca blanca desnatada del felipismo.
    “Podemos ganar o darnos una hostia”. ¿Ganar qué? porque para ese viaje sobran alforjas y tenemos al original, y sobran copias: PSOE de siempre. Vista la decepción anterior, con las piruetas pasteleras, la hostia está garantizada.

    Como siempre, el caudillismo dirigista se apoya en el seguidismo palmero y acrítico, que siempre ha existido por desideologización y escasa participación de las masas trabajadoras bajo la apisonadora del régimen de los ochenta años, castañuelas y pandereta.
    Parece haber vida más allá de las urnas. La afición, los doscientos mil inscritos y varios millones de electores, deberíamos saber distinguir la “conquista” parlamentaria del conjunto de la lucha, pasando a la REGENERACIÓN INTERNA y renacer del movimiento popular en todos los demás frentes (barrios, centros de trabajo y estudio, asociaciones, calle…), poniendo cada batalla en su sitio y dimensión, sin reducirlo todo a los comicios y las instituciones, pero sin renunciar a nada (Ayuntamientos, Comunidades, Parlamento y Senado incluidos), pero sin estancarnos en ellos. Porque es lo que pretende siempre la oligarquía: consuelo representativo y delegación del protagonismo popular.

    Quedan unos meses críticos, en los que la reacción de las bases puede salvar a Podemos, RENOVAR ÓRGANOS y reafirmar y ampliar nuestro programa. Exigencia de una reacción militante enérgica y urgente. Necesidad ineludible de una catársis organizativa y política radical. La lucha interna, – con unidad, participación y debate -, forma parte intrínseca del Cambio.
    Nos jugamos tod@s demasiado para rendirnos a la impotencia, a estas alturas del partido, o romper la baraja.

    Podemos, queremos y debemos.
    Claro que Sí se puede!

    Salud y República!!

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