EL MOTÍN DEL MALIZIA

Nònimo Lustre. LQS. Mayo 2019

DRAMATIS PERSONAE

GRETA TINTIN (Greta Tintin Eleonora Ernman Thunberg, n. 03.I.2003, 16 años. Concesión propagandística-populachera: va vestida como Judy Garland en El mago de Oz pero con un toque tirolés a lo Heidi)

SVANTE (Papá. Svante Thunberg, n. 1969, 50 años, padre de Greta Tintin. Vestido a lo Branson –dueño de Virgin- pero con coleta)

PIERRE (Pierre Rainier Stéfano Casiraghi, n. 1987, 31 años. Tercer hijo de la princesa Carolina de Mónaco y Stéfano Casiraghi, sobrino de Alberto II de Mónaco y nieto del príncipe Raniero de Mónaco y de Grace Kelly. Vestido de ejecutivo-pirata-borracho, en technicolor)

MALENA (Sara Magdalena Ernman, nombre de casada: Malena Thunberg, n. 1970; madre de Greta Tintin; mezzosoprano y cantante pop en el festival de Eurovisión 2009. Rubia natural; vestida de corista del antediluviano grupo Abba)

MUCHACHA HISPÁNICA (descendiente de cubanos de Nueva York. Unos 14 años pero aún con cara de niña. Vestida entre boy-scout occidental y pionera castrista con pañuelo rojo)

ACTO I: A BORDO DEL MALIZIA II

[En alta mar. En el Malizia II, un velero monocasco de competición. Botado en 2015, clase IMOCA Mono60. Eslora: 18 metros, manga: 5,7 m., 08 toneladas. Valorado en más de tres millones de euros. Primeros nombres: Gitana 16Edmond de Rotschild. Posee un motor diesel de 377 k]

RETA TINTIN. [deambulando por la cubierta, repite este mantra] My name is Tintin, Tintin Thunberg.

PIERRE. [condescendiente, dirigiéndose no a Greta Tintin sino a su padre] ¡Vaya!, se nota que la señorita Greta ha recibido una educación europea clásica. Está muy bien que se identifique con un héroe para adolescentes.

SVANTE. Gracias, pero Greta Tintin no se cree émula de Tintin. Es que se llama así. Tintin es el segundo nombre que la pusimos sus padres en la pila bautismal –o en el registro civil que viene a ser lo mismo. Creo que acertamos, ¿no lo crees tú?

PIERRE. Pues sí, parece que acertaron. Sin embargo yo, como príncipe que soy, tengo varios nombres pero, al final, todos me llaman ‘simplemente Pierre’.

SVANTE. Que tengas un nombre tan vulgar me parece una buena precaución. Nadie sabe las vueltas que dará el mercado ni tampoco si te verás obligado –no lo permita Dios- a pasar a la clandestinidad. En tal caso, sería continuar la tradición histórica puesto que, al fin y al cabo, ¿acaso no fueron los Grimaldo un clan genovés que se dedicó al comercio?

PIERRE. Para ser un promotor de la cultura popular estás bien informado. En efecto, mi familia se dedicó públicamente al comercio pero, si me guardas el secreto, te confesaré que el comercio no ha hecho poderosa a ninguna ciudad, ni siquiera a mi amada cuna de Génova, ni siquiera a Venecia. Y ningún comerciante se hizo nunca rico si sólo dependió de sus mercancías. Lo que de verdad nos enriqueció fue la piratería.

GRETA TINTIN. [musitando, sólo la oye su padre] ¡Oh!, qué maravilla!, ¡voy en un barco pirata!

SVANTE. Mi hijita, no fantasees. ¿Cómo vamos a navegar en un barco pirata que vale más que cualquier barco que nos encontremos en la mar océana?, ¿no ves que nuestra bandera es la de un banco suizo, la BMW, el Yacht Club y la Fundación Alberto II de Mónaco?

GRETA TINTIN. Pero, papi, ¿cuál es la huella ecológica de nuestros patrocinadores?

SVANTE. No te fijes en detalles irrelevantes. Lo importante es que son un buen medio para llegar al fin que te has propuesto: dar a conocer al mundo tu propuesta de salvación. También Cristo tuvo que transigir con los fariseos. Y déjame que continúe la conversación con Pierre. [dirigiéndose al príncipe monegasco] Perdona Pierre, nos habíamos quedado en eso de los comerciantes piratas –o viceversa–, los piratas comerciantes.

PIERRE. Mi querido Abú Greta Tintin, padre de Greta, ya ves que dominamos el idioma mahomético. Y es que ellos fueron nuestros maestros en piratería, desde los berberiscos hasta los mallorquines.

SVANTE. Lo de los piratas berberiscos lo sabía pero, ¿por qué incluyes entre los piratas a los mallorquines?

PIERRE. Porque, en nuestro Mare Nostrum, todos somos piratas, comenzando con los grandes Estados y terminando con los pequeños. Los grandes se vanagloriaron de haber comenzado las Cruzadas pero fuimos los ‘pequeños’ comerciantes los que las hicimos. Los Estados cristianos fueron amigos de los moros y hasta firmaron con ellos docenas de tratados de amistad que a los Grimaldo nos vinieron muy bien porque, entre sus intersticios, colamos la piratería. O, como se llamaron siglos después, las patentes de corso.

SVANTE. Ok, pero, ¿y los mallorquines?

PIERRE. El inmarcesible nombre de Juan March es el mejor ejemplo de la piratería mallorquina. Financió el golpe militar y cardenalicio del generalísimo Franco. Fue la mejor inversión financiera que conoció el siglo XX. De hecho, un siglo después, su Banco todavía prospera gracias a los privilegios y triquiñuelas que le concedió Franco. Fue la patente de corso más productiva del Mediterráneo actual.

SVANTE. Bien explicado mi querido Abú Abú Raniero -nieto de Raniero, ya ves cuán rápidamente aprendo idiomas- pero ahora que estamos en la contemporaneidad, explícame, por favor, cómo hizo el clan Grimaldo-Grimaldi para pasar del corso y la pata de palo a la legalidad estatal –aunque no sea de reyes sino sólo de príncipes.

PIERRE. Fue muy sencillo: convertimos nuestra pequeña finca familiar –sólo pudimos conservar dos kilómetros cuadrados- en un Paraíso Fiscal. Ahora, mis 40.000 súbditos monegascos son los ciudadanos más ricos del mundo. Nuestras casas son las más caras, la mitad de los mayores yates del mundo los tengo matriculados en mi despacho –bueno, quizá sea sólo la cuarta parte- y así sucesivamente.

GRETA TINTIN. Pero Pierre, ¿es cierto que tienes un premio Fórmula 1 que corretea por tus calles y que consume millones de litros de combustibles fósiles?

PIERRE. Es cierto. Pero te explico: mis amados multimillonarios tienen sus caprichos. Y yo se los perdono porque el objetivo final es que Mónaco sea el país más ecológico del mundo. Dios escribe derecho con renglones torcidos.

GRETA TINTIN. Francamente, Pierre, lo veo contradictorio por no decir hipócrita. ¿Sabes lo que dije en Katowice –Polonia- en diciembre del 2018 durante el encuentro de la 24ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, más conocida como la COP 24?: “Nuestra biósfera se está sacrificando para que las personas ricas en países como el mío -aquí cabría decir, como también el tuyo- puedan vivir de lujo. Son los sufrimientos de muchos los que pagan por el lujo de unos pocos (…) Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos (…) Necesitamos mantener los combustibles fósiles en el suelo” Por ello, me atrevo a preguntarte: ¿cuál es la huella ecológica de Mónaco?

PIERRE. ¿Huella ecológica? Buena pregunta Greta Tintin. Mira en la lista de países clasificados por su huella ecológica: Mónaco no aparece, no dejamos huella alguna. Y me siento muy orgulloso de ello.

GRETA TINTIN. Pero eso será porque es muy pequeño, tampoco aparecen Andorra ni San Marino ni Kiribati. La huella ecológica… esa me la sé: [enumera de corrido y con sonsonete como si acabara de leerlo en cualquier manual escolar] “Los países que más hectáreas consumen por ciudadano son los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Dinamarca o Bélgica, seguidos de cerca por Estados Unidos. Todos ellos necesitan más de 5 hectáreas por habitante.”

SVANTE. Pierre, perdona el exabrupto de mi impulsiva hijita. Comprenderás sin esfuerzo que los discursos oficiales están para prometer y prometer. Pero Ella no los personaliza en nadie, ni en ningún gobernante ni menos en ti a quien, te lo aseguro, adora. Lo suyo son las generalidades mundiales. Y el recurso al individualismo. Es la estrategia comunicadora que diseñamos desde el principio su madre y yo.

PIERRE. Y está muy bien pensada, lo demuestra que me ha convencido. Y, además, aunque todos sabemos que cien multinacionales –algunas con sede en mi país- contaminan más que el 90% de los países, tu hijita no las menciona.

SVANTE. En efecto, aunque quizá lo haga en el futuro. Más mediático es que tampoco habla de la propiedad. Nunca utilizamos esa maldita palabra, como si no existiera. Los españoles usan un chiste “cuando el monte se quema, algo suyo se quema, señor conde” que nosotros intentamos borrar de la memoria no sólo española sino universal. Pero, si no es secreto, dime, ¿cuáles son tus propiedades?

PIERRE. No son secretas… salvo las que sí lo son –remember las precauciones que nos tomamos los corsarios–. Te confieso que poseo Engeco, una empresita de mobiliario de lujo y que también soy dueño de la compañía aérea Moncair –uno de mis aviones es el que nos protege sobrevolándonos a toda hora-. Ello sin incluir el paquete accionarial que tengo en las compañías de mi Principado. Pero no creas eso que publica Forbes de que el clan Grimaldi tiene una fortuna de 2.500 millones de euros. Ojalá fuera cierto…

SVANTE. Gracias, muy interesante. Para ser exacto, dos mil quinientas veces interesante [en sordina, a su hija] ¿Ya notas Greta Tintin que hemos llegado a la cumbre de la opulencia? Ya sabes el dicho de los españoles, “el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.

GRETA TINTIN. Pues tengo una amiga española en el instituto que me contó otro final: “el que a buen árbol se arrima, nadie le ve cuando orina”. Me parece más verdadero. Me preocupa, papi, que también nosotros estemos escondiendo nuestros meados y, de paso, los orines de los ricos.

SVANTE. Tenemos que ser populares porque tenemos que ser eficaces. El Planeta no se salvaría si sólo actuaran los científicos. Por eso, en este velero campea la leyenda “Respaldamos la ciencia” (Unite Behind the Science) Estamos todos unidos detrás de Ella, apoyándola para que pueda seguir unas investigaciones que, dicho sea de paso, son carísimas.

PIERRE. Efectivamente, tienes razón mi querido Svante. Hay que ser populares para que la ciudadanía y mis súbditos admitan pagar los impuestos con los que pagamos a los científicos: los reyes tenemos que ser populares.

GRETA TINTIN. Muy bien… o muy mal. Porque toda esa palabrería contradice lo que dije en aquel mismo acto de la COP24: “Tengo 15 años… Ustedes solo hablan del crecimiento económico verde y eterno, porque tienen demasiado miedo de no ser populares… No son lo suficientemente maduros para decir las cosas como son. Incluso esa carga nos la dejan a nosotros, los niños”. Papi, contéstame de verdad, mirándome a los ojos: ¿estamos ocultando los meados de Mónaco?

PIERRE. ¡Niña, no seas impertinente!, ¡no muerdas la mano que te da de comer! Si sigues por ese camino, estarás amotinándote. Y ya sabes la estricta justicia que el capitán tiene que ejecutar sobre el amotinado, quien quiera que sea.

GRETA TINTIN [se revuelve sumamente irritada] No me amotino: cuento la verdad. Te repito lo que expresé en la famosa COP24 del 2018: “Me preocupo por la justicia climática y por el planeta (…) y debemos centrarnos en la equidad. Y si las soluciones dentro del sistema son tan imposibles de encontrar, tal vez deberíamos cambiar el sistema en sí mismo”.

PIERRE. Ok, entonces, ¿quieres salvar el mundo o sólo quieres que el sistema deje de ser monárquico? Te equivocas Tintin del Norte, los mejores científicos son los reyes de su especialidad. ¿Te imaginas que sus descubrimientos e inventos tuvieran que ser refrendados por una plebe republicana?

GRETA TINTIN. ¿Y por qué no? La ciencia está en referéndum permanente. Pero termino con mi declaración en el Katowice 24: “No he venido aquí a rogar a los líderes mundiales que se preocupen. Nos han ignorado en el pasado y nos volverán a ignorar. Nos hemos quedado sin excusas y nos estamos quedando sin tiempo. Hemos venido aquí para hacerles saber que el cambio está llegando, les guste o no. ¡¡El verdadero poder pertenece a la gente!!”.

PIERRE. Greta Tintin, has cambiado mucho durante esta travesía. La empezaste como chica lista y la estás terminando casi enloquecida. Yo, como veterano marino, lo entiendo, las singladuras pesan, se pierden los nervios… [algo amenazante] Hasta el capitán puede perder los nervios si huele amotinamiento, es su deber.

GRETA TINTIN. ¡Papi!, ¿por qué Pablo Escobar llamó Edificio Mónaco a su cuartel general?

SVANTE. Por Dios, niña, qué pregunta más tonta: Mónaco es un Estado muy conocido en el mundo. No tiene nada de raro que ese narcotraficante lo utilizara, quizá con malas intenciones. Es un término que no tiene copyright. Y espero que no estés insinuando nada. Las relaciones humanas iban bien en este velero pero ahora se están torciendo por tu terquedad.

PIERRE. Greta maluca… he entendido la indirecta. Te aseguro que mi Principado está limpio de indeseables narcos. Más aún, no hay delincuencia en mi apacible reyno. Es el país más seguro del mundo.

GRETA TINTIN. No te creo porque en esta travesía he comprobado que no eres mi Príncipe Azul sino un niñato caprichoso. Mónaco es la cueva de Alí Babá de los ladrones de guante blanco. Y si no hay delincuentes comunes y vulgares es porque, siendo todos millonarios, rico no muerde a rico. Pero ni eso es totalmente cierto porque, Pierre Casiraghi, ¿recuerdas el asesinato de la mujer más rica de tu principado de opereta?

SVANTE. ¡¡Greta Tintin!!, ¡retira inmediatamente esas barbaridades! Tómate tus pastillas porque las necesitas, porque sin darte cuenta te estás amotinándote. Y estás faltando a la hospitalidad que tan generosamente nos brinda Pierre.

PIERRE. No importa, te perdono Greta Tintin porque no sabes lo que haces y, sobre todo, porque eres mi invitada de honor.

GRETA TINTIN. ¡Ah, no lo sé!…bien, pero déjame hacerte una sola pregunta: Príncipe Pata de Palo, ¿recuerdas a Pastor?, ¿recuerdas a Rybolovlev?

PIERRE y SVANTE. Esto ya pasa de castaño oscuro. ¿Insinúas que el gobierno monegasco tiene algo que ver con horribles delitos? Y ni se te ocurra mencionar esos nombres cuando lleguemos a Nueva York. Tú, a lo de siempre: con usar pocos plásticos y conque cada individuo no coma demasiada carne, ya salvará su alma y la del Planeta.

GRETA TINTIN. ¿Sabes, papi, que eso de los plásticos y también eso de la carne me suena a pelea entre multinacionales? Y lo siento por el Amazonas porque sustituir plásticos por papel no le sienta nada bien a la biomasa amazónica. Y lo diré aunque la carne no me atrae porque soy vegana de corazón.

PIERRE y SVANTE. De corazón y de instrucción, que mucho te hemos enseñado. Y ahora no te enseñamos: te exigimos que moderes tu lenguaje. Y doblemente te exigimos que en Nueva York no se te ocurra decir disparates. Nos jugamos mucho.

GRETA TINTIN. [furiosa, amenazante] ¡Ya soy mayorcita, sé leer y escribir, tengo ojos para ver y cabecita para saber lo que tengo que decir! Queridísimo papi, ¡demasiado tempo he dicho lo que me soplabas al oído!, ¡ya verán lo qué digo cuando lleguemos a Nueva York! Prepárense porque quizá no les vaya a gustar.

ACTO II: NUEVA YORK

[En el muelle del puerto de Nueva York. Una nube de periodistas gráficos recibe al Malizia II. Entre ellos, ha departido con total familiaridad Malena, la madre de Greta Tintin, que se adelanta para recibir a su famosísima hijita]

GRETA TINTIN. Nueva York: ¡¡¡Our house is on fire!!! [repite varias veces su famosa expresión ‘nuestra casa está quemándose’]

MALENA. ¡Hijita, mi amadísima Greta Tintin! ¿Qué tal la travesía?: te veo muy bien aunque algo desmejorada. Pero aquí en Nueva York te podrás reponer.

GRETA TINTIN. ¿Y los niños, dónde están los niños? Ahora más que nunca necesito a mis niños palmeros.

MALENA. Han seleccionado a unos cuantos de tu edad. Hay alguno medio mulato y también algún chinito. Luego los verás, cuando te ofrezcan un ramo de flores. Aquí sólo han permitido llegar a ésta que dicen que es una polvorilla y una aguililla [señala a la cercana Muchacha Hispánica], ven Panchita, ven, no tengas miedo.

MUCHACHA HISPÁNICA. Señora, ¿miedo yo? Usted no me conoce. Y no me llamo Panchita, me llamo Hipatia Arquímedes Pérez –Arquímedes porque floto más que nadie-. Sólo he venido –y ya me voy- porque tu discurso sobre la niñez en peligro me ha recordado una canción infantil cubana. ¿Te la puedo cantar? [Greta Tintin asiente, Malena duda]

Todos los niños del mundo
vamos una rueda a hacer
y en mil lenguas cantaremos
que en paz queremos crecer.

Martí lo dijo en un libro
que me lee mi papá
nacer para ser felices
es el fin de la Humanidad.

Ese monstruo sin piedad
que es la guerra imperialista
se ha llevado a muchos niños
y hoy los vuelve a amenazar.

[Greta Tintin aplaude, Malena lo hace a regañadientes y en sordina] Te la he cantado porque me parece raro que no uses nunca las palabras ‘guerra imperialista’ o su sinónima, el ‘capitalismo’. No es que yo comulgue con el castrismo -qué va, por algo vivo en Nueva York-, pero sí creo que el capitalismo, neoyorkino en buena parte, resume las canalladas que le están haciendo al planeta cuatro multinacionales… y los gobiernos que las apoyan.

GRETA TINTIN. Gracias cubanita de importación. Consideraré tu aportación. Pero, para empezar, diles a tus compañeritas que no quiero ramos de flores. Cortando flores, matando a las hijas de las plantas… Y encima serán flores cultivadas por los esclavos del Tercer Mundo o atiborradas de agroquímicos en Holanda.

MALENA. Todos los medios informan de que en el Malizia II aprovechaste la travesía para hacer grandes mediciones científicas.

GRETA TINTIN. El Malizia es un cascarón realmente malicioso. Nadie midió nada, ¿cómo íbamos a hacerlo si no teníamos ni una lupa de laboratorio? Además, mamá, tú sabes que yo no soy científica y creo que, de mayor, tampoco lo seré. He descubierto que mi vocación está en los micrófonos, en los mítines, en las declaraciones solemnes, en la política mundial.

MALENA. ¿Y no podrías ser una científica política o viceversa? Tu abuelo bautizó a tu padre con el nombre de Svante en honor al premio Nobel Svante Arrhenius, el gran químico que descubrió los iones. Y un detalle de su carrera científica que te interesará: hace más de un siglo, en el año 1896, demostró que los combustibles fósiles aceleran el calentamiento del Planeta –bueno, casi lo demostró-. Así pues, estabas predestinada a ser la coronadora de la obra de tu bisabuelo onomástico.

GRETA TINTIN. Mamá, ¿viniste a Nueva York a cantar?, ¿cantaste una ópera o una canción pop televisiva? Ahora bien, tu viniste a Nueva York en avión; sabes que contaminaste mucho, lo sabes, ¿no? Pero quizá no sepas lo que diré en este importante foro al que vengo: “I think it is insane that people are gathered here to talk about the climate and they arrive here in private jets”.

MALENA. Caramba, el velero te ha excitado quizá más de la cuenta. Pues no, no he venido en jet privado y, desde luego, no estoy loca. No soy nada insane. Y tampoco he venido a cantar aunque me muera por las ganas de actuar en un gran teatro. Pero desde que competí con pésimos resultados en el Eurovisión del 2009, no quiero pasar por otro bochorno. Ahora prefiero la escritura de autoayuda planetaria.

GRETA TINTIN. No creo estar más excitada que de costumbre. Mi compromiso total con la salvación del planeta me viene de antiguo, tú lo sabes.

MALENA. Lo sé, me consta. Pero tienes que darte cuenta de que tu discurso salvífico debe ser modulado no vaya a ser que te tilden de milenarista, mesiánica o yo qué sé cuántas maldades más.

GRETA TINTIN. No me siento ningún mesías, ni la Juana de Arco del siglo XXI. Sólo soy una niña que quiere crecer con alguna tranquilidad.

MALENA. Pues sí, pero quien mucho abarca, poco aprieta. La salvación del mundo es un concepto generalista que tiene la ventaja de afectar a toda la humanidad y también la desventaja de su vaguedad, de su indefinición, de su divagación incluso. La enfocamos pensando en responsabilizar a los individuos, uno a uno, pero también fuimos conscientes de que la Humanidad es más que la suma de todos los humanos.

GRETA TINTIN. Entiendo, mamá. Te entiendo; contigo puedo hablar. Aunque te acusen de frivolidad…

MALENA. Sí, ya sé por dónde van esos tiros: por haber cantado en Eurovisión. Pero tú sabes que no es pecado cantar de todo, en televisión, en la ducha o en la ópera.

GRETA TINTIN. Pues sí, a eso se refieren los bocazas. Olvidémoslos. Te tengo que contar que durante la travesía me acusaron de amotinamiento.

MALENA. Algo sé, por eso te dije que parecías desmejorada.

GRETA TINTIN. Desmejorada es poco, lo que estoy es furiosa. Navegar en el Malizia II podrá ser una buena idea propagandística pero pronto me di cuenta de que un velero de más de tres millones de euros no puede ser una opción válida para todos los humanos. Es una opción escandalosamente elitista. Sospecho que de eso me acusó –con buenos modales, indirectamente-, la muchacha hispánica.

MALENA. No exageres, esa muchacha sólo quiso recordar su historia personal… y aprovechar el momento mediático.

GRETA TINTIN. Quizá pero mis problemas en el velero comenzaron cuando me preocupé por los beneficios que la travesía podía reportar a Mónaco. Entonces me percaté de que eso que llaman ‘Principado’ es la cueva de Alí Babá y, con esas mismas palabras, se lo solté al exitoso empresario Casiraghi. Pero yo no estoy para cobijar ladrones de guante blanco y nuevas dinastías creadas por Napoleón.

MALENA. ¿Como la sueca? Sabes mejor que yo que nuestros reyes comienzan con Juan Bautista Bernardotte, un general –o mariscal- de Napoleón que fue entronizado como rey Carlos XIV por ser concuñado del clan Bonaparte. Para muchos, un gañán de los Pirineos. Pero yo no puedo decirlo en público porque me nombraron cantante de la cámara real.

GRETA TINTIN. Lo sé y es uno de los temas que no me atreví a sacar en el velero, mayormente para no irritar a papi pero también –mira si soy discreta- para que Pierre Casiraghi no se diera por aludido porque, a fin de cuentas, su Casa Principesca es no menos reciente, aunque presuman de llevar 600 años al timón de su bajel corsario.

MALENA. Hiciste bien. Tu padre se deja llevar no por el oropel monárquico –en el fondo de su corazoncito es republicano, como yo, como tú– sino porque cree que era una buena propaganda.

GRETA TINTIN. Probablemente, pero lo cierto es que no me defendió. Me hubiera gustado soltar unas cuantas perlas pero pelillos a la mar. Lo que me angustia es que mi papi me censure mis discursos –perdón, me los edita-.

MALENA. Vayamos por partes: te defendió a su manera, diplomáticamente. Pero, ¿por qué crees que te censura?

GRETA TINTIN. Quizá no sea exactamente censura activa pero es censura selectiva y pasiva. Vamos, que no subraya mis párrafos más duros o los que él cree que son los más duros. Por ejemplo, cuando les espeté a los ricachones de Davos que “Algunos creen que la crisis climática es algo que hemos creado todos. Mentira. Porque, cuando todos somos culpables, nadie es empapelado. Y claro que hay culpables concretos. Algunos potentados, algunas multinacionales, algunos ejecutivos, saben exactamente los imperecederos valores que están sacrificando para seguir enriqueciéndose”. Pues bien, papi se olvida de esta acusación o la relega a los foros menores.

MALENA. Ya habrás notado que los “foros menores” y los mayores son sólo ceremonias rutinarias. Su importancia radica en la televisión, en las redes sociales y en su dependencia de la publicidad. Acusas a tu padre con cierta veleidad. No es censura ni tampoco cálculo político; es que todo tiene su tiempo y lugar. Se llama estrategia comunicativa.

GRETA TINTIN. Ok, pero es que, en el Malizia, no me respondieron a algunas preguntas. Por ejemplo, no logré que me dijeran cuál es la huella ecológica de Mónaco o cuál es el coste ecológico del Malizia. Porque los millones que costó representan miles de horas de trabajo con materiales carísimos –es decir, con materiales fuera del control ecológico.

MALENA. Estoy segura de que tu padre no te contestó porque no lo sabe. Y es muy probable que el Príncipe Pierre tampoco lo sepa.

GRETA TINTIN. Pues deberían saberlo, los dos. Pero, mami, tienes que saber que Casiraghi llegó a decirme que Mónaco es un país absolutamente libre de delincuencia. Y cuando le espeté que no es cierto, que los ricos también se matan entre ellos, miró para otro lado. Por ejemplo, le pregunté literalmente “Príncipe Pata de Palo, ¿recuerdas a Pastor?” y no quiso contestarme.

MALENA. Una impertinencia más, qué paciencia tuvieron tu papi y la tripulación… Pero, dime, ¿quién es, o fue, ese tal Pastor?

GRETA TINTIN. Hélène Pastor era la persona más rica de Mónaco. Tenía 77 años cuando, saliendo de un hospital en Niza, fue acribillada en plena calle. Un asesinato ejecutado por sicarios profesionales. Eso ocurrió hace pocos años, exactamente el 06.mayo.2014.

MALENA. ¡Qué horror! Qué le vamos a hacer, como reza el dicho ”pasa en las mejores familias”. Literal.

GRETA TINTIN. Tampoco pude decirles que el ‘Nuevo Mónaco’ que encargaron al famoso arquitecto Renzo Piano no tiene nada de verde ecologista. Invade el mar para construir unas torres de 15 pisos a las que tienen la desfachatez de llamar flotantes. Y puede que sea verdad porque esos mamotretos flotan… pero es sobre el cadáver de la costa marina, algas y peces incluidos.

MALENA. Comprendo al Príncipe monegasco de turno; el problema es que sus súbditos no tienen espacio terráqueo. A nadie le gusta vivir hacinado y menos que nadie a los multimillonarios. Probablemente porque temen tener a sus criados demasiado cerca.

GRETA TINTIN. Mami, déjame que te eche otro cuento de navegación: tampoco me respondieron cuando pregunté qué pasaba con el magnate ruso Dimitri Rybolovlev.

MALENA. Perdóname otra vez pero tampoco sé a quién te refieres.

GRETA TINTIN. Rybolovlev es un mafioso que fue íntimo amigo del actual Príncipe Alberto de Mónaco. Ya sabes, mami: si el magnate es ruso, hay que etiquetarle como mafioso –si no es ruso, entonces les llamamos perspicaz, audaz, hombre-que-se-hizo-a-sí-mismo, etc. Rybolovlev llegó a Mónaco cargado de millones y pensó que necesitaba papeles europeos. ¿Qué mejor documentación que ser dueño de un club de fútbol? Eso sí que es un seguro de viajes y un salvoconducto para esgrimir en situaciones de acoso fiscal. Por eso, compró el equipo AS Mónaco.

MALENA. Estás convirtiéndote en una sectaria. ¿Qué tiene de malo comprar un equipo de fútbol profesional? Es sólo una operación financiera, no mata a ningún niñito ni a ningún arbolito ni a ninguna medusita.

GRETA TINTIN. Ninguna, lo que se dice ninguna… algunas caerán sin ser carabelas portuguesas. Pero es que Rybolovlev no se limitó al fútbol franco-monegasco. Este pirata de las altas finanzas es un buen ejemplo de cómo el capitalismo nace siendo salvaje… y así continúa, como si los años no pasaran por él. Este rey mago a la siberiana, está considerado como uno de los 200 más ricos del mundo. Compró Skorpios, la famosa isla de Onassis y de la sandunguera viuda de Kennedy, estafó a los más curtidos estafadores –“quién roba a un ladrón, etc.”-, su amigo Alberto entre ellos, y terminó siendo expulsado del Principado. Pero lo que a mí me duele es que, cuando sólo contaba 40 años, colapsó una de sus minas de potasa causando el mayor desastre ecológico de Rusia, Ucrania y alrededores.

MALENA. Caray, no lo sabía. Pero invertir en el fútbol demuestra que algo bueno tenía: su amor al deporte.

GRETA TINTIN. Mami querida, ¿de verdad crees que el fútbol profesional tiene algo que ver con el deporte? Dicen que “el patriotismo es el último refugio de los canallas” pero yo creo que el último último, es el fútbol.

MALENA. Estás pasando del enervamiento activista a la pura extravagancia. El Mónaco salió de su depresión porque Rybolovlev lo entendió como una buena empresa a la que sólo faltaban trabajadores cualificados. Invirtió en futbolistas galácticos y con ellos ganó todo.

GRETA TINTIN. Malena mamá, no seas ingenua. Los futbolistas se parecen a los coristas de tus óperas. Son excelentes actores en la cancha y en las ruedas de prensa pero su escalafón –su cotización en el mercado- y los resultados de los partidos los deciden otros. Los deciden no sólo los ejecutivos de esas multinacionales a las que todavía llaman ‘clubes’ sino también los gobernantes que –en imagen y en euros- cobran de sus delitos. La complicidad delictiva de todos ellos consigue que nos olvidemos de un secreto a voces: que el fútbol profesional europeo es mafioso de los pies a la cabeza –y uno de los agentes más dañinos contra el medio ambiente. No me importa demasiado que embrutezcan a los ciudadanos ni que blanqueen dinero y etcétera pero sí me enerva que trafiquen con niños.

MALENA. Me rindo. Pero no me negarás que estar patrocinada por un prestigioso banco suizo como el EFG tiene sus ventajas. Al menos, las tiene para tus padres.

GRETA TINTIN. No dudo que vuestras especulaciones monetarias sean más ágiles a partir de ahora pero a mí me importa un bledo que uno de los fundadores del EFG sea el barón Corso von Habsburg. Ya tengo colmado mi trato con aristócratas.

MALENA. No muerdas la mano que nos da de comer [Greta Tintin musita “eso ya lo oí en el Malizia”]

GRETA TINTIN. No es mano, es guantelete de acero y sangre. Por ello, en Davos me atreví a decirles a los que manejan el mundo: “Nuestra casa está en llamas…. Estamos a 12 años de poder resolver nuestros errores. En Davos, a la gente le gusta hablar sobre el éxito, pero su éxito financiero ha tenido un precio inimaginable, y en cuanto al cambio climático, debemos reconocer que hemos fracasado.” Por cierto, papi y tú habéis creado una empresa exitosa pero ya está envejecida. Me pregunto si no es hora de que te divorcies.

MALENA. ¿Divorciarme yo? Daré por no escuchado el disparate que has proferido. Por otra parte -más amable-, claro que recuerdo ese párrafo tuyo. Recuerdo cuando estábamos en casa con tu padre redactando el borrador. Por eso te apunto que también dijiste “Todos los movimientos políticos en su forma actual, ya han fracasado y los medios de comunicación no han logrado generar una mayor conciencia pública sobre el tema.” Sobre los políticos no digo nada porque toda la ciudadanía lo tiene claro. Pero en cuanto a los medios, me permito sugerirte que esta travesía es una medida más para paliar su desinterés. Si has tenido que navegar con un Príncipe, es posible que algo hayamos conseguido.

GRETA TINTIN. Los niños no creemos en príncipes azules. Y yo quiero seguir siendo niña, pero no como la Campanilla de Peter Pan –una libélula bestializada por su joven amo-. Yo quiero ser la mano vengadora que enjaula a Peter Pan en la celda de Campanilla. Una mano que es una garra acorralada pero libre, una zarpa desesperada, un garfio cruel. Como proclamé en Davos: “Los adultos dicen: tenemos que dar esperanzas a la próxima generación. Pero no quiero tu esperanza, ni quiero que la tengas. Quiero que entres en pánico, que sientas el miedo que yo siento todos los días, y luego quiero que actúes (…) Quiero que actúes como si tu casa estuviera en llamas, porque eso es lo que está pasando”.

GRETA TINTIN y un coro imaginario de niños neoyorican hispanics –dirigidos por la Muchacha Hispánica- que protestan en español lo que la niña sueca dice después en inglés. “No hemos venido a suplicar a los líderes mundiales que nos cuiden // We have not come here to beg world leaders to care. Hemos venido a decirles que el cambio está llegando, les guste o les disguste // We have come here to let you know that change is coming, whether you like it or not. ¡¡¡¡ THE REAL POWER BELONGS TO THE PEOPLE !!!!”

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