El pirata más célebre

Por Pepe Gutiérrez-Álvarez. LQSomos.

 

La isla del tesoro es una novela de aventuras escrita por el Robert Louis Stevenson, publicada en libro en Londres en 1883 publicada originalmente por entregas en la revista infantil Young Folks, entre 1881 y 1882 con el título de The Sea Cook, or Treasure Island. En formato de libro se publicaría en 1883, Londres. La primera versión para el cine se realizo en 1934

Los lectores cautivados en el terreno de la literatura de aventuras, siempre regresan a este libro para ampliar su perspectiva. Donde siempre se re-descubre con extrema claridad el formidable papel de Long John Silver; no sólo porque sea la contrafigura de Jim como lo es todavía más de los caballeros que lo contratan para trabajar de grumete, sino porque es el único personaje ambiguo entre todo el plantel de caracteres más o menos de una pieza que componen el relato.

Lo que opone Stevenson al aprendizaje de Long John Silver —el otro personaje que no es de una pieza, pues cambia sustancialmente— es esa maligna y atractiva ambigüedad, magistralmente trazada, de Silver. Ahí está la clave de la potencia dramática del libro. Es más, de no existir John Silver, el libro habría sido uno más y nuestro querido Jim Hawkins no hubiese sacado provecho alguno de su aventura en compañía de señores formales que no se cuestionan nada. Por eso me refiero siempre al admirable desarrollo de la fuerza dramática contenida en la novela. El verdadero viaje de Jim comienza en cuanto aparece John Silver, es entonces cuando entramos en un terreno ambivalente, un padre que puede ser un ogro y al revés.

Habría que añadir un pespunte. Algo que destaca ya desde las primeras líneas, el tono de saga narrada alrededor del fuego:

“Cojo la pluma en el año de gracia de 17… para remontarme a mi niñez, cuando mi padre era dueño de la posada Almirante Benbow, en la que se hospedó un viejo lobo de mar, curtido por la intemperie, tostado por el sol de todos los mares y con el rostro marcado por la profunda cicatriz de un sablazo… Como sí hubiera sido ayer, recuerdo el paso renqueante con el que llegó a la puerta del mesón. Seguido de una carretilla en la que un mozo le llevaba su cofre de marinero. Era un hombre alto, macizo, vigoroso y muy moreno; su embreada coleta le rozaba el cuello y las hombreras de su manchada casaca azul. En sus manos ásperas y agrietadas, veíanse las cicatrices de varias heridas y, desde la mandíbula a la sien, le cruzaba la cara el hondo surco de aquella cicatriz, cuya sucia blanquita contrastaba con su curtida piel. Aún me parece verle recorrer con la vista la bahía, mientras silbaba entre dientes y tatarear a continuación la antigua canción marinera que tantas veces había de oírle luego: Quince hombres van el cofre de muerto, ¡Ay, ay, ay, la botella de ron¡ entonada con una voz recia y destemplada, que parecía haberse desafinado en las barras del cabestrante…”

La “ficha”

Título: Treasure Island. Año:1934. Duración: 105 min. País: Estados Unidos. Guion: John Lee Mahin. Novela: Robert Louis Stevenson
Reparto: Jackie Cooper, Wallace Beery, Lewis Stone, Lionel Barrymore, Otto Kruger, Nigel Bruce, Charles McNaughton, Douglass Dumbrille, Charles Sale, Dorothy Peterson.
Dirección: Victor Fleming. Música: Herbert Stothart. Fotografía: Harold Rosson, Ray June, Clyde De Vinna (B&W)

Jim Hawkins es un joven inglés que trabaja en la posada de sus padres, Almirante Bembow, situada en un pueblo costero inglés. Un día llega al establecimiento un viejo bucanero llamado Billy Bones, que trae consigo un cofre con el mapa de “La isla del Tesoro”. En él se revela el paradero de las formidables riquezas acumuladas por el Capitán Flint. Los piratas que componían la tripulación de Flint, entre ellos Perro Negro, están buscando a Billy Bones para arrebatarle el mapa y poder encontrar el tesoro. Pero antes de conseguirlo el joven Jim, aprovechando que Billy Bones muere, roba el cofre y escapa. Jim pide ayuda al doctor Livesey y al squire Trelawney, que deciden ir a la isla a por el tesoro. En el mundo de tabernas del puerto de Bristol, el squire lleva a cabo los preparativos para el viaje. Tras adquirir “La Hispaniola”, una fragata que los llevará hasta la isla, la equipa con todo lo necesario y contrata a una tripulación. Entre ellos está Long John Silver, que embarca como cocinero, pero que en realidad es un capitán pirata que, tras ganarse la confianza del squire, consigue que un grupo de marineros a sus órdenes componga la tripulación…

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