El remake del Trifachito de El bueno, el Feo y el Malo

Joan Martí*. LQS. Julio 2019

El vaquero que surgió del presupuesto nacional (y se mantuvo en él con gran alegría)

El Feo. Llamado el “Pistolas” por su querencia a las armas de fuego y a los desafíos en OK Corral, o el “Blas Piñar de mercadillo” tras su primera intervención parlamentaria, intenta vender el remake de un western crepuscular, aunque sólo le sale un desmadejado papel de Tuco (el feo) en El Bueno, el Feo y el Malo, la genial peli de Sergio Leone obra maestra del espagueti western y del cine en general, adorada por los adoradores del cine hoy ya de culto.

Al resultar un poco rechoncho y lejano al 1,93 de Clint Eastwood, ni siquiera le cabe el poncho y la canana se le cae hasta las rodillas, por lo que tiene que llevar la lugger colgando del cuello como un escapulario, como Elli Wallach. Pero a diferencia de el Tuco, que era humano, con sus contradicciones y sus cosas y un hermano fraile, él simplemente es gilipollas, faltón, gilipollas y escapado del siglo pasado, como si nunca hubiera leído un libro, salvo el de las gestas de Don Pelayo en su excusión desde Covadonga.

Del estado de postración mental y radiografía electoral preocupante de la España garrula, tanto rural como urbana, da cuenta el número de votos que obtuvo este mangante profesional que jamás ha dado un jornal en la sociedad civil, que ha vivido siempre amamantado en el presupuesto público, en perfecta simbiosis con las autonomías y las fundaciones que quiere suprimir (¡debe ser el complejo de Edipo!) de las cuales se ha levantado muchos miles euros en 14 pagas y seguramente paquetes de folios y bolis de gratis total.

A diferencia de el Tuco, él no se resigna a ser el feo del trifachito y ya compite abiertamente con Rivera que es el Malo, a ver quien la suelta más gorda, mientras Casado, que parece que es El Bueno en el remake, le mira displicente tras su poncho y en pose de cadera torcida con la colilla requetechupada en la comisura de los labios… “Es un pobre diablo, pero lo llevo a un pueblo y cobro los 5000$ de recompensa, luego un certero disparo a la soga y me lo llevo al pueblo de al lado…”

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