Elecciones en Euskadi: PP y nostalgia de ETA

Manuel Blanco Chivite. LQS. Julio 2020

El conocido neofranquista Pablo Casado, cabecilla del PP, ha dicho que “algo debe estar haciendo mal la sociedad española” para que el nacionalismo español se halle al final de la cola electoral en la Comunidad Autónoma Vasca y para que Bildu obtenga más votos que todo el nacionalismo españolista más acendrado junto (PP PSOE Cs y Vox).

No sé si la sociedad española está haciendo “algo mal” o todo mal o todo como le da la gana a la sociedad española. Pero cargar sobre la sociedad lo que solo incumbe a su grupo corrupto y a otros de semejante calaña, no me parece honorable en absoluto. Más bien propio de gilipuertas políticos.

Y lo ha dicho, nostálgico de otros tiempos y manipulador, ante la fotografía de una víctima de ETA.

Nadie, sin embargo, ha enarbolado fotografías en estas elecciones de los cientos de miles de víctimas de sus antepasados políticos inmediatos, los franquistas, o de sus tan veneradas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Lo que sienten en su fuero interno el PP y demás nacionalespañolistas (me lo ha dicho un indiscreto pero muy bien informado pajarito) antes, durante y después de las elecciones es esa nostalgia aludida. Nostalgia en su segunda acepción según el diccionario de la RAE: “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”.

¿Qué dicha perdida? La dicha política de los buenos resultados electorales de otros tiempos.

Pero aquellos tiempos en que ETA, con sus atentados extemporáneos, sangrientos y no faltos de sentido provocador, que les facilitaba y hasta les hacía las campañas electorales, vehiculando votos hacia sus prados, aquellos tiempos se han acabado.

Hoy la sociedad vasca ha hecho algo bien algo que quizás aquellos atentados le impedía hacer.

Ahora, las víctimas irredentas, ignoradas, sin ayudas ni subvenciones siguen siendo las del franquismo y las de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Esas víctimas no interesan al nacionalismo español ni en Euskadi ni en ningún sitio; de ahí, esa nostalgia de los atentados reseñados y de las víctimas reconocidas, homenajeadas, valoradas y compensadas; víctimas de primera clase respecto a las del franquismo, respecto a Germán Rodríguez, Yolanda González y tantos como ellos.

Lástima para Casado y los suyos. El mismo pajarito charlatán les puede sugerir (se ha hecho otras veces) algún atentado de bandera falsa que soliviante los ánimos y alivie “una dicha perdida”.

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