Electoralia

La calle es el principio de la política.

1. Detesto el personalismo. Y si procede de los medios, que son la gran fábrica de idiotas, lo detesto más. Pero puntualizado esto, añado que la contaminación mediática de la política es la norma, no la excepción. Esta misma mañana, mientras Amnistía Internacional publicaba un informe sobre la destrucción de los derechos civiles, la mayoría de los críticos del personalismo gritaban en las redes no por los detenidos y torturados, sino por un juez. ¿Tanto amor le tienen a la judicatura? No; el suyo es un amor inconsciente a los medios, que redirigen sus emociones para que adopten posiciones políticamente inocuas o se desvivan por un famoso. ¿Cómo se llama eso? ¿Inteligencia? Desde mi punto de vista, es una de las formas más tristes y desde luego la más mediática del culto a la personalidad.

2. La crítica está muy bien; la mentira no tanto. Oigo por ahí que las nuevas candidaturas de izquierda debilitan a la izquierda. ¿En serio? Es posible que la debilitara en otras circunstancias, pero en ésta son lo único que la puede fortalecer: por sumar votos que no se conseguirían de otro modo, por dar un toque de atención a los que están borrachos de institucionalismo y por abrir, quizás, caminos nuevos. Ya se verá quién es quién y adónde va (como ya se ve con los caminos viejos). Y hablando de mentiras o, más bien, de ignorancia, dejen de dar la lata con la abstención. ¿Saben qué diferencia hay entre los países con voto obligatorio y sin voto obligatorio? Ninguna. El resultado ideológico es el mismo porque la política se decide mucho antes de las elecciones. Quien quiera otros resultados, que trabaje por otros resultados. Normalmente, la crítica de la abstención no es más que la excusa que lanzan algunos partidos para no asumir la responsabilidad de sus propios actos.

3. Lamento que las elecciones no se celebren hoy. Dentro de unas horas, nuestros grandes estrategas habrían recibido lo suyo y podrían volver al lugar que han abandonado para enfangarse en poses y palabrería. ¿Dónde están las manifestaciones masivas contra la represión? ¿Dónde la respuesta en la calle a los 40.000 millones que el Gobierno regala a la banca? La calle es el principio de la política. La calle rompe bloqueos informativos, alimenta el debate, fuerza cambios sociológicos y, en consecuencia, también, arrastra el voto a uno u otro lugar.

* Escritor y traductor literario. Editor del diario La Insignia

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