En recuerdo de María de Maeztu Whitney

María-MaeztuWhitney-loquesomosArturo Fernández Domínguez*. LQSomos. Diciembre 2015

Reivindicación pública, breve, rápida y urgente -con motivo de la celebración del Centenario de la «Residencia de Señoritas» de Madrid (1915-2015)- de la verdadera y completa «memoria histórica» (historia) e importante «legado» (herencia) intelectual (educativa, cultural, científica, social, tolerante, laica y ética) -de carácter liberal, democrático, republicano, socialista e «institucionista» (Institución Libre de Enseñanza)- de Dña. María de Maeztu Whitney y la «Residencia de Señoritas» de Madrid.

Frente a la «interpretación» subjetiva, parcial (incompleta), partidista, manipulada, tergiversada o falseada de la España «oficial», franquista monárquica y católica de Dña. María de Maeztu Whitney, la «Residencia de Señoritas», la «Residencia de Estudiantes» de Madrid y la «Institución Libre de Enseñanza» (ILE), efectuada por: Isabel Pérez-Villanueva Tovar, Margarita Sáenz de la Calzada, Elvira Ontañón, Alicia Moreno; y, también, Almudena de la Cueva y Margarita Márquez Padorno. Todas ellas herederas (descendientes) -hijas y nietas- pertenecientes (integrantes), colaboradoras y defensoras de la Entidades «oficiales» Fundación «Giner de los Ríos», «Residencia (No de Estudiantes)» de Madrid (del Csic-Opus Dei), y Fundación «Ortega-Marañón», buscando: en primer lugar, la defensa y «promoción» de los «intereses» políticos y económicos de dichas Entidades «oficiales» con importantes subvenciones económicas públicas, y también de los suyos propios (personales y profesionales); y, en última instancia, la imposible «legitimación» (legitimidad) política democrática y social y «aggiornamento» cultural del régimen político español, franquista, monárquico y católico, impuesto -con gran mentira, engaño o estafa- desde la mal denominada «Transición» (nueva Restauración monárquica) (supervivencia y continuidad del franquismo) con la Constitución de 1978 al pueblo español. Proponemos pues una «interpretación» objetiva, científica, verdadera y completa de la «memoria histórica» (historia) e importante «legado» (herencia) intelectual (educativa, cultural, científica, social, tolerante, laica y ética) -de carácter liberal, democrático, republicano, socialista e «institucionista» (Institución Libre de Enseñanza)- de Dña. María de Maeztu Whitney, la «Residencia de Señoritas», la «Residencia de Estudiantes» de Madrid y la «Institución Libre de Enseñanza» (ILE).

Es también necesaria y urgente la «recuperación» (reapertura), desarrollo, continuidad y progreso de la histórica verdadera y austera «Residencia de Señoritas» de Madrid, para que ésta vuelva a cumplir su importante «misión» (función) y actividad originaria, educativa, cultural, científica, social, tolerante, laica y ética -de carácter liberal, democrático, republicano, socialista e «institucionista» (Institución Libre de Enseñanza)- como deseaban sus (nuestras) «ex residentes» y ex profesoras, las exiliadas republicanas, socialistas e «institucionistas» malagueñas Dña. Victoria Kent Siano y Dña. María Zambrano Alarcón, entre otras muchas más. Y, también, su alma y directora Dña. María de Maeztu Whitney. Para ello, se deberá recuperar -previamente- los edificios de la sede histórica de la «Residencia de Señoritas» en la calle Fortuny de Madrid, desalojando a su actual ocupante (ocupación indebida) la Fundación «Ortega-Marañón» (Oficial).

El “programa” educativo, cultural, científico, social y ético de la “Residencia de señoritas” de Madrid recogía la finalidad siguiente:

“Este grupo está destinado a las alumnas que sigan sus estudios o preparen su ingreso en las Facultades universitarias, Escuela superior del Magisterio, Conservatorio nacional de música, Escuela Normal, Escuela del hogar u otros centros de enseñanza y a las que, sin aspirar a un reconocimiento oficial de estudios, deseen venir a Madrid para adquirir un complemento de cultura, utilizando el ambiente y los medios que ofrece una gran ciudad, o se dediquen privadamente al estudio en bibliotecas, laboratorios, archivos, clínicas, etc.

Está instalado en dos hoteles, con jardín, de la calle Fortuny, 28 moderno (12 antiguo), en lugar inmediato a la Castellana, próximo a varias líneas de tranvías.

La Residencia desea cooperar con todos los medios que estén a su alcance a la obra de cultura que actualmente viene realizando, modesta y tenazmente, la mujer española.

Ha aumentado considerablemente en los últimos años el número de alumnas de las Escuelas Normales y de los Institutos de segunda enseñanza de nuestras provincias, pero la falta de medios adecuados para continuar los estudios superiores obligan, a veces, a nuestras jóvenes a suspender sus tareas intelectuales en el preciso momento en que comienzan a entrever el valor supremo de la cultura.

Este grupo, al ofrecer a las familias la garantía de un hogar espiritual, rodeado de benéficos influjos, quisiera también ayudar a las muchachas españolas, orientándolas en sus estudios para que su esfuerzo rinda la máxima eficacia.

El grupo de señoritas de la RESIDENCIA DE ESTUDIANTES desea sumarse al movimiento que se advierte en favor del mejoramiento de la mujer; y sin quebrantar, antes bien cultivando y fomentando en su seno la ejemplaridad de sus virtudes tradicionales, aspira a abrir, poco a poco, nuevos cauces a la actividad de nuestras jóvenes.

Para ello solicita el apoyo y la colaboración de las mujeres españolas que por su cultura realizan en nuestra patria una honda labor espiritual, muy especialmente de aquellas que, por su carácter profesional, pueden ayudar, con su valioso consejo, a la obra.

Animada de estos propósitos, el grupo de Señoritas ofrece a sus alumnas clases prácticas de francés, inglés y alemán, ejercicios de laboratorio y cursos de filosofía, arte, literatura, ciencias, etc., como elementos de cultura general, y en la posible relación, además, con los estudios de cada una. La Directora presta, en todo momento, a las Residentes el consejo y auxilio necesario en sus trabajos.

Las alumnas tienen a su disposición una biblioteca, donde se reciben revistas y periódicos españoles y extranjeros.

Se organizan frecuentes excursiones al campo y a las ciudades próximas, con carácter científico, artístico, etc., dirigidas por personas competentes.

Para las alumnas que aspiren a examinarse en los centros oficiales, la Residencia, si así lo desean, establecerá enseñanzas especiales privadas, que serán de cuenta de las señoritas que la soliciten.

Para aquellas otras que no aspiren a poseer un título académico, la Directora, de acuerdo con las aspiraciones de cada una, organizará un plan de trabajo y dirigirá sus estudios, utilizando la obra general docente de la Residencia y las clases, laboratorios y conferencias de los centros de enseñanza de Madrid.”

PROGRAMA DE LA “RESIDENCIA DE ESTUDIANTES” DE MADRID, publicación del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Junta para Ampliación de Estudios. Residencia de Estudiantes. Madrid, 1916-1917 (3. Grupo de Señoritas. Directora: Dña. María de Maeztu Whiteny). Reproducción parcial (selección) del texto.

Más artículos del autor
* Hijo del Exilio republicano y socialista español e “institucionista”. Doctor en Derecho y ex-Profesor Titular interino de Historia del Derecho Español de la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga, y Secretario Judicial

Anexo:

EXPOSICIÓN: «UNA GEOGRAFÍA DE LA INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA». Por Salvador Guerrero. Arquitecto. Comisario de la Exposición. Residencia de Señoritas. Madrid (Hoy sede de la Fundación «Ortega-Marañón»)

La Residencia de Señoritas fue creada en 1915 para fomentar el acceso de la mujer a los estudios superiores. Inscrita en el proyecto reformista y liberal definido por la Institución Libre de Enseñanza, el nuevo grupo femenino de la Residencia de Estudiantes, dirigido por María de Maeztu, estableció los cauces para la promoción educativa y cultural de la mujer y su integración en la vida moderna. En sus aspiraciones y realizaciones seguía las mismas pautas establecidas para el grupo masculino. En su desarrollo resultó esencial la colaboración con el Instituto Internacional en España, una entidad estadounidense con similares objetivos que se había asentado en Madrid a principios del siglo XX.

Fueron residentes Victoria Kent, Matilde Huici o Josefina Carabias, y formaron parte de su profesorado María Goyri, María Zambrano o Maruja Mallo, además de las profesoras norteamericanas vinculadas al Instituto Internacional. En las actividades que organizó participaron numerosas conferenciantes, como Gabriela Mistral, Victoria Ocampo o Clara Campoamor, y se abordaron con frecuencia temas relacionados con la mujer. En sus salones nacieron el Lyceum Club Femenino y la Asociación Española de Mujeres Universitarias. Contó, además, con un Laboratorio de Química, organizado por la norteamericana Mary Louise Foster, que contribuyó a la formación de científicas destacadas, como Dorotea Barnés o Felisa Martín Bravo.

El grupo femenino se instaló desde su creación en los hotelitos de la madrileña calle de Fortuny que había dejado el grupo masculino al trasladarse a la Colina de los Chopos. El conocido como Pabellón Arniches de la Residencia de Señoritas (1932-1933), proyectado por el arquitecto Carlos Arniches Moltó, se construyó como un edificio de dormitorios anexo al de Fortuny, 53, ante la necesidad de ampliar el número de habitaciones para residentes. Su radical y a la vez refinado lenguaje lo sitúa como uno de los más significativos de la arquitectura racionalista española.

En estos edificios tiene hoy su sede la Fundación Ortega-Marañón, una institución privada dedicada a la difusión cultural, la formación, el debate y la investigación en el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades, inspirada en el espíritu de sus titulares, el filósofo José Ortega y Gasset y el médico y humanista Gregorio Marañón.

Fundación Ortega-Marañón

Un comentario sobre “En recuerdo de María de Maeztu Whitney

  • el 20 diciembre, 2015 a las 09:58
    Permalink

    DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS -FUNDADOR PRINCIPAL Y ALMA DE LA «INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA» (ILE)- SEGUIRÍA RECLAMADO HOY DÍA «UN PUEBLO ESPAÑOL ADULTO» -A TRAVÉS DE LA EDUCACIÓN, LA CULTURA, LA CIENCIA Y LA ÉTICA- PARA «UN NUEVO FLORECER DE ESPAÑA». NO ES NECESARIA PUES «UNA REVOLUCIÓN», «UN GOBIERNO», «UN PARTIDO», «UN HOMBRE”; SINO, SÓLO «UN PUEBLO ESPAÑOL ADULTO», EN LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, DEMOCRACIA, JUSTICIA, SOLIDARIDAD, TOLERANCIA Y ÉTICA.

    UN CORDIAL SALUDO.

    ARTURO FERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ.

    ————————————————————————————————————————————————————————————————

    Revista «Atlántica XXII»

    «GINER SEGURÍA RECLAMANDO UN PUEBLO ADULTO»

    Publicado el agosto 6, 2015

    Rafael Asín Vergara / Historiador y profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha.

    Que el centenario este año del fallecimiento de Francisco Giner de los Ríos haya pasado casi desapercibido en España indica paradójicamente la vigencia de su pensamiento y de su ejemplo moral. Su influencia entre los intelectuales y políticos progresistas de los siglos XIX y XX fue enorme, pero muchos de los retos que planteaba para la sociedad española siguen pendientes.

    Cien años ya de la muerte de Francisco Giner de los Ríos, el fundador de la Institución Libre de Enseñanza y uno de los representantes de lo mejor de nuestra cultura y nuestra sociedad. Era un 18 de febrero y a la falta de luz del invierno se sumó una gran sensación de desaliento y de tristeza. Se había ido el referente moral más importante del último medio siglo. Antonio Machado lo explicaba en un poema que todos recordamos:

    Como se fue el maestro, / la luz de esta mañana / me dijo: Van tres días / que mi hermano Francisco no trabaja. / ¿Murió?… Solo sabemos / que se nos fue por una senda clara, / diciéndonos: Hacedme / un duelo de labores y esperanzas. / …

    … / Vivid, la vida sigue, / los muertos mueren y las sombras pasan, / lleva quien deja y vive el que ha vivido. / ¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas! / …

    Dolor sí pero también impulso para seguir la senda del trabajo iniciado y completarlo. Machado quiere teñir la melancolía de esperanza y elegir para el maestro un cielo laico, un lugar de descanso vigilante en el lugar en el que “un día soñaba un nuevo florecer de España”.

    Obligar a pensar

    Esa orfandaz dejó un poso profundo en todos los alientos que habían trabajado en aquellos proyectos que Giner impulsaba y que fueron el germen de lo mejor de nuestra vida colectiva. Tras el entierro dirá Castillejo que “es muy difícil acostumbrarse a carecer del calor de aquella llama viva”. Y sus amigos (Cossío, Azcárate, Rubio, Jiménez Frau), discípulos y miembros de las generaciones del 98 y del 14 (Machado, Unamuno, Azorín, Azaña, Ortega), que habían asistido a su entierro, volvieron cabizbajos y en silencio. Terminaba una etapa donde siempre contaron con su tremenda fuerza, con su serenidad y con su aliento.

    Lo que significaba tenerlo en la batalla lo expresa Joaquín Costa en una carta del 11 de enero de 1878: “Usted que posee el don de consejo…”. Ortega confiesa que “ha sido don Francisco Giner el único manantial de entusiasmo que hemos hallado en nuestro camino” y hasta Emilia Pardo Bazán, profundamente creyente, reconocía que aunque sus ideas fuesen muy diferentes “su alegría era la de un franciscano de los primeros tiempos, al cual la desgracia de los nuestros hizo un heterodoxo”. Unamuno, al que Giner definió como un “agitador de espíritus”, lo recordó como el hombre que “inquiría, preguntaba, objetaba, obligándonos a pensar”. Un poco huérfanos, todos ellos comprendieron que construir un país moderno e instruido donde tuvieran su lugar los hombres libres seguía siendo su mejor tarea pendiente.

    Actualidad sarcástica

    Este hombre singular había nacido en Ronda (Málaga) en 1839 y se mudó a Madrid para hacer el doctorado. Encontró su vocación y sus maestros, Fernando de Castro y Julián Sanz del Rio, y alimentó sus ideales con la influencia krausista con la que supieron impregnarlos: tolerancia, razón, ciencia e integridad moral que condujeron su compromiso social y ciudadano a un liberalismo profundo y a una defensa de la pedagogía como arma para cambiar las cosas.

    La oscuridad cultural y política de la época que asfixiaba nuestra Universidad le exigió dos veces renunciar a su cátedra, poner en peligro su futuro y su supervivencia económica para poder defender sus convicciones, la libertad de cátedra, la del pensamiento.

    Decepcionado por el fracaso del sexenio revolucionario siente que el compromiso de los llamados a cambiar las cosas se rindió sin luchar, sin dejar huella: “¿Qué hicieron los hombres nuevos? ¿Qué ha hecho la juventud? ¿Qué ha hecho? Respondan por nosotros el desencanto del espíritu público, el indiferente apartamiento de todas las clases, la sorda desesperación de todos los oprimidos, la hostilidad creciente de todos los sentimientos generosos… ha proclamado la libertad y ejercido la tiranía; ha consignado la igualdad y erigido en ley universal el privilegio”.

    Qué enorme sarcasmo la actualidad de estas palabras todavía. Se pone a trabajar cuando ha perdido por voluntad propia su trabajo y, convencido de que solo la dignidad que puede conseguir la formación traerá cambios profundos, en cada día a día y cada esfuerzo, abandona todas aquellas actitudes que otros eligen para cambiar las cosas. Su mejor esperanza está en la escuela y a mejorar su país consagra esa esperanza de conseguir un hombre libre a partir de la educación interior.

    No ceja en este empeño ni en los momentos en que todos dudan. Su optimismo contenido con la firmeza de una serenidad indestructible le obliga a disentir de todos los atormentados por el desastre del 98 y proponer su solución frente a las que vienen impulsadas por el desaliento. “En los días críticos… es más cómodo para muchos pedir alborotados a gritos ‘una revolución’ ‘un Gobierno’, ‘un hombre’, cualquier cosa antes que dar en voz baja el alma entera para contribuir a crear lo único que nos hace falta. Un pueblo adulto”.

    El paradigma del pecado

    Y por ello creó la Institución Libre de Enseñanza, para empezar a desterrar las creencias que solo sirven para acentuar las diferencias entre seres humanos, para enseñar a pensar activamente, para buscar tan solo aquella verdad que utilizase la curiosidad, el pensamiento y la ciencia , para educar en profundas convicciones de comprensión y convivencia, para ofrecer a cada ciudadano todas las oportunidades que merece, para que nadie sea discriminado por su sexo, su color o su religión o sus ideas..

    Intentó con el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza que se acercara la posibilidad de conocer y dialogar, que todos los que estaban aportando algo para el desarrollo de la humanidad tuvieran también entre nosotros su lugar, impulsó la Residencia de Estudiantes, la Residencia de Señoritas, el Instituto Escuela, la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. De todo queda huella física y ética.

    Estas convicciones en las que hoy todos podemos reflejarnos fueron terriblemente perseguidas. Al acabar la Guerra Civil se convierte a la ILE en el gran paradigma del pecado. Todos aquellos asesinos de sueños, los enemigos de la libertad, convirtieron un proyecto de justicia y de diálogo en un enemigo que debía ser destruido. Pasaron demasiados inviernos hasta que conseguimos componer la más ambiciosa construcción de proyecto común. También tuvimos que reencontrarnos y que reconocer en nuestro origen lo mejor de lo que habíamos sabido componer. Y así fuimos recuperando muchas cosas, maestros olvidados y proyectos que esperaban a ser recuperados. También recuperamos a Giner y a su obra aunque no sé si a su espíritu del todo.

    Ruidos sin ideas

    Hoy, cien años después, cuando tantas cosas son nimias y efímeras, podemos constatar que permanece la vigencia de todo lo que representó y también de que, a pesar de congresos, artículos y reediciones, no está la sociedad interesada en ese sueño del florecer de España.

    Nuestra crisis no es solo económica y coyuntural, porque tiene mucho de derrota moral. Giner no nos permitiría el abandono ni el amargo sabor de la derrota. A cada error debe seguir un nuevo intento de construir aquella sociedad que pueda poseer un pueblo adulto.

    La educación sigue siendo esa aventura que convierta en orquesta todos los instrumentos distintos que somos cada uno. Poca cosa sonar por separado, ruidos, a veces bellos, dentro de muchos otros. Ruidos que pugnan por imponerse. Una pelea a viva voz pero sin debate crítico, sin ideas. El proyecto de mejorar al hombre, que nunca estará falto de conflicto, nos exige otra cosa.

    Para Giner esa actitud era importante, la atención a lo nuevo y lo valioso. Solo dos meses antes de morir, en la Navidad de 1914, regalo a los hijos de sus amigos y de sus colaboradores y discípulos la primera edición de un libro nuevo, recién editado, que había escrito Juan Ramón Jiménez y que se llamaba Platero y yo. El poeta, conmovido, escribió pocos días después de su muerte: “Parece que hubiese ido encarnando cuanto hay de tierno y de agudo en la vida: la flor, la llama, el pájaro, la cima, el niño… Ahora tendido en su lecho cual rio helado que le corriera por dentro, es el camino claro para el recorrido sin fin”.

    Un hombre muy querido para mí y, uno de los mejores alumnos de Giner, Rafael Altamira, evocaba en sus últimos años su figura y su influjo mientras escuchaba la pieza musical que ambos preferían, La Pasión según San Mateo de Bach. Desanimado por las circunstancias de la guerra y el exilio se ha dejado vencer por el desaliento momentáneamente, como nos explica en Confesión de un vencido, pero decide renovar su compromiso con el futuro y con la convivencia al recordar todo lo aprendido y los ideales con los que Giner alimentó todas sus clases y paseos, los proyectos que forjaron juntos.

    El mejor homenaje para un hombre que caminó por delante de la Historia sería conjurarnos para recuperar aquella fe maravillosa que hemos utilizado y luego abandonado tantas veces, que señala el camino hacia ese mito viejo pero nunca alcanzado de Libertad, Igualdad, Fraternidad. Tendremos que coserle las costuras, abandonar sus primitivos signos de violencia, pero educar y educarnos hasta conseguirlo.

    PUBLICADO EN ATLÁNTICA XXII Nº 38, MAYO DE 2015

    Respuesta

Deja un comentario