En recuerdo de Yolanda González Martín

memo145Iñaki Alrui. LQSomos. Febrero 2013

33 años después de su asesinato*

La década de los años 80, se inicia en medio de las movilizaciones estudiantiles contra la Ley de Autonomía Universitaria y el Estatuto de Centros Docentes. A finales del año 79, se genera un movimiento contra la aplicación de estas leyes, bajo la convocatoria de la Coordinadora de Estudiantes, que entre otras movilizaciones llevó a la huelga total de la enseñanza los días 5,6 y 7 de diciembre. El movimiento estudiantil está organizado, no está dispuesto a tragar con las imposiciones de los neofascistas del gobierno de UCD. Además está unido a las movilizaciones obreras, que se viven en esos días contra el Estatuto de los Trabajadores, uniéndose a las movilizaciones sindicales de protestas, en esos días suena: «Obreros y estudiantes, unidos ¡Adelante!

En estos años la represión es lo habitual en las reivindicaciones del pueblo, al fin y al cabo, poco han cambiado las cosas en la actualidad. En diciembre del 79 han sido abatidos por disparos «al aire» de la policía: Emilio Martínez y José Luís Montañés. La imparable «Transición» sigue avanzando a golpe de porra y pistola, abriéndose paso entre los crímenes y la represión, el mensaje lo dejo claro el dictador Franco, y sus cachorros aceleran la situación para poder cumplir su testamento político (la herencia en la que vivimos hoy).

Yolanda González Martín, de 18 años, es representante en la Coordinadora de Estudiantes, milita en el Partido Socialista de los Trabajadores, estudia electrónica en el Centro de Formación Profesional de Vallecas y es una destacada luchadora de todas las movilizaciones que se están viviendo en Madrid y en toda España. La noche del 1 de Febrero es secuestrada en su domicilio de Aluche, por un grupo de fascistas, de los que campan con total impunidad por toda la geografía española, su cadáver aparece a la mañana siguiente, el asesinato lo reivindica el Batallón Vasco español, una organización fascista ligada a Fuerza Nueva y como se verá después llena de conexiones policiales. La orden del asesinato ha partido de Martínez Loza -jefe nacional de seguridad de Fuerza Nueva. El escarmiento está cumplido.

«Félix Pérez Ajero y Ricardo Prieto Díaz -miembros de Fuerza Nueva-, el policía nacional Juan Carlos Rodas Crespo y el guardia civil Juan José Hellín Moro, se quedan vigilando los alrededores del portal 101 de la calle Tembleque, mientras Emilio Hellín e Ignacio Abad secuestran a Yolanda. La llevan hacia San Martín de Valdeiglesias y allí, en plena carretera, le disparan dos tiros en plena sien -Hellín- y uno en el brazo -Abad-. En la más pura tradición de los paseos franquistas. El atentado lo reivindica el Batallón Vasco Español, que también a hecho lo propio con el asesinato en Eibar de José Miguel Zubikari, el mismo día 1 de Febrero. A Yolanda, probablemente, la asesinan pasadas las 24 horas, ya en el día 2».(1)

Cuando detienen a Hellín y Abad, se descubre un autentico arsenal a su disposición, desde armas a goma-2, granadas (las reglamentarias del Ejercito español) y un largo etc.

«También tienen receptores de emisores de la guardia Civil y un terminal de de computador Scanner VHF, conectado directamente con el computador central del Grupo 8 de los Servicios de Información de la Guardia Civil. Se descubre que ese mini computador-terminal corresponde a una partida de ingenios de la misma serie vendidos al Estado y destinados al Ministerio del Interior. Es desconectado, sin orden judicial, por los inspectores encargados de la investigación y desaparece para siempre, a pesar de todas las gestiones que se hacen para conocer su paradero y poder recuperarlo»(1)

En un camino de obstáculos y de oscuras resistencias judiciales (típico de la época) son condenados Hellín (43 años) y Abad (28 años) como autores materiales del asesinato, otro grupo de fascistas colaboradores también es condenado a penas inferiores.

Emilio Hellín contará con la colaboración judicial en sus cortas estancias en prisión, el Juez Varón Cobos, se negara a trasladarlo a la prisión de máxima seguridad de Herrera de la Mancha (donde en esa época se aplicaban torturas de forma sistemática a otros presos, que no pertenecían a los «escogidos») fugándose Hellín de la prisión de Alcalá de Henares, volverá a ser detenido y protegido, esta vez por otros jueces, el juez Jesús Valles que lo cambia de clasificación penitenciaria y el juez José Donato Andrés Sanz, que concede un permiso de 6 días al asesino Emilio Hellín, que aprovecha la ocasión para fugarse. En el año 87 será localizado en Paraguay por el incombustible periodista José Luís Morales, se le extradita y vuelve a prisión. En la actualidad todos los implicados se encuentran en libertad.

Una vez más, se desperdició una gran ocasión para poder demostrar el entramado entre los fascistas y los cuerpos de Seguridad del estado, al fin y al cabo todo obedecía a un plan de venganza y escarmiento hacia los «rojos», urdido minuciosamente por los herederos del «gran dictador».

La lucha de Yolanda, ligada a toda una generación, que esperábamos otro cambio y otro rumbo, no puede caer en el olvido. La lucha por la libertad sigue, los que hace 25 años hacían de verdugos, hoy están instalados en esta herencia del franquismo que se llama «democracia», muchos de ellos son «respetables» miembros del PP y de la vida pública. Se sigue apagando la luz de lo que fue la llamada «Transición», una reconversión de imagen del fascismo franquista, con el beneplácito de unos cuantos traidores a la lucha de un pueblo, pero siguen estando ahí, los mismos represores, los mismos jueces, los mismos políticos del régimen… Recordar hoy, el 1 de febrero del 2005, a Yolanda González Martín, es seguir pidiendo justicia donde no la hubo y no querer olvidar el terrorismo de Estado que se practicó en esos años…y mucho después.

Sin recuperar la memoria, seguiremos metidos en esta gran farsa que nos han contado. Yolanda González, tendría ahora 52 años y hoy nos recuerda e impregna de ese otro mundo más justo por el que ella luchó, que es necesario y posible, salud compañera del alma, compañera…

Notas:
* Texto escrito en 2005, la memoria sigue viva, ni olvido, ni perdón.
(1)Textos del libro: La sombra de Franco en la Transición, de Alfredo Grimaldos Feito. OBERON, Grupo Anaya.

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