Enrique Aguilar, antifranquista y compañero de lucha

Luis Puicercús “Putxi”*. LQSomos. Mayo 2017

Enrique Aguilar Benítez de Lugo (1946 – 2017) ha fallecido, así lo informaba una nota de la Universidad de Córdoba, en la que ha expresado sus condolencias, se doctoró en Medicina y se especializó en Fisiología por la Universidad Complutense de Madrid.

En 1979 obtuvo la plaza de profesor adjunto de Fisiología y se incorporó a la Universidad de Córdoba como profesor agregado (y posteriormente catedrático) en 1980. A lo largo de los años Enrique Aguilar fue director el antiguo departamento de Biología Celular, Fisiología e Inmunología.

Su llegada al Rectorado fue en calidad de presidente de la Comisión de Doctorado donde implementó buena parte de la estrategia de formación de la cantera investigadora.

Desde 2001 y hasta 2011 formó parte de los equipos rectorales de Eugenio Domínguez Vilches y José Manuel Roldán Nogueras como vicerrector de Investigación, con el primero, y de Política Científica y Campus de Excelencia, con el segundo.
Impulsor de la creación del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (IMIBIC), Enrique Aguilar Benítez de Lugo centró buena parte de su trabajo científico en los mecanismos de diferenciación del sistema nervioso central y diferenciación por sexos.
En este sentido, el grupo de investigación ‘Regulación hormonal del balance energético, la pubertad y la reproducción’, que codirigió con su actual director, el profesor Manuel Tena Sempere, mantiene una innovadora línea de trabajo relacionada con los mecanismos neuroendocrinos responsables del control integral de la ingesta, el peso corporal, la pubertad y la función reproductora.

Como fisiólogo publicó cientos de artículos en revistas internacionales de carácter científico, es coeditor de los libros de texto, para grado y postgrado, Fisiología Humana (McGraw-Hill, Interamericana) y Endocrinología (Editorial Síntesis), además fue director de numerosas tesis doctorales y proyectos de investigación.

También fue miembro consejo de redacción de Cuadernos para el Diálogo, una revista que marco los años setenta.

En los años sesenta inicio su lucha política contra el franquismo en la Universidad. Se organizo en la FUDE (Federación Universitaria Democrática Española). Después se uniría al Partido Comunista de España Marxista Leninista, que sería germen del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). Detenido por la Brigada político social del Régimen franquista, fue torturado por “Billy el Niño”

Esta primera parte podría ser la introducción a una pequeña parte sobre la vida profesional y política de Enrique Aguilar, quien nos ha dejado hace unas pocas horas. Afectado y jodido por el tremendo dolor causado por la pérdida de un camarada, voy a intentar dar algunas pinceladas sobre el tiempo en que coincidimos, al principio de los años 70 y en la actualidad.

La primera vez que lo vi fue en la prisión de Carabanchel en 1973, donde yo cumplía condena por asociación ilícita y propaganda ilegal. Y lo conocí en las peores circunstancias en las que se pueden conocer dos camaradas de la misma organización, después de haber pasado por la Dirección General de Seguridad, donde había permanecido Enrique varios días sometido a terribles torturas por parte del tristemente famoso “Billy el Niño”, uno de los torturadores pertenecientes a la Brigada Político Social. Enrique tuvo también la triste suerte de padecer uno de los métodos “preferidos” por los policías torturadores de la DGS: los golpes sistemáticos propinados durante horas en partes específicas del cuerpo. Esta tortura la sufrió Enrique, que contó con precisión todos los detalles de aquella agónica tortura.

Le esposaron desnudo a un radiador y le estuvieron golpeando con porras en los glúteos durante horas. Los torturadores, cansados, se iban turnando para hacer más efectivos y dañinos sus golpes posteriores. De vez en cuando se acercaba el jefe de ellos, “Billy el Niño”, y comentaba riéndose: “Esto ya va tomando color”. Yo pude ver personalmente aquel “color” mencionado por aquel policía torturador (encausado en la actualidad en la Querella Argentina). Aquel color era un gran hematoma cárdeno que se extendía por las piernas, glúteos, espalda y cuello de Enrique. Las marcas infames de aquel “color” provocado por las torturas policiales y un tremendo dolor se le mantuvieron a Enrique durante semanas.

Dejé de verle cuando me trasladaron al penal de Jaén y ya no le volví a ver hasta hace unos años en que empezamos a vernos algunos de aquellos “viejos rockeros” (así nos autodenominamos de manera coloquial quienes luchamos y pasamos por las cárceles franquistas) para compartir unas horas alrededor de una mesa. Esas reuniones nos han servido para recordar y NUNCA OLVIDAR, divinas palabras, lo que el franquismo hacía con quienes luchamos por una sociedad libre, mejor y más justa. Allí conocí algunos retazos de su vida profesional. También sirvió para “visualizar” algunos episodios de nuestra lucha clandestina. Y como ahora hablo de Enrique tengo que mencionar, para que siempre quede vivo en nuestro recuerdo, uno de aquellos episodios en los que participó su compañera Virginia, que se nos fue ya hace meses.

Ocurrió en el transcurso de una de las manifestaciones tipo comando que tuvieron lugar a finales de 1970 para repudiar las penas de muerte sentenciadas en el Consejo de Guerra de Burgos. En un momento de la acción se tiraron piedras contra varias sucursales bancarias de la calle Bravo Murillo, cerca de Cuatro Caminos. Producto del nerviosismo del momento por parte de los manifestantes “lanzadores” o de la mala suerte, una de las piedras impactó en la cabeza de uno de nuestros compañeros, Marcos Pacheco Guerrero, quien se quedó inconsciente, situación agravada por la llegada a la zona de varias “lecheras” (coches de la policía). Virginia no se lo pensó, cogió a Marcos, se lo echó al hombro y le sacó de la conflictiva zona. Esa valerosa acción se conocería un poco más ampliamente muchos años después… ni tan siquiera Marcos fue consciente del nombre de la camarada que le salvó aquel día… qué buenos y solidarios recuerdos de aquellos años de lucha y resistencia.

Y ahora se nos ha ido Enrique. Y hace unos días Carlos Slepoy “Carli”, abogado en la Querella Argentina… y unos días antes se nos fue Ion Arretxe, uno de los torturados por la Guardia Civil aquel nefasto 26 de noviembre de 1985, pero que segó la vida de Mikel Zabalza, otro de los detenidos.

Algunos podrán decir que vaya mala “racha” que tenemos encima o también otra de las frases más socorridas y con poco acierto que se suelen mencionar, “siempre se van los mejores”. Bueno, yo me permito discrepar. Se van valiosos compañeros y grandes amigos, pero no de los mejores… y lo matizo. Con seguridad se van algunos de los “imprescindibles” que ya dijo en su día Bertolt Brecht… y por supuesto y por desgracia, cada día vamos quedando menos.

Enrique, todos los que nos hemos propuesto NUNCA OLVIDAR te llevaremos en nuestra mente y en nuestros corazones. Fue un honor y un privilegio haberte conocido y haber luchado a tu lado contra el franquismo. Salud camarada.

* Luis Puicercús “Putxi” es miembro de la Asamblea de Redacción de LQSomos. Autor del libro “BRIGADISTAS EN CUBA” (clic aquí), testimonio de la enriquecedora experiencia que supuso su estancia en Cuba durante tres años en el marco de las Brigadas de Trabajo Voluntario.
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3 comentarios sobre “Enrique Aguilar, antifranquista y compañero de lucha

  • el 5 mayo, 2017 a las 15:57
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    Siento una pena enorme por perder a Enrique , un hombre de bien, un luchador necesario. Que la tierra le sea leve.HASTA LA VICTORIA.

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  • el 4 mayo, 2017 a las 18:12
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    Un mazazo¡. Lloro tu muerte, camarada, y lo digo de verdad con lágrimas en los ojos.
    Además para mi inesperada. Un golpe que me remueve y me conmueve. Querido Enrique, compañero del alma, somos de la misma generación de lucha. Combatimos juntos al franquismo en la misma organización. Siempre tu criterio político y tu palabra fueron una guía para mi. Esa inteligencia lúcida que has tenido, puesta al servicio de la causa del pueblo, de la justicia social.
    Te he querido Enrique, y te sigo queriendo. En estos dos últimos años nos hemos visto un par de veces en las comidas de viejos camaradas que recuerda Puchi. Como me alegraba verte¡, tú venias de Córdoba y yo de Barcelona, nos reunimos en el Madrid de nuestros amores y nuestras luchas.
    Ya casi tengo 80 años Enrique y será por la edad que cada vez tengo más nítidos esos años 70, de actividad política incesante.
    Adios camarada¡. Nunca te olvidaremos, nunca¡
    Alexis Mesón

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  • el 4 mayo, 2017 a las 12:22
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    Una gran persona, los que tuvimos la suerte de conocerle le recordaremos siempre. Una luz científica en la oscuridad de la ciencia de este país, gracias por tu pedagogía. Y uno de los que si lucho contra el franquismo, de verdad, por la democracia, poco o menos, que tenemos ahora.
    Hasta siempre!!!

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