Entre el mar y la tierra: Manglares

Por Selodi Gasan Adie. LQSomos.

Una defensa necesaria de la Madre Tierra

El manglar es un ecosistema costero, típicos de las zonas tropicales y subtropicales, que presentan una gran riqueza de biodiversidad del cual existen diferentes, pero todos ellos tienen una característica común: nacen del contacto entre dos ambientes: el terrestre y el marino, constituyendo así uno de los hábitats más valiosos del planeta.

Existen aproximadamente 70 especies de manglares en todo el mundo. Cuando las actividades tales como la tala de árboles, las granjas de camarón, la agricultura costera y los desarrollos hoteleros se valoran más que los servicios al ecosistema que proporcionan los manglares intactos, seguimos acelerando el cambio climático. Solo con ecosistemas saludables podemos mejorar los medios de vida de las personas, contrarrestar el cambio climático y detener el colapso de la biodiversidad.

Los manglares son actores importantes en los esfuerzos por abordar algunos de los grandes desafíos que enfrenta el mundo hoy día. Estos bosques proporcionan una barrera de defensa entre la tierra y el mar, absorben carbono, contribuyen a la seguridad económica y alimentaria, y son el hogar de algunas de las especies más raras y coloridas.

Desapareciendo

Y ahora vienen los “Pero”… los manglares están desapareciendo a un ritmo acelerado. A causa, principalmente, de la sobreexplotación de las industrias camaroneras (granjas de langostinos, acuicultura salada), más del 50 % de los manglares en el mundo han desaparecido en los últimos 40 años, según estimados de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, y todavía es superior el dato: más de 80% de los manglares, que se han perdido en algunas áreas del Océano Índico occidental, uno de los dos hábitats de manglares más significativos del mundo junto con el sudeste asiático.

Una investigación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente muestra que los ecosistemas de manglares sustentan las economías globales y locales al respaldar la pesca, proporcionar otras fuentes de alimentos y proteger las costas. De hecho, cada hectárea de bosque de manglar representa un valor estimado de entre US$ 33.000 y 57.000 por año.

También son importantes escudos: protegen la tierra y las comunidades costeras de tormentas y tsunamis, del aumento del nivel del mar y de la erosión. Con el mundo en riesgo de vivir un aumento de temperatura de más de 3°C a fines de este siglo, los manglares también son un aliado invaluable en la carrera por adaptarnos. Estos ecosistemas pueden extraer hasta cinco veces más carbono de la atmósfera que los bosques terrestres, y protegerlos es mil veces menos costoso por kilómetro que construir diques de contención.

Las costas, que albergan 40% de la población mundial, se encuentran entre las áreas más densamente pobladas de la Tierra. Su consecuente desarrollo —lo cual incluye la tala de manglares para abrir espacio a edificios y a la cría de peces y camarones—, es el principal impulsor de la pérdida de estos ecosistemas. A nivel mundial, esto ha provocado la desaparición de 20% de los manglares.

La contaminación también juega un papel. Debido a que estos bosques forman una línea protectora entre las costas y el océano, se convierten efectivamente en una «trampa de plástico». Cuando las bolsas de plástico y la basura cubren las raíces y las capas de sedimentos, pueden privar de oxígeno a los manglares y causar daños a los animales marinos.

Restaurando

A pesar de la magnitud del desastre, siempre existen soluciones y algunos gobiernos ya están tomando medidas. Cuba, Haití, Puerto Rico y República Dominicana han priorizado la restauración de manglares a través de la iniciativa del Corredor Biológico en el Caribe. En Cuba, los bosques de manglares todavía cubren 70% de la costa. Pakistán se ha comprometido a plantar 10.000 millones de árboles para 2023 en una iniciativa liderada por el primer ministro Imran Khan y apoyada por la ONU. Millones, sino miles de millones, de estos árboles serán manglares. En Kenia y Madagascar, hay comunidades que han reconocido la contribución de los manglares a sus propios medios de vida y están participando activamente en la reforestación y la educación para prevenir la explotación y garantizar el sustento de las generaciones futuras.

La protección de los manglares forma parte de las acciones de inmediata necesidad para enfrentar los efectos adversos del cambio climático. ¡Vamos!

Crisis climática – LoQueSomos

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