José Comesaña: Era martes

Telmo Comesaña*. LQS. Noviembre 2020

Este artículo, escrito por Telmo Comesaña Pampillón, en octubre de 2006, recoge el recuerdo a su padre asesinado en 6 de octubre de 1936, setenta años antes, un martes, y todo lo que pudo averiguar sobre su asesinato y el de otros cinco hombres buenos, a manos de falangistas y guardia civiles, por ser fieles a la República y por haber querido mejorar la vida de sus vecinas y vecinos.
Telmo tenía apenas ocho meses de edad pero la memoria de su padre siempre la ha tenido presente y ha seguido investigando sobre el caso y sobre los miles de asesinatos producidos en Galicia donde no hubo frente de guerra, ni “bandos”, ni “checas” ni ninguna otra falacia esgrimida por los fascistas para justificar el genocidio que comenzó con el golpe de estado eclesiástico-cívico-militar del 18 de julio de 1936, sábado. A partir de octubre de 2006, Telmo continuó la investigación que le había llevado a recomponer, en lo posible, la vida y, sobre todo, la muerte de su padre a quien el silencio y el miedo impuestos a los españoles había hecho casi desaparecer. Con sus investigaciones abrió la posibilidad de poner nombres y apellidos no solo a los asesinados sino también a los asesinos y a los que colaboraron. Telmo sigue, con una memoria prodigiosa y con un tesón encomiable, en la batalla por la memoria histórica, por rescatar del olvido la vida de tantas y tantos que sufrieron la persecución de la peor gente que ha existido en estas tierras. A ellas y a ellos intentaron borrarles del mapa, pero no lo han conseguido, gracias a personas como Telmo Comesaña…

Eusebia Pampillón Oitabén cos séus flloos Telmo e Margarita (1940)

Aquel 6 de octubre de 1936 era martes, día previsto para que los “cuervos del amanecer” cobardemente saciaran su sed de sangre inocente en lo que dieron en llamar, eufemísticamente, “paseos”.

Los militares fascistas, con Franco a la cabeza, habían iniciado un levantamiento en contra del poder legalmente constituido en España: Primero asesinaron a los jefes que se opusieron y seguidamente establecieron el terror en toda España, sobre todo, en las regiones donde tomaron el poder sin apenas lucha: Canarias, Navarra, Baleares, León, Galicia, etc.

En Galicia asesinaron a más de 5.650 personas; empezaron por los cargos públicos elegidos por el pueblo: alcaldes, parlamentarios, sindicalistas y concejales, continuando con maestros, médicos, representantes de asociaciones vecinales y todos aquellas personas que tenían capacidad de liderazgo para cambiar la sociedad corrupta de las monarquías absolutistas, que a lo largo de centurias habían sumido a España en la miseria física e intelectual.

Ese martes 6 de octubre entre las cuatro y las cuatro y media de la madrugada, un grupo de falangistas, guardias civiles y un cura para reconfortarles (a los asesinos) asesinaron a seis hombres, que sacaron de la improvisada prisión de El Frontón en la ciudad de Vigo, y los llevaron a Vincios, parroquia de Gondomar. Los asesinaron en dos grupos: tres en el lugar de A Pasaxe y los otros tres en el lugar de Vichicans; estuvieron tirados en la cuneta hasta que el juez suplente del Ayuntamiento de Gondomar, D. Domingo Vila Manzanares, ordenó el levantamiento de los cadáveres. A las cinco de la tarde, en el carro de bueyes de Manuel Alonso Prado (1) fueron trasladados, por orden de la Guardia Civil, al cementerio de Mañufe (Gondomar), a unos 8 km. Aproximadamente, pasando por el centro del pueblo de Gondomar -como si de una procesión del terror se tratase- donde los enterraron descalzos. Los zapatos fueron la recompensa negociada con el maestro de Mañufe y presidente de la comisión del cementerio, D. Rogelio de la Granja, como recompensa por abrir seis fosas individuales en vez de una fosa común como era habitual.

José Comesaña Pérez e a súa dona Eusebia Pampillón Oitabén

Uno de esos hombres era mi padre, José Comesaña Pérez, de 25 años y que dejaba viuda y dos hijos de corta edad. También su hermano, Antonino, de 32 años y que dejaba viuda y dos hijos. Dejaban, también, a su madre y siete hermanos y hermanas. Los otros fueron: Emilio Comesaña Sobreira, de 49 años y que dejó viuda, siete hijos, madre política y tres hermanos. Fernando Costas Iglesias, de 29 años, y que dejó viuda, madre y hermana. Estos cuatro hombres eran los directivos de la sociedad de agricultores del barrio vigués de Alcabre-Vigo.

Igualmente fueron asesinados: Emilio Giráldez Rodríguez, de 39 años (vecino de O Viso – San Pedro de A Ramallosa), era viudo y dejó dos hijos y Manuel Villar Cimadevíla, de 40 años (del barrio de O Pino – Vigo), dejó viuda y dos hijos.
Setenta años después sigo sin saber si mi padre fue sepultado dentro de una caja o si fue tirado al agujero y la tierra rodeó su cuerpo. (2)

Desde que tengo uso de razón vengo preguntándome por qué mataron a mi padre. He oído y sigooyendo frases como éstas “cuando los mataron es que algo hicieron”, “eran anticlericales”, “tenían ideas demasiado avanzadas”, etc.

Ahora se presiona, incluso a veces con insultos “dejad eso que ya es muy antiguo y a nadie leinteresa”, “estáis revolviendo el pasado y eso es peligroso”, “estáis llenos de rencor, no sabéis perdonar”, “eso ya quedó borrado con la Transición”, etc.

Cuando alguien me intenta “aconsejar” para que me olvide, le pregunto ¿tu padre ha muerto?; si la respuesta es afirmativa le sigo preguntando ¿le viste morir? ¿recogiste su último aliento? ¿tú y tu familia le habéis velado? ¿Le habéis acompañado hasta dejarle en el cementerio?

¡He ahí la diferencia!

¿Puede un hijo olvidar que su padre fue asesinado, tirado en una cuneta y arrojado a un agujero?. YO NO.

Los que dan consejos, siempre interesados, de perdón y olvido ¿se han parado a pensar en los miles de viudas y huérfanos que quedaron desamparados, ultrajados y en muchos casos perseguidos porque tenían el estigma de ser hijos de ROJOS? ¿Se han parado a pensar que hemos tenido que trabajar debajo de los asesinos y/o colaboradores de los asesinos de nuestros padres? ¿Cuántos hombres serían asesinados ese mismo día en el resto de Galicia, Navarra, León, Baleares y Canarias? El terror y la dictadura nos quitaron también la capacidad de pensar.

Setenta años después, nadie pide perdón. El PP ni siquiera ha condenado el levantamiento fascista ni la dictadura; el PSOE, que gobernó durante cuatro legislaturas, nunca intentó solucionar el problema de las víctimas y sus consecuencias y en esta legislatura intentan sacar adelante una ley insultante para las víctimas. Y a algunos personajes, que se pasan la vida mamando del poder y de todos los contribuyentes, aun les parece excesiva; y la Iglesia actúa como en los años previos al levantamiento del 36. Rouco Varela dijo que la Iglesia Católica en España no tenía que pedir perdón de nada. Yo se lo agradezco, porque yo no se lo perdonaré jamás.

En este día quiero rendirle un homenaje público a mi padre, y a todos aquellos que perdieron la vida asesinados y tirados en una cuneta y también a los asesinados en juicios sumarísimos, así como a todas las familias de represaliados/as por el franquismo y la Iglesia Católica.

Utilizo este medio para difundir este sencillo homenaje, puesto que los medios de prensa de este país se inhiben y no publican lo que consideran “inadecuado”.
Treinta años después de morir el sátrapa seguimos sin poder honrar pública y libremente a nuestros padres. Cuando hacemos un homenaje, recibimos insultos y amenazas; cuando levantamos un monumento o colocamos una placa, nos la ensucian y escriben frases amenazantes, y preocupados comprobamos que las autoridades se inhiben y que el fascismo se hace patente. NO al olvido. Si a la justicia. Los crímenes contra la humanidad no prescriben.

Octubre de 2006

Continuando con la investigación…

Años después fui recopilando la siguiente información:

1.- Manuel Alonso Prado, vecino de Vincios fue requerido por la Guardia Civil para que estuviera en A Pasaxe a las 5 de la tarde para recoger unos cadáveres. (Información recogida de José González Alonso, nieto de Manuel Alonso Prado, en el Centro Cívico de Vincios y en presencia de Carlos Meixome Quinteiro y Antonio Monroy Álvarez). Refrendado por su bisnieta, Purificación González Martínez el día 16 noviembre 2012.

2.- Emilio Giráldez Rodríguez fue enterrado en caja; el médico de la familia –que era de Gondomar- al enterarse que el cadáver estaba en el cementerio de Mañufe llevó una caja al lugar, y así, se confirma que los demás fueron enterrados sin caja. (Aportación de Carmen Giráldez, hija de Emilio)

A lo largo de los años era imposible hablar de la muerte de mi padre, nadie daba pie para abrir una conversación acerca del tema, y mucho menos en la familia. En los años 50, Antonio Pardo, con el que coincidía camino del trabajo, me contaba anécdotas de mi padre, y así fui enterándome de cómo era, de cómo le veían. También me enteré que fue mi padre quien llevó la luz eléctrica al barrio de A Garita, negociando con la Sociedad General Gallega de Electricidad. Años más tarde pude hablar con personas mayores, que aunque ya hablaron con más libertad, me recomendaron prudencia, porque decían “que las cosas en España no estaban claras”. Cito a algunas personas, ya fallecidas: Andrés Román, José Comesaña (Soleada), Argentina, Emilio y Pepe Comesaña Fernández y a mis primas Margarita Comesaña Barros y Locha Álvarez Comesaña. Margarita me comentaba la preocupación de mi madre por si yo al ser mayor podía vengarme y que me pasase lo mismo que a él. Y Locha, con la fotografía en la mano, me decía este es tío Pepe, que era el bálsamo de la familia, donde había un problema allí estaba él.

También era martes…

El día 10 de noviembre cuando asesinaron a Adolfo Monroy Figueroa y a Hermenegildo Andrés Castro. Y el 15 de septiembre que, de la misma prisión (El Frontón), sacaron a siete hombres y los asesinaron en la carretera de Cabral, cerca del cementerio de Lavadores:
– Marcial Araujo Conde, mecánico. Asesinaron a dos hermanos más (uno de ellos apareció con la lengua cortada y metida en un bolsillo de la chaqueta).
– Luis Bilbatúa Zubeldia, funcionario de telégrafos. Mataron a dos hermanos más (uno de ellos diputado a Cortes).
– Segundo Echegaray García, empresario (hijo del dueño de la isla de Toralla).
– Alfonso Morgade Pazos, médico.
– Eugenio Arbones Castellanzuelo, médico tocólogo.
– Abraham Muñoz Arconada, funcionario de prisiones.
– Inocencio Taboada Montoto, exportador de pescado.

Verdade, Xustiza, Reparación.

* Membro da Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36

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