España o la Historia del revés

Si en lugar de estar una degradada CEDA (perdón, el PP) en el gobierno de Madrid, más las sucursales administrativas añadidas por el “café para todos”; si toda esta presente calamidad de país, vulcanizado en parches con una transición propagandística y desde arriba, fuera responsabilidad de un Frente Popular, legítimo ganador de unas elecciones generales, la historia sería muy distinta. Seguro que las gloriosas Fuerzas Armadas, estimuladas por los banqueros y demás insignias oligárquicas, ya habrían perpetrado un golpe de Estado con tanques, y la consiguiente “hazaña bélica” fratricida, para imponer el Orden. El pretexto habría sido, como siempre, que no podían dejar que "España se sumiera en el caos, el desgobierno y el libertinaje"…Nunca han andado cortos de retórica. Pero no hasta el extremo suicida de golpear las cuentas en Suiza.

Ocurre la paradoja de que, en este infausto año 2013 de la regresión, saturado el panorama por un paranormal Bárcenas de aspecto tóxico, que va contaminando de involución las mas altas esferas del poder representativo, en realidad estamos habitando en España del año político 1936. Eso en cuanto a la desestabilidad del sistema. Pero la diferencia con el pasado es que hoy no existe un Frente Popular, como pretexto para intervenir y alterar el mandato de las urnas. Existe o dicen que existe un Partido Popular de signo opuesto. Es el que lleva el timón del naufragio. No hay, pues, elementos desestabilizadores, al estilo de los conservadores pregolpistas de entonces. Lo que existe es un Partido Popular que no emana del pueblo sino del marketing y del neofranquismo. concretamente,Opus Dei y FET y de las JONS por la gracia de Dios.

Así pues, nadie, ni por arriba ni por abajo, se subleva contra el gobierno de la corrupción generalizada. Esto es un trágala constitucional.

Dada la parálisis cerebral y el ansia inagotable de rebañar moneda por la derecha rampante, sin otras ambiciones anticrisis que destruir lo público consolidado y servir dócilmente a la cancillera alemana Merkel, la izquierda haría bien en dejar de clasificar o desclasificar con lupa los cascotes dispersos. Y proponerse en firme construir un edificio coherente nuevo. Una suerte de Frente Popular, inteligente y alternativo. Algo donde quepamos todos los mundos.

* Director del desaparecido semanario "La Realidad"

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Viñeta del Roto

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