Oscar Pantoja. LQSomos. Septiembre 2017

“El Partido Popular ha lanzado en las últimas horas una campaña en las redes sociales con el hashtag #Hispanofobia… Junto con el mensaje “No es democracia es #Hispanofobia”, los conservadores han publicado un vídeo de dos minutos y medio, acusando a los independentistas de ser “hispanófobos”… El vídeo termina con un rótulo advirtiendo que “los separatistas no respetan la ley” y asegurando que “no respetan España ni a los españoles” (Prensa digital de la semana)

Pues sí, salgo del armario: soy español pero del segmento hispanófobo. Soy fatalmente español porque me criaron en España; un hecho al que, pese a ser determinante, daría la misma importancia si me hubiera criado en Beluchistán -entonces sería baluchi- o en el desierto de Takla Makan, en cuyo caso sería camello de la Bactriana -entonces estaría orgulloso de mis jorobas y de mi pelazo y siempre descontento de mi amo. Pero, cuidado, no entendamos por estos últimos detalles que me considero “ciudadano del mundo”, expresión majadera donde las haiga, propia de quienes quieren ser cosmopolitas sin salir de su campanario y lema de aquellos que ven el planeta como habitado por unos indios a los que exterminar. Asimismo, consideraría un insulto que me atizaran con la perogrullada “Claro, como todos, eres español porque no puedes ser otra cosa”. Pues claro que no puedo, como tampoco puedo respirar bajo el agua y no por ello querría implantarme branquias.

En mi juventud, estuve a punto de ser apátrida pero no porque eligiera un estatus tan incómodo para viajar sino obligado por el exilio porque -ladren ahora los neofranquistas-, el Caudillo no creía en su propia propaganda, esa patraña de que la nacionalidad española no la pierdes nunca. Esos señores sicarios, a mí me la robaron por un quítame allá esos panfletillos y ni me despeiné porque me pude apañar con pasaportes falsos pero reconozco que tener aquel pasaporte gris que te expedía la OFPRA en Francia y que te acreditaba como apátrida, era un incordio en todas las fronteras. Más valía aprender a falsificar, más valía viajar con los materiales necesarios -cadmio, bismuto, un boli sin tinta y unas cuantas fotos de repuesto.

Ya estoy oyendo los denuestos neofranquistas: “¡Eres un anti-español, un anti-patriota!”. Bah, loros repitiendo aquella Anti-España que Franco mascullaba en el desayuno mientras firmaba y firmaba de sentencias de muerte. Por su parte, los neofranquistas modelnos, como chapurrean un inglés macarrónico -de otros idiomas, si eso ya tal-, me odiarán por ser un miserable self-hater spaniard, copia barata del Self-hating Jew (el judío que se odia a sí mismo), esa venenosa expresión propagandeada por los sionistas y justificada por una cuerda de psicólogos paniaguados. Pues hoy me siento generoso; por ello, tanto a los patriotas españoles como a los sionistas les voy a regalar un motivo más para que contraigan náuseas: como tengo una abuela judía pero soy furibundamente anti-sionista, resulta que soy auto-odiador como español y también como descendiente de judíos. Soy un self-hater doble. Soy doblemente odioso. No me explico cómo no me asfixiaron en la cuna.

[Hecha esta temeraria confisión, no me atrevo a escribir que uno de mis abuelos era oriundo de Girona. Espero que de esta añadidura no se derive que llevo en los genes el anti-españolismo porque en tal caso, ya estarán buscando un psiquiatra estilo Vallejo Nájera para implantarme un malévolo chip, rojigualda por supuesto]

En cuanto al epíteto hispanófobo, subrayo con las letras más gordas posibles que NO lo admito, ni por activa ni por pasiva. Hispanófobo es un invento neofranquista reeditado por el PP, la palabra clave que esos psicópatas creen haber ‘descubierto’ y a la que adjudican un gran valor propagandístico. Ahora bien, descubrir ese ladrillo filosofal no ha debido costarles mucho trabajo puesto que, hurgándose el ombligo encuentran inspiración por arrobas. Aún más, si se miran en el espejo, del azogue saltará tal cantidad de fobias, súcubos y sátiros que podrán elegir el odio que más les guste.

Pero si les falta la chispa inspiradora, no tienen más que acudir a su Amado Caudillo y Él les iluminará derramando sobre sus feligreses la gigantesca cornucopia de sus hispanofobias. No hay titubeo que valga: Franco fue el mayor hispanófobo que registra la Historia porque hizo retroceder un siglo al progreso social mediante el burdo método de asesinar a más españoles que nadie -dicho sea de paso, también aprovechó sus innumerables paredones para fusilar la lengua castellana. Hoy, ese innoble puesto lo ocupa su epígono Rajoy secundado por su perrito faldero, el neoliberal o libertariano (Primo de) Rivera.

Hispanófobos son los que se burlan de Julian Assange por haberse manifestado a favor de Catalunya Lliure. Parafraseando a una condesa neofranquista distinguida por el espíritu conciliador característico de su prosapia, “esta infamia no se la perdonaré jamás”. Habráse visto mayor prepotencia y ventajismo más tabernario, mofarse del Héroe Fundador de la Cibernética Crítica y de uno de los mayores héroes -y mártires- de nuestro tiempo… Y luego hay una recua de pringaos que son catalanofóbicos -o hispanófobos, ahora no recuerdo- sin saberlo; me refiero a esa caterva que dentro de poco dirá “pues yo tengo un amigo catalán”. Son los mismos que ayer decían “pues yo tengo un amigo mariquita” y que, justo cuando eso ya no lo dicen ni los más redomados horteras, han tenido la suerte de encontrar una frase de repuesto con la que apenas disimular su paternalismo mesetario. Pero la hortericie es muy pacata: de presumir de amigo gay a presumir de amigo/a de la CUP, todavía hoy hay la misma distancia que ayer existía con “tengo una amiga boyera”.

Yo no hablo español ni creo que haya nadie en este mundo que pueda presumir de hablarlo; al menos, no he conocido a nadie que domine las tres o cuatro lenguas teóricamente co-oficiales y que, además, entienda lo mismo a un erudito montuno que a un labriego valluno. Yo sólo hablo castellano. Además, amo mi lengua porque la hace el pueblo y porque resiste a las embestidas de los logreros/as que tienen su zahúrda en la Real Academia. Pero la amo sobre todo porque no es castellana sino castellano-latinoamericana. Por ende, me repatean los anglicismos que los modelnos dizque patriotas vomitan para narrar cualquier chorrada de moda -encima, lo cometen sin venir a cuento y sin molestarse en encontrar un término español-. Y me importa un comino algo que preocupa mucho a los estadísticos: que tenga más o menos palabras que el inglés y que vaya a ser la tercera o la cuarta lengua en el mundo. Pero, eso sí, por si hubiera quedado alguna duda: detesto que la lengua castellana se implante obligatoriamente.

Ahora bien, si alguien tiene curiosidad por saber qué me ata a mi DNI español, dejando aparte lo ya dicho, con sumo gusto le contestaría que me atan los buenos españoles y los buenos catalanes. Por ejemplo, los Insumisos que forzaron la abolición del servicio militar, los Okupas de todo pelaje, los Sacrílegos que sobreviven pese a la España Oficial y gracias a la España de la Rauxa y de la Idea, como hoy diría Machado.

Esta requisitoria estaría coja si no mencionara a los guiris que me han demostrado ser mejores ‘españoles’ o ‘catalanes’ que esos perros de presa que ahora andan sin bozal pero con manta rojigualda. Concretamente, los guiris que se alistaron en las Brigadas Internacionales y, saltando en el tiempo, los europeos y latinoamericanos que me ayudaron en tiempos de mayor tribulación. Esos son mis verdaderos compatriotas, tuvieran o no pasaporte español.

http://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2012/03/diana62.jpghttp://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2012/03/diana62-300x300.jpgLQSomosDemocraciaMÁS AUTORESBrigadas Internacionales,español,Franquismo asesino,hispanófobo,OFPRAOscar Pantoja. LQSomos. Septiembre 2017 “El Partido Popular ha lanzado en las últimas horas una campaña en las redes sociales con el hashtag #Hispanofobia… Junto con el mensaje “No es democracia es #Hispanofobia”, los conservadores han publicado un vídeo de dos minutos y medio, acusando a los independentistas de ser...Cultura Libre, Comunicación Libre