Redacción. LQS. Marzo 2018

Matilde Eiroa San Francisco es la autora de esta reciente publicación de la mano de la editorial Marcial Pons: Españoles tras el Telón de Acero. El exilio republicano y comunista en la Europa socialista.

La autora Matilde Eiroa San Francisco, profesora titular de la Universidad Carlos III, cuenta ya con una larga lista de libros publicados, así como infinidad de artículos en revistas, colaboraciones, reseñas, etc. (1)

Esta novedad editorial es el estudio de un colectivo de exiliados poco conocido: por un lado, los representantes del Gobierno de la Segunda República española en el exilio y, por otro, un núcleo de exiliados comunistas que tuvieron como destino los países tras el Telón de Acero, configurado en la Europa Centro-Oriental tras la división del mundo en bloques. Ambos grupos no sólo sufrieron las consecuencias como perdedores de la Guerra Civil, sino también como coetáneos de políticas y alianzas internacionales de gran calado. En sus páginas veremos el modo en que la Guerra Fría, el Plan Marshall europeo, el estalinismo o la desestalinización tuvieron un impacto directo en sus trayectorias vitales. Se entrecruzan en ellas la historia política española —el exilio y la historia del PCE— y la historia de Europa, puesto que sus recorridos biográficos se sitúan en Francia, la Unión Soviética y las democracias populares bajo su órbita.

Introducción (2)

El exilio ha sido una constante en la historia porque siempre han existido sistemas excluyentes materializados en dictaduras, xenofobias o integrismos religiosos que rechazan a la población no afín. La Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951 precisaba en su artículo 1 que el término refugiado se destina a toda persona extranjera que ha dejado su país creyendo estar perseguida por razón de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un cierto grupo social o por sus opiniones políticas, y que no puede o no quiere reclamar la protección de su país. Es un concepto de aplicación retroactiva al exilio español culminado en 1939 cuya salida forzada forma parte del conjunto de movimientos migratorios que han tenido lugar en el siglo XX como consecuencia de la implantación de regímenes de carácter totalitario.

Los cerca de medio millón de personas que atravesaron las fronteras no tenían, en su inmensa mayoría, responsabilidades políticas ni militares. Gran parte eran mujeres, niños, ancianos y hombres que huían empujados por el temor físico y psicológico de la conquista de sus lugares de origen por el ejército franquista. Muchos volvieron a lo largo del verano y otoño de 1939 y otros, algo más tarde, convencidos de que nada les pasaría. Los que se quedaron en Europa se toparon con el estallido de una guerra inicialmente continental y luego mundial en la que se vieron implicados incluso con la pérdida de sus vidas.

Junto a las personas se exiliaron las instituciones republicanas, ubicadas primero en México y posteriormente en París con el objetivo de mantener el espíritu y la legalidad del estado republicano, característica que difiere de otros movimientos poblaciones de la pasada centuria. En marzo y junio de 1939 se crearon respectivamente, dos organismos para organizar la emigración: el SERE (Servicio de Evacuación de los Refugiados Españoles), y la JARE (Junta de Ayuda a los Republicanos Españoles).

La trayectoria del exilio español cuenta hoy día con una abundante bibliografía que desvela la dimensión numérica, social, cultural y científica de un fenómeno originado por el carácter de la sublevación militar de julio de 1936. Francia y México son, sin lugar a dudas, los países que han suscitado el mayor interés debido a que constituyeron los dos focos principales de atracción para los desterrados, seguidos por diversas naciones iberoamericanas, la URSS y Europa. En lo que respecta a las temáticas, se ha examinado la contribución de los exiliados a la resistencia francesa contra Alemania, la tragedia de los niños evacuados a la URSS, biografías de personajes relevantes e incluso se ha insistido en lo que supuso la ausencia de miles de científicos e intelectuales del suelo español durante décadas

Al acabar la guerra se estima que alrededor de 440.000 españoles se hallaban en Francia, de los cuales se calcula que la mitad retornó a partir de mayo de 1939. Su situación dio un giro dramático cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y se vieron de nuevo inmersos en otra contienda de enormes dimensiones. Muchos murieron en el frente de combate, otros sufrieron el hambre y las penurias derivadas del conflicto, e incluso algunos cayeron presos en los campos de exterminio nazi.

El 6 de marzo de 1939 marcó la fecha del final de la existencia legal del PCE en España. Los principales dirigentes –Dolores Ibárruri, Jose Móix, el coronel Enrique Líster, etc.- salieron del aeródromo de Elda (Valencia) junto a algunos ministros del gobierno Negrín con la doble derrota sufrida a manos del ejército de Franco y de la Junta del Coronel Casado. En la primavera, después de un breve paso por Francia, aproximadamente unos mil dirigentes y mandos del PCE y oficiales del Ejército Republicano desembarcaron en Leningrado, aunque ellos no fueron los primeros puesto que desde 1937 habían ido llegando a la URSS sucesivas expediciones de niños con sus maestros y educadores hasta formar un colectivo de casi 3.000 niños y 150 adultos. También se encontraban allí los alumnos pilotos y tripulantes de barcos españoles que navegaban hacia la zona cuando terminó la guerra. En definitiva, el grupo llegó a alcanzar un número aproximado de 4.000 personas en 1941 sujetos a unas condiciones de vida muy difíciles tal como atestiguan en sus memorias algunos de los protagonistas.

Más allá del exilio numeroso de Francia y México y del grupo singular llegado a la URSS, quedaba un núcleo que ha merecido la atención de pocos historiadores. Se trata de un éxodo minoritario de carácter eminentemente político, más tardío y procedente, sobre todo, de Francia, que se instaló en los países de Europa Central y Oriental tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría.

El monográfico que se presenta aborda la trayectoria política y social de este exilio español que fue a parar a las democracias populares europeas, la Europa socialista, fundada a principios de la Guerra Fría con motivo del reparto del mundo en bloques ideológicos. Mientras los ubicados en otros países iban recuperando una cierta tranquilidad económica y social, los instalados en el bloque comunista sufrieron cambios de residencias y crisis políticas profundas, desde la desestalinización a la revolución húngara y polaca de 1956 o la primavera de Praga de 1968, lo cual derivó en una gran incertidumbre para las familias y un problema de construcción identitaria para los hijos y las segundas generaciones.

En el plano cronológico, la presencia española en las democracias populares podemos enmarcarla en dos etapas: la primera, entre 1946-1949, correspondiente a la estancia de diplomáticos republicanos en las capitales de los estados que habían reconocido a la República en el exilio como el único gobierno oficial de España. La segunda se iniciaría a partir de 1949-1950, coincidente con la expulsión de Francia de los miembros del Partido Comunista de España (PCE) y del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC) y con el asentamiento en el poder de los partidos comunistas en todo el bloque centro-oriental.

Más allá de la trayectoria de este grupo de exiliados, la obra plantea diferentes temáticas que se entrecruzan en su historia: la política francesa con respecto a los republicanos ya instalados desde hacía años y que comenzaron a ser molestos con motivo de las nuevas relaciones internacionales que surgieron en el mundo bipolar; la historia del PCE y del comunismo europeo puesto que su destino dependió, en gran parte, del PCUS y de los partidos comunistas ubicados en las democracias populares en su papel de modelo y motor del sistema comunista mundial. No se trató tanto de las relaciones entre países –Francia-Hungría-Checoslovaquia-Polonia, etc.-, sino de los vínculos entre los partidos y el internacionalismo proletario. Las relaciones del PCE con los partidos comunistas de los respectivos países de destino fue clave para las trayectorias vitales de quienes dependían de los apoyos solidarios.

La investigación está basada en fuentes de archivo custodiadas en el archivo del PCE, el antiguo archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores y el de la República Española en el Exilio, ubicado en la Fundación Universitaria Española (Madrid), así como en los archivos nacionales de Hungría, República Checa, Polonia, Bulgaria, Francia y Alemania. Ha hecho uso, igualmente, de testimonios escritos publicados tras la salida de los protagonistas de las democracias populares, como la de Manuel Tagüeña, Carmen Parga, Teresa Pámies, Antonio Cordón o Enrique Líster, entre otros. Finalmente se ha recurrido a la historia oral de quienes vivieron la época como hijos de los exiliados. Las entrevistas a algunos de ellos, como Violeta Uribe, Luis Uribe, Teresa Cordón, Concha Vela y Carmen Tagüeña Parga, proporcionan una visión humana de los acontecimientos vividos por estos descendientes de los protagonistas.

Notas
1.- Matilde Eiroa San Francisco
2.- Texto tomado de la Introducción del libro.
*.- Ficha técnica:
ISBN: 9788416662289
Editorial: Marcial Pons, Ediciones de Historia
Fecha de la edición: 2018
Lugar de la edición: Madrid. España
Colección: Estudios
Encuadernación: Rústica
Medidas: 22 cm
Nº Pág.: 264

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