“Espui” de Anna Soldevila gana el premio Espiello al mejor documental

La directora Anna Soldevila, con ‘Espui’, fue galardonada con el premio “Espiello al mejor documental”, dotado con 1.500 euros y trofeo. Esta película aborda el auge y estallido de la burbuja inmobiliaria en este pequeño pueblo del Pirineo catalán, en cuyo rodaje la realizadora ha invertido doce años para narrar todo el proceso. ‘Espui’ ha sido premiada en el festival anual de cine documental del colegio de arquitectos de Estambul, en el International Adventure Film Festival de la India, en el Festival Internacional de Cinema Solidari de Sant Sadurní, en el Cineeco de Portugal y en el Intenational Film Festival Document Art de Rumanía.
 
En la categoría Espiello Choben al mejor documental realizado/dirigido por menores de 30 años, la película ‘Shooting Freetown’ de Kieran Hanson (Inglaterra-Sierra Leona) fue la premiada con ochocientos euros y trofeo. ‘Home tranquil, formatge artesà’ (Catalunya), de Albert Galindo consiguió el Premio Espiello Pirineos en la modalidad de mejor documental de temática pirenaica, dotado con ochocientos euros y trofeo.
 
En el Espiello Rechira al mejor trabajo de investigación, el triunfo fue a parar al título ‘La roca’, de Raúl Santos, distinguido con ochocientos euros y trofeo. El premio “Guillermo Zúñiga”, que otorga la Asociación Española de Cine e Imagen Científico (ASECIC) recayó en ‘The only flower’ (Estado español-China), de César Pérez.
 
El premio al documental más votado por el público, el “Espiello Boltaña”, dotado con quinientos euros y trofeo, fue para ‘Bertsolari’ (Euskal Herria), de Asier Altuna. Además, el jurado –formado por Juan  Manuel García Bartolomé, en calidad de presidente, Andrea Guzmán, Gerardo Ojeda, Jordi Grau y Ricardo Leizaola- concedió una Mención especial a la obra de Asier Altuna, “en reconocimiento a su estética, por considerar la transmisión de valores culturales de la sociedad rural vasca a la sociedad urbana, la transmisión intergeneracional y el protagonismo y la relevancia de la incorporación de la mujer a estos valores”.  El voto del jurado fue unánime en todas las secciones y valoró la calidad de los documentales presentados en la Sección Concurso. Además, el jurado, quiso que constara en acta su felicitación a la organización de Espiello.
 
El coordinador del programa Un día de cine, Ángel Gonzalvo fue el primero en subir al escenario para recoger la “Mención Especial Siñal Espiello Chicorrón”, en reconocimiento a la labor de alfabetización audivisual. Con la entrega de la Mención Especial Siñal d’onor Espiello al director de cine, Basilio Martín Patino, puso fin a la gala de clausura, conducida por el grupo Encantarias y amenizada con la música de Joaquín Pardinilla Sexteto.
 
La directora del festival, Patricia Español, hizo un primer balance muy positivo, “de gran satisfacción, en especial porque dos de los documentales premiados son de temática pirenaica”. Español agradeció una vez más “el apoyo del público que nos ha acompañado en todas las secciones. Pasados los diez primeros años nos encontramos en una fase de consolidación, donde se incrementa el apoyo de las universidades europeas así como de los documentalistas extranjeros”.
 
Por su parte, el coordinador de Un día de cine, Ángel Gonzalvo calificó de “gratificante” la Mención Especial Siñal Espiello Chicorrón, que este año se concedió por primera vez, “significa un refuerzo muy positivo para todas las personas que hacen posible este programa educativo, en especial para los trescientos profesores y los alumnos que participan en el cine-fórum”. Gonzalvo evidenció su alegría por la continuidad de este  programa para el curso 2013-2104.
 
Hay que recordar que en esta edición, el festival estrenó trofeos, obra del escultor Jesús Sanz.
 
 * AraInfo
 
 
 
Espui es un pequeño pueblo del Pirineo catalán. Un rincon aislado del mundo y del tiempo. Un hermoso remanso de naturaleza, paz y sencillez. Es el hogar desde hace generaciones de la familia de Anna Soldevila, la realizadora del documental. Una vida tranquila, dura y honesta. Es su lugar en el paraíso. Pero, como Eva y Adán, fueron víctimas de la incomprensión de un dios de mil caras; y sin voz ni voto, un árbol del conocimiento en forma de maquinaria industrial, de hormigón y de humo, creció como funesto símbolo de supuestos pecados jamás cometidos. Espui no sería nunca más un rincón aislado del mundo, y sus habitantes, testigos mudos de la tragedia, se verían expulsados del edén cubiertos por harapos. Anna Soldevila construye con Espui una historia sincera y desgarradora, la del declive de un pueblo a manos de las corporaciones inmobiliarias. Un lugar idílico elegido para emplazar una urbanización de lujo, con complejos hoteleros y estaciones de esquí, que se vio azotado en primera persona por las consecuencias de la explosión de la burbuja; consecuencias que interrumpieron el proceso urbanístico dejando tras de sí un cúmulo de edificios a medias, de acero oxidado y solares embarrados. Un ejemplo palpable de la barbarie económica y de la desastrosa gestión de los organismos políticos. A través de los sinceros testimonios de sus habitantes, conoceremos sus vidas, sus trabajos, sus esperanzas y frustraciones. En definitiva, un retrato en primera persona de las desastrosas consecuencias de la crisis económica, de la ruptura de la burbuja inmobiliaria y más aún, de las cicatrices que provocan más que en el terreno, en lo más profundo de las personas. 
 

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