Estoy de huelga… y unos versos

Hemos abandonado el trabajo de expreso intento. Me encuentro en la huelga con Paco, que se cree descendiente de aquel escultor que lo fue, como su mujer Gertrudis, que hizo el sepulcro de Fernando VI y la estatua de Cibeles que adorna el prado de Madrid; con Juancho, que se cree descendiente de Juan Simón discípulo de Murillo, a quien superó; con Antoñito, que se cree descendiente del poeta y autor dramático de Chiclana , cuya obra más notable fue “Venganza Catalana”; con Diego, que se cree capitán colonizador de Costa Rica; y con otros como el “Altamirano”, “el de la Estrada”, “el de la Concha”.
 
En este espacio sin vacío entre piezas que han de encajar una en otra, queremos hacer la forzosa para que se nos conceda una sociedad atea y republicana. Lo que el pueblo soberano pide y sigue pidiendo, con un reparto de la riqueza, igualdad de oportunidades, vivienda digna, trabajo justo para todos, libertad de prensa y expresión.
 
Braceando las vergas por sotavento y halando de las bolinas de barlovento con objeto de ceñir el viento del pueblo de Miguel Hernández lo más posible, gritamos las consignas de “Dimisión” y “Libertad”, mientras el gobierno, elegido en mayoría, rompiéndose las ternillas de risa amedrenta con ese aire rápido de marcha de las cabalgaduras que suelen confundir muchos, la mayoría patriotera con el paso colado  cual el de un Cid o César enano de cartón renacidos.
 
 
Yugada
 
En la extensión de tierra
Que una yunta puede arar
En un día
Me encuentro con Yolá
Un mandinga esclavo
De las colonias
Que ha venido a vendimiar
A Roa, de Burgos
Desde el Canadá
Y los Estados Unidos
deAmérica.
 
Me cuenta
Que él estuvo 
En la sangrienta
Y memorable guerra
De las Dos Rosas
Una rosa blanca, la de York
Una rosa encarnada
La de Lancaster
Por la corona de Inglaterra
Entre dos dinastías
Cuyos representantes
Ricardo de Langley
Y Juan de Gante
A cual más hijo de puta
Eran hijos
Del mismo Eduardo III
Facineroso y rufián
Un gran putero.
 
Que él
Una noche de tormenta
Junto a la ermita de San Blas
En Huete
En un sitio tan alto
Que se cansan mucho los que suben
Y suelen resfriarse
Por beber agua fría del santo
Sudando
Arrancó a Ricardo
Hijo de Edmundo de Langley
De los brazos de Ana Mortimer
Bisnieta de Leonel
Duque de Clarence
Que le había dicho al oído
Un día que Ricardo
Estaba enfermo
Y rezaba rosarios al santo:
-“ Dios te la deparó buena”
Y , ni corto  ni perezoso
Se la benefició
Para después ir recitando:
“ Si de ésta escapo
Y no muero
No quiero amores en duelo”
.-.-.-.
                                                  
El hacedor de muñecas a yurras
 
La naturaleza del Macho
Nos habla de la Hembra
Un autor habla de un libro
Se habla por señas
Con banderas
Y por otro procedimiento
Yo hablo con muñecas hinchables
De plástico duro
Compradas en Inglaterra
Sin pies ni cabeza
Diciéndoles lo que siento
Sin círculos ni ambages
Como quien hace las crines
O las cuartillas a una bestia
Lo hago con juicio, de frente
Con burlas y estimación
Haciendo de galán
En esta comedia
Haciendo el tonto y el oso
Como en Amor del verbo Amar
Lo hacemos todas y todos
Estas son mis muñecas
Sumando tres y dos
Hacen cinco
A pluma y a pelo
Haciendo una sonada
O una de pópulo bárbaro
Halconeando con ellas
A la caza de aventuras
Estas son mis amantes en plástico
Con las que celebro matrimonio
Clandestinamente
A Yurras sin presencia de párrocos
Ni de testigos
El cual no admite la iglesia
Desde el Concilio de Trento:
 
Zuiderzee, golfa del mar del Norte
Que practicó sexo
En el barrio chino de Amsterdam
Y en Utrech;
Ulrica Zuinglia, célebre concubina
Con la que soñaron Lutero
Fraile agustino y hereje
Y Calvino, famoso hereje
Y ambos zoantrópicos
Que se imaginaban, cuando enfermos
Que se habían convertido
En animales
En giro aparente de nuégado
En forma de canutillo;
Zoe, mujer de Romano III
Manchado a listas pardas y negras
Quien destronó a su marido
Para poner a su amante Miguel IV
Casando después con Constantino X
Acabando ella sola su reinado
Relacionado
Con el movimiento del Sol
En la Eclíptica;
Zobeida, única mujer legítima
Del califa de Oriente
Aarun al Raschid
Madre de su  sucesor Anún
A ella se le atribuye
La fundación de Tauris
Ciudad de Persia
Llamada también Tabriz;
Zenobia, bastarda de Mitrídates
Quien sabía veintidós lenguas
Mujer de Radamisto
Rey de Iberia, actual Georgia
Famosa por lo dramático de su vida.
 
Las traigo y las llevo
De una parte a otra
Como un zarandillo que va desde el foco
O uno de los focos de una curva
A cualquier punto de ellas
En rafe del pirineo y el escroto
Como Rafael a los frescos
Del Vaticano
A pierna suelta.
.-.-.-.
 
Flor o clavel de muermo      
 
Haciendo objeto de bulla y algazara
Dando a chacotas lo que se ventila
En el Congreso de la Cháchara
En abundancia de palabras inútiles
Hablando mucho sin substancia
Los chamarileros de compra y venta
Cháncharras máncharras, rodeos o pretextos
Faltos de arte, gusto y mérito
Bien metido en chabranas
Cierta moldura de carpintería
Donde se sienten sitieros
Dueños absolutos de un sitio
Cual heredad rústica de ganado
En chacarrachaca y ruido molesto
De disputa presupuestaria
En una especie de vahído o vértigo
De chacón, especie de lagarto filipino
Hablan del camarlengo del rey católico
Gonzalo Chacón, marido de Luisa Fajardo
Adelantada mayor de Murcia
En oficio y cargo político y militar
Padre con ella de Pedro Fajardo
Primer marqués de Vélez
Célebre por su fuerza hercúlea
Y pene guerrero donde les haya
Que llevó a una chamicera, pedazo de monte
Que, habiéndose quemado
Tiene la leña sin hojas ni corteza
A Juan Chandós, célebre capitán ingles
Canciller del Príncipe Negro
Que andaba a meigas por Chandreja de Queija
En Orense, y le violó
Quedando trasquilado y chamorrado
Mientras el pueblo reunido en Plaza Neptuno
Baila una Chacona en bulla y alegría
Con acompañamiento de chanza y risotadas
Cagándose en Teobaldo de Champaña
Que reinó en Navarra y celebró
Su amor platónico con Blanca de Castilla
Reina de Francia y madre de San Luis
Frente a los cabos que sirven para cargar
Y están preparando los chafaldetes
Puños de las gavias y juanetes
Llevándolos al centro de sus vergas
Para aplastar lo que está erguido y grita
Un toque de arrebol en la mejilla.
 
 

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