Etiopia, la brutal realidad del tráfico humano

Guadi Calvo*. LQS. Abril 2020

La ruta hacia Libia, desde donde buscan atravesar el Mediterráneo rumbo a Europa, es importante señalar que ya son más de 20 mil, los ahogados desde que comenzó la crisis migratoria en 2014

La tragedia de la migración etíope no difiere en nada de la enorme mayoría de los países del continente, por lo que las 64 nuevas muertes de migrantes, son solo un eslabón de la larga cadena de inequidades a la que África está sujeta por el colonialismo, prácticamente desde la llegada de los portugueses en el siglo XV conducidos por el infante Enrique, conocido como el Navegante.

El pasado martes 24 de marzo, al menos sesenta y cuatro etíopes fueron encontrados muertos por asfixia y calor, hacinados, junto a catorce sobrevivientes, dentro de un contenedor de carga deun camión en tránsito (1), en el distrito de Angónia, de la provincia de Tete en el noroeste de Mozambique, fronteriza con Malawi y Zimbabue, cuando las temperaturas alcanzaban los 34ºC .

El camión que transportaba a los inmigrantes fue detenido en el puente de Mussacana por la policía mozambiqueña alertada por los gritos y golpes que procedían del interior del conteiner. Mozambique es uno de los pasos obligados de las tantas rutas migratorias con destino final Sudáfrica, que a pesar de su crisis financiera, sigue siendo una de las principales economías del continente, junto a Nigeria.

Las autoridades locales confirmaron que la totalidad de las 78 personas que viajaban en el contenedor eran de nacionalidad etíope, al tiempo que el conductor del camión y su acompañante, los dos mozambiqueños, fueron detenidos por la policía. En el marco de la pandemia, los catorce sobrevivientes, han sido puestos en cuarentena, mientras se investiga el ingreso al país y se determina si han pasado por algún país con casos confirmados de COVID-19.

El conductor declaró que le habían prometido 30 mil meticais, aproximadamente 450 dólares, por transportar a los migrantes, por lo que las autoridades buscan ahora a quienes permitieron la entrada ilegal al país.

Mientras, el Ministerio de Relaciones Exteriores etíope confirmó la información, a través de la embajada de Etiopía en Sudáfrica, al tiempo que dijo: “estar trabajando para establecer el número real de muertos y sus identidades”.

El gobierno del presidente Abiy Ahmed ha implementado algunas medidas con las que procura evitar las redes de traficantes locales, que operan en el país, que cuenta con tres rutas migratorias por las que intentan buscar un destino, lejos de la pobreza:

La ruta hacia Libia, desde donde buscan atravesar el Mediterráneo rumbo a Europa, es importante señalar que ya son más de 20 mil, los ahogados desde que comenzó la crisis migratoria en 2014.

La ruta más transitada es el corredor que busca llegar a Arabia Saudita y otras monarquías del Golfo Pérsico en la que se pueden demorar varios meses, y donde también se produce una importante cantidad de muertes, por sed, agotamiento, hambre o el capricho del algún traficante que se aburrió de su cliente (2)- Esta ruta cruza gran parte del Etiopía y de Eritrea, rumbo al puerto de Obock (Djibouti), pero antes deberán atravesar a pie a lo largo de días campos de lava y zonas áridas donde las temperaturas pueden alcanzar los 50 grados. Una vez llegan a Obock, sobre el golfo de Tajoura del Mar Rojo, después de cruzar los treinta kilómetros del estrecho de Bab al-Mandab, (La puerta de las lamentaciones) realizan otro peligroso recorrido terrestre por Yemen, que se encuentra en guerra civil desde 2014 y con Arabia Saudita desde el 2015. Al llegar a la frontera del reino wahabita deberán enfrentarse quizás el momento más peligroso de su viaje, ya que tendrán que sortear las guardias fronterizas, extremadamente violentas, con autorización a abrir fuego contra los “intrusos”, por lo que no dudan en asesinar y abandonar esos cuerpo donde caigan, para escarmiento de quienes vienen más atrás. Durante 2019, se calcula que cerca de 190.000 etíopes lo intentaron, alentados más allá por ese reino de las mil y una noches, por la fantasía de considerar que al ser musulmanes serán bien recibido por la corte Saudita.

La última opción es Sudáfrica, para lo que tendrán que transitar unos 8.800 kilómetros, por el corredor que conforman: Kenia, Tanzania y Mozambique; aunque por cuestiones de “seguridad”, al igual que los contrabandistas, utilizan, después de Kenia, el desvío que los lleva por Zambia, Malawi y Zimbabue, la ruta que eligieron los migrantes descubiertos el último martes.

Aunque para los migrantes del Cuerno de África, el calor, la sed o el hambre no son sus únicos enemigos, sino también las bandas de secuestradores, que los capturan para después extorsionar a sus familia por su rescate, según la investigación del Centro de Migración Mixta (3), de 2019, más del quince por ciento de los migrantes que viajaban al norte a través del Cuerno de África, fueron secuestrados.

Medidas contra el tráfico de personas

A partir del mercado ilegal que han abierto los traficantes, el gobierno de Addis-Abeba les ha declarado la guerra la semana pasada. Tewelde Goitom, alias Walid, un traficante eritreo, enriquecido gracias a sus actividades ilícitas que se movía con toda impunidad por el país, fue detenido junto a su hermano y cuatro de sus cómplices el pasado viernes 20 de marzo mientras mantenía una reunión en un bar público. Walid es uno de los traficantes más conocido del Cuerno de África (Somalia, Eritrea, Etiopia y Kenia) además de estar acusado de múltiples violaciones y torturas.

A mediados de febrero en el marco de la campaña del gobierno del presidente Ahmed, también fue detenido otro importante traficante de origen eritreo, Kidane Zekarias Habtemariam. Ambos eritreos manejaban las redes que operan en las rutas hacía Libia, por lo que ahora las autoridades de Addis-Abeba, están considerando la posibilidad de extraditándolos a algún de los países europeos donde están siendo procesados.

El tráfico de personas en Etiopía sigue siendo un negocio formidable. El informe del Banco Mundial menciona los importantes logros económicos y sociales de este país que en el año 2000 tenía una de las tasas de pobreza más altas de África y que desde entonces ha experimentado una década de progreso importante, alcanzado un crecimiento económico promedio de 10.9 por ciento anual, lo que redujo el 33 por ciento de la la pobreza, gracias al crecimiento agrícola, el aumento de las prestaciones básicas y la seguridad rural. Al tiempo se ha producido un aumento de la esperanza de vida y disminución de las tasas de mortalidad infantil, junto al crecimiento de la educación primaria, y el número de hogares que han mejorado sus niveles de vida que ya cuentan con electricidad, agua corriente.

Aunque ese progreso no se verifica en la mayoría de los 100 millones de etíopes, cuyo nivel de vida, si esto fuera posible ha bajado desde 2005. La inflación del precio de los alimentos, la falta de cobertura educativa para la gran mayoría de niños y jóvenes, la falta de asistencia elemental en salud, hace que estructuralmente la sociedad etíope siga con gigantescas bolsas de pobreza que expulsan a sus ciudadanos fuera de sus fronteras, exponiéndolos a sucesos como los del pasado martes 24, que deja expuesta la brutal realidad del tráfico de humanos.

Notas:
1.- Migrantes etíopes son hallados muertos dentro de un camión en Mozambique
2.- La larga caravana de los invisibles
3.- Centro de Migración Mixta

* Escritor y periodista argentino. Publicado en Línea Internacional
África – LoQueSomos

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