Europa, tierra de genocidios

En Francia los diputados acaban de votar una proposición de ley referente al genocidio de los armenios, con la que se trata de penalizar a los que lo nieguen, al igual que se hace con los negacionistas del holocausto.

De esta manera sancionan a todo el pueblo turco que nunca ha aceptado ser genocida. Allí si hablas de este tema vas a la cárcel y no si lo niegas. Los turcos jóvenes o menos jóvenes han protestado vehementemente, amenazas, llamadas del embajador y sanciones económicas, todos estos argumentos no han podido parar la presentación de la ley. Alabemos al gobierno francés pero veamos el porqué de estos hechos.

Los armenios hace muchos años, desde siempre, piden que se reconozca el genocidio del que fueron victimas, el que se haga ahora no tiene más que un motivo electoralista para Sarko. Presidente y candidato fue hace unos meses de visita al estado de Armenia y allí, ante las televisiones convocadas, prometió la ley ahora presentada. Como candidato busca el voto de los descendientes de los armenios refugiados en Francia y que hoy en día suman mas de un millón, todos los comentaristas han sido unánimes al señalar el oportunismo político de dicha ley, aun así buena es.

El genocidio armenio fue el primero de los genocidios del siglo XIX (que vio luego otros), fue de una crueldad extrema y de una organización perfecta. Los Jóvenes Turcos tenían el poder en Turquía, un partido nacionalista que deseaba conservar el esplendor del Imperio Turco (en la guerra de 1914 Turquía fue aliada de Alemania, pensando así poder recuperar territorios a costa de rusos y británicos). Los armenios vivían pacíficamente en el imperio desde hacia siglos, nunca dieron motivo de queja y aceptaban tener menos derechos que los musulmanes, pero al declararse la guerra, el gobierno temió que se pusieran en contra para intentar tener un territorio independiente, así que se planificó la exterminación de los armenios de manera preventiva, se decretó el servicio militar obligatorio y los armenios que se presentaban eran inmediatamente asesinados, a sus mujeres e hijos, sin defensa, se les exilió hacia el desierto a marchas forzadas con el resto de la población, muchos eran asesinados por el camino, las mujeres y niños violados y asesinados no llegaron nunca a ninguna parte, el resto tampoco, murieron de hambre y sed, de enfermedades y malos tratos y a los supervivientes de esta marcha de la muerte se les dejo morir en el desierto. Los que consiguieron escapar se refugiaron en Francia o en Rusia, la Unión Soviética creó para ellos una republica que hoy día es independiente y es la que visitó el presidente francés.

La indignación de los turcos ante la idea de que se airee la crueldad genocida de que fueron capaces con una población pacífica les ha llevado a echar en cara al estado francés el genocidio que ellos causaron en Argelia, diciendo, con razón, que es una reivindicación del estado argelino y que nunca ha sido considerada.

Este genocidio tan próximo en el tiempo comenzó en Sétif, ciudad del Constantinado, en el año 1945. Con motivo de la conmemoración de los muertos de la guerra hubo una reunión oficial de antiguos combatientes, los argelinos que habían participado con los franceses en la guerra contra los nazis, siempre en primera fila, siempre los sacrificados, pidieron que se les reconocieran los mismos derechos que a los antiguos combatientes franceses, pidieron la nacionalidad, se habían batido y habían muerto por un país que ni siquiera era el suyo.

Hubo incidentes, los franceses de Argelia, llamados «pies negros», atacaron a las comunidades del país por miedo de perder sus privilegios (los argelinos eran esclavos en manos de los blancos). Hubo por lo menos 40.000 mil asesinados. Las protestas se calmaron pero eso llevó a el levantamiento y la guerra de liberación nacional que termino con el dominio francés en África. El Estado francés consideraba que Argelia formaba parte de su territorio y los que se levantaron para pedir su independencia fueron tratados como rebeldes y bandidos, la orden era de no hacer prisioneros, se exterminaban pueblos enteros, se torturaba, se violaba y se toleraban todas los horrores inimaginables, los harkis, auxiliares del país de las tropas francesas se ilustraron en la manera de exterminar y robar a sus compatriotas, las autoridades les habían dado manga ancha para hacer lo que quisieran a cambio de su lealtad.

Los imperialistas perdieron la guerra, la población francesa fue repatriada, siguen orgullosos siempre de lo que hicieron y añorando el país donde habían sido los amos. Uno de los candidatos a la próxima presidencia es hija de un militar torturador en Argelia y que siempre ha reivindicado satisfecha las atrocidades allí cometidas. Las fosas del país liberado siguen atestiguando de este otro genocidio negado, todos los años se encuentran nuevas tumbas.

Recordemos también este genocidio típicamente europeo que fue el Holocausto, que no afectó solamente a los judíos sino que fueron también exterminados otras categorías de personas por ser gitanos, servios, homosexuales, republicanos, comunistas o resistentes a la barbarie nazi. Los alemanes lo planificaron con precisión, con amor al trabajo bien hecho, no cabía improvisación, las torturas, los trenes llenos de futuras victimas, la organización de los campos de exterminio desde que llegaban los prisioneros hasta que salían de los hornos crematorios convertidos en humo, las duchas de las que salía el gas que los envenenaba y los que debían arrancar dientes de oro y cabellos a las victimas, todo era perfecto y algunos nazis siguen alardeando de ello como Eischmann, hasta que le colgaron. Otro genocidio europeo, organizado y científico.

No olvidemos de mentar el gran genocidio americano, la madre de todos los genocidios. Los conquistadores y la Iglesia, mano a mano, exterminaron poblaciones enteras de un continente donde nadie les había llamado y al que fueron por el mero deseo de lucro. Las nefastas consecuencias de esta conquista, que cada año se celebra como fiesta nacional, siguen vivas en el continente que nunca se repuso de la feroz explotación a la que fue sometido y en el que sus habitantes originarios siguen siendo perseguidos y postergados para mayor gloria de la Iglesia y de los imperialistas. Los anglosajones tomaron ejemplo para exterminar indios y pueblos de Australia y Nueva Zelanda.

Hablemos ahora de nuestro genocidio, el más ocultado, el más callado, del que no se pudo hablar durante años y el que hasta ahora mismo sigue negándose. Los republicanos fueron exterminados meticulosamente por los franquistas, apoyados por la Iglesia. Desde el primer momento se asesinaron categorías enteras de población: republicanos, ateos, profesores, parejas no casadas por la Iglesia, intelectuales… que no fueran adictos al fascismo, querían instaurar la paz de los cementerios y lo consiguieron. El fin de un genocidio no es solo la exterminación sino el provocar un miedo cerval que impida toda protesta, así consiguieron que los que padecieron estos crímenes se callaran durante años y que aun hoy en día haya escritores viles y asalariados que lo nieguen. Como en Turquía aquí se persigue al que hable de nuestro genocidio, no al que lo niegue.

Ha habido otros genocidios, en Vietnam se empezaron a poner en practica los mismos métodos, exterminaciones selectivas, bombardeos de pueblos enteros agrupación de poblaciones en campos de concentración y todo ello rociado con millones de toneladas de productos tóxicos que aun día continúan haciendo victimas. Solo la heroica lucha del pueblo vietnamita pudo acabar con el genocidio al que les había condenado la potencia imperialista norteamericana.

Hoy día en vez del típico genocidio están de moda las guerras de rapiña, Libia, Iraq, Afganistán y otras ya programadas, se roban las riquezas naturales, se destrozan los países a bombazo limpio pero no se extermina metódicamente a las poblaciones, los necesitan para que trabajen para los imperios. Los países destrozados y las victimas no importan, sólo cuenta el petróleo.

Acabemos con una nota de esperanza, quizás una primavera árabe y mundial acabe con las élites que nos chupan la sangre para enriquecerse a nuestra costa, que veamos pronto la rebeldía y la indignación recorrer las calles y campiñas de todo el planeta, y que sea pronto.

* Ateos y Republicanos

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