EVA: El derecho vecinal a la autogestión

Iñaki Alrui. LQS. Diciembre 2020

Tenemos el derecho y la necesidad de espacios comunes gestionados desde la horizontalidad, ya sean cedidos, okupados o alquilados por l@s vecin@s…

El Ayuntamiento de Madrid, vía Junta Municipal del Distrito de Arganzuela, ha notificado al Espacio Vecinal Arganzuela (EVA) que no será prorrogada la autorización de uso del antiguo Mercado Central de Frutas y Verduras de Legazpi, donde, después de una lucha y reivindicación vecinal (1) con proceso público incluido, lleva desde 2017 demostrando día a día el valor de la autogestión vecinal, sin intermediarios, sin privatizaciones, especulaciones o mercadeo cultural. La asamblea decide, las comisiones desarrollan y el espacio funciona para el barrio, para la ciudad. ¡Autogestión!

Muchas sabemos que al gobierno municipal actual de extrema derecha no le gusta que l@s vecin@s decidan y se organicen al margen de la privatización de la cultura y los servicios que practica el Ayuntamiento en Centros Culturales, de mayores, de juventud…
EVA es un espacio para todas, sin excepciones, en pleno corazón de Madrid, y en esta ciudad donde cobran por mear, es una maravilla que pueda existir un espacio donde no necesitas consumir, donde la cultura es libre y horizontal, un espacio del que siempre puedes salir cargado de ideas, reflexiones y buenos momentos. Un lugar donde puedes participar, observar, ser parte o espectador indiferentemente, aquí el ocio o las actividades no son de consumo, son de complacencia y disfrute.

En estas ultima décadas se ha extendido, a pesar de la política de las administraciones, la cultura participativa, ajena al organigrama político tradicional: l@s vecin@s demandan otras formas de participar, organizarse y decidir, distintas al formato político con el que habíamos crecido en una transición que apestaba por todas partes. Además, la autogestión vecinal transita siempre en un ambiente festivo y creativo frente al Madrid asfixiante. ¡Aquí se baila!

Madrid capital es un páramo de espacios que den cabida a la solidaridad, a la autorganización; en esta ciudad todo cuesta y es iniciativa privada, desde el deporte hasta la cultura: negocio, puro negocio. El EVA ha demostrado en esta corta andadura que otra ciudad es posible, y disentir al “trifachito” tiene precio. El Ayuntamiento actúa —es costumbre en él— ajeno a la democracia, a las necesidades, reivindicaciones o sentimientos vecinales, y es que el fascismo pop que anda por Madrid no está dispuesto a consentir ningún espacio que quede fuera de sus normas, su control y, sobre todo, de su negocio. No dan espacio para el diálogo, eso sí, han buscado una excusa: la vuelta del SAMUR a esas instalaciones. El mismo SAMUR que trasladaron (2), ellos, de esa nave. Añadiré que ambos proyectos podrían coexistir perfectamente en el espacio del antiguo Mercado Central de Frutas y Verduras de Legazpi, pero esto para el Ayuntamiento es intencionadamente ignorado.

EVA se ha convertido en un referente para miles de personas en Madrid, pero también en una infraestructura del común, llegando donde las instituciones no llegan y aportando una enorme riqueza al distrito de Arganzuela y a toda la ciudad. Un espacio lleno de vida donde se reúnen decenas de colectivos, donde se realizan infinidad de actividades gratuitas todos los días para todas las vecinas.

Un añadido más a su favor: en este año de pandemia las organizaciones de barrio han realizado —y siguen realizando— las labores asistenciales que corresponden al Ayuntamiento, que hace oídos sordos a las necesidades de l@s madrileñ@s. Partiendo de la solidaridad colectiva se han creado decenas de despensas solidarias, servicios de cuidados, de acompañamiento, por parte del tejido asociativo de los barrios, una inmensa red solidaria que sigue llegando a todas las puertas que la necesitan desde la autogestión, sin burocracias. En Arganzuela, la despensa solidaria del EVA ha funcionado gracias a los cientos de horas que han dedicado cientos de voluntari@s, y también gracias a poder contar con el espacio físico para almacenaje y logística. Las cadenas de solidaridad son imposibles sin personas y sin espacio. La pandemia sigue; las necesidades siguen.

Necesitamos que EVA siga, necesitamos docenas de EVAs por todo Madrid. Mal que les pese, no pueden desalojar nuestros pensamientos, ni las utopías, y mucho menos la fuerza que nos conecta por compartir, por dar, por vivir.

Tenemos el derecho y la necesidad de espacios comunes gestionados desde la horizontalidad, ya sean cedidos, okupados o alquilados por l@s vecin@s.

No nos conformarnos con resistir, ahora es imprescindible seguir construyendo. No podemos perder los escasos espacios que nos sirven como laboratorio de ideas y centro de encuentros.

Tenemos la oportunidad de defender lo común, lo de todas, y en esa defensa va incluido el plantar cara al Ayuntamiento y defender la otra ciudad que queremos, diversa, disidente, feminista y antipatriarcal, solidaria, de acogida. Ahora es el momento, junt@s y con alegría. ¡Vamos!

¡Queremos seguir bailando!

#MadridNoSeVende #EVAsigue

Notas:
1.- Vecinos de Arganzuela vuelven a reclamar un espacio autogestionado
2.- Siete años de abandono en Legazpi
-.- EVA Arganzuela

Más artículos del autor. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @IkaiAlo

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