Fantasmas, zombies y punks en el submarino amarillo

Mariano Muniesa*. LQS. Enero 2019

En un primer momento, la realización de largometrajes de animación no fue una práctica habitual, aunque sí la inclusión de dibujos animados dentro de las películas ambientadas o centradas en el mundo del rock conoció algunos episodios muy interesantes

El 13 de enero hizo exactamente 50 años de la puesta en venta en Estados Unidos –en Inglaterra el lanzamiento se produciría unos días más tarde- la banda sonora de una de las películas de animación más vanguardistas, originales y celebradas de la historia, la maravillosa historia de «Yellow Submarine» de los Beatles, la banda de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta que protegían Pepperland de los siniestros planes de los “malvadillos azules”, como se denominaba en la traducción para los subtítulos de la película a los antagonistas de los Beatles estrenada en 1968. Dirigida por uno de los mejores expertos de la época en cine de animación, el canadiense George Dunning, pocos documentos cinematográficos como «Yellow Submarine» son un retrato más certero de todo el espíritu que animaba aquella época: imaginación, colorido, fantasías psicodélicas, hasta un cierto punto de idealismo casi infantil…

Pero un valor añadido especialmente que a mi juicio incorporó tanto a la historia del cine como del rock el «Yellow Submarine» de los Beatles fue abrir un nuevo campo de creación y de investigación en ambos ámbitos: la animación. Todas las posibilidades que el concepto de dibujo animado encerraba ya a finales de los 60 y primeros años 70 del siglo XX ofreció un espacio más de desarrollo de proyectos que iban a estar íntimamente ligados por ejemplo al nacimiento del video-clip como herramienta fundamental de promoción en los años 80 y 90, y a películas con un más que notable grado de experimentación.

En un primer momento, la realización de largometrajes de animación no fue una práctica habitual, aunque sí la inclusión de dibujos animados dentro de las películas ambientadas o centradas en el mundo del rock conoció algunos episodios muy interesantes. En 1974, el exbajista de Deep Purple, Roger Glover, grabó lo que en principio iba a ser un disco en solitario, The Butterfly Ball & The Grasshopper’s Feast, disco conceptual que devino en una posterior ópera rock en vivo basado en un popular poema infantil de la Inglaterra victoriana. Con la participación entre otros grandes músicos del teclista de los propios Deep Purple, Jon Lord, el violinista Eddie Jobson –colaborador de Jethro Tull a comienzos de los 80, amen de su trabajo con Curved Air, Frank Zappa o Yes- o el mítico vocalista Ronnie James Dio, posteriormente frontman de Rainbow y Black Sabbath, esta Opera rock se llevó a los escenarios y para la interpretación de su tema central, el single “Love Is All”, que llegó a ser nº1 oficial de ventas en Bélgica y Holanda, se proyectaba una original película de dibujos animados que sigue teniendo récords crecientes de visitas y descargas en YouTube a día de hoy.

No menos significativa resulta en este sentido la relevancia que tuvieron en la famosa película-falso documental de 1978 de Julian Temple sobre los Sex Pistols «The Great Rock androll Swindle» –estrenada en 1980 en España con el título de «Dios Salve a la Reina»- los dibujos animados creados por el equipo compuesto por Phil Austin, Bill Mather, Derek Hayes, Gil Potter y Andy Walker. Alguno de los episodios clave de la historia de los anti-héroes del fenómeno punk en Inglaterra, como sus controvertidas estancias en los aeropuertos o el inefable final de la película con el “Friggin´In The Riggin’ son parte ya inseparable de la cultura urbana y popular, tanto musical como cinematográfica. De igual modo, no puede entenderse la historia del cine contemporáneo de animación, aunque no sea una película encuadrable en este género «The Wall» (1980) de Alan Parker, la versión cinematográfica de la gran obra de Pink Floyd, en donde los dibujos animados de Gerald Scarfe contienen una parte intrínseca y fundamental de la compleja y al tiempo fascinante historia de Pink, el personaje genialmente interpretado por Bob Geldof.

En 1981, un año después del estreno de «The Wall» llegaba a la gran pantalla una película icónica dentro del mundo del rock, la animación y el cómic: «Heavy Metal», la legendaria cinta basada en las historias publicadas en el célebre cómic francés Metal Hurlant, dirigida por Gerald Potterton, producida por Ivan Reitman y Leonard Mogel, quien era el editor de Metal Hurlant. Un futuro apocalípitico, un universo violento, un mundo irreal pero verosímil narrado a través de diferentes sketches en los que se hace uno de los mejores ejercicios nunca realizados de animación en el cine –»Heavy Metal» fue una película pionera entre otras técnicas, de la rotoscopia, es decir, del trazo de los rasgos físicos básicos de un personaje sobre una fotografía, lo cual dotaba de mucho mayor realismo a los movimientos- y que además dio pie a una de las mejores bandas sonoras de rock nunca editadas para una película: en la BSO de «Heavy Metal» encontramos nada más y nada menos que a Black Sabbath, Blue Oyster Cult, Nazareth, Cheap Trick, Grand Funk Railroad, Journey, Stevie Nicks o los franceses Trust –los equivalentes en el país galo a nuestros Barón Rojo- en un doble álbum de una calidad musical impecable.

Los año 80 nos trajeron otros ejemplos menos afortunados en su resultado final pero no menos interesantes en lo relativo a animación dentro del cine musical de rock. «American Pop» (1981), obra del conocido animador underground Ralph Bakshi que narra la historia de cuatro generaciones de una familia americana a través de la música y en la que obviamente el rock es un protagonista fundamental, desde Bob Dylan, Jimi Hendrix o Jefferson Airplane a Lou Reed o Bob Seger. A ese mismo nivel, debemos situar «Rock & Rule» (1983), surrealista historia de Clive A.Barker tangencialmente conectada con el mito del Fantasma de la Ópera y de Fausto que cuenta la historia de una estrella de rock sin escrúpulos que secuestra a una cantante para obligarla a participar en la invocación de un demonio, ritual que su banda debe tratar de evitar. En su BSO figuran nombres como los de Deborah Harry, Iggy Pop, Lou Reed, Earth, Wind & Fire o Cheap Trick.

Desde los años 90, coincidiendo también con la decadencia del cine de rock, progresivamente reemplazado por el video-clip y la transformación general de la industria del cine en un medio cada vez más plegado a los intereses comerciales de las grandes corporaciones de televisión, la animación ha penetrado en otros estilos cinematográficos, aunque ocasionalmente nos encontramos con experimentos como «Scooby-Doo and Kiss: Rock and Roll Mystery» (2015) editada ya directamente en DVD y que es un curioso aunque previsible y poco estimulante cruce de las aventuras del famoso perro con un grupo tan propicio a la animación como Kiss. A pesar de la discutible calidad de esta producción, sin embargo la banda anunció oficialmente a finales de 2017 que se encuentran trabajando en la elaboración de una segunda parte de esta película.

¿Quién dijo que los dibujos animados eran cosa de niños…?

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* Nota original del diario “La Región”

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