Felipe González, la CIA y la III República

Germán Gorraiz López*. LQSomos. Diciembre 2017

En su libro “La CIA en España”(1), el periodista de investigación Alfredo Grimaldos asegura que la llegada al poder del socialista Felipe González como presidente del Gobierno español en 1982, fue en realidad la alternativa “diseñada y controlada por la CIA para mantener la tutela sobre España”, estrategia diseñada en el Congreso de Suresnes tras el que asistimos al acta de defunción del camarada Isidoro y al nacimiento de un Felipe González convertido ya en Secretario General de un PSOE tutelado por la CIA .

La deriva involucionista del Régimen del 78

La deriva totalitaria del Estado Español arranca con la implementación de la doctrina de la alternancia en el Poder del bipartidismo PP-PSOE como defensa y garante del citado establishment dominante, fruto del acuerdo tácito entre los partidos políticos tras el simulacro de golpe de mano de Tejero (23-F de 1981) y alcanzó su mayoría de edad con la llegada al poder del PSOE y el nombramiento como Presidente del Gobierno de Felipe González (1982), con quien asistimos al finiquito de la idílica Transición y al inicio de la deriva totalitaria del sistema mediante la implementación del llamado “terrorismo de Estado” o “guerra sucia” contra ETA y su entorno, del que serían paradigma los Grupos Armados de Liberación (GAL).

Un hito fundamental en la espiral involucionista del Régimen del 78 sería la implantación por el Gobierno socialista de Felipe González de la Ley Antiterrorista de 1985, definida por José Manuel Bandrés en su artículo “La Ley antiterrorista: un Estado de excepción encubierto”, publicado en el diario “El País” (2), como “la aplicación de facto del estado de excepción encubierto”. Dicha Ley Anti-terrorista (todavía vigente a pesar de la ausencia de actividad por parte de ETA), sería un anacronismo propio de la dictadura franquista, un limbo jurídico que habría convertido los sótanos de cuartelillos y comisarías en escenarios distópicos de naturaleza real (no ficticia) y en Guantánamos virtuales refractarios al control de jueces, fiscales y abogados y que facilitarían la labor de los Cuerpos de Seguridad del Estado para obtener evidencias delictivas mediante prácticas inadecuadas (léase tortura), prácticas confirmadas por las declaraciones de Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil con Felipe González.

La deriva regresiva tendría su continuación con la Ley Orgánica 7/2000 del Gobierno Aznar que incluyó como novedad la aparición del llamado “delito de exaltación del terrorismo” y prosiguió su escalada con la firma por Aznar y Zapatero del llamado “Pacto por la Justicia y las Libertades” de 2003 que instauraba de facto “la cadena perpetua estratosférica” al elevar la pena máxima de cárcel hasta cuarenta años, superando la “crueldad del Régimen de Franco “ que contemplaba los 30 años de cárcel como pena máxima). Finalmente, en el paroxismo de la involución, hemos asistido a la reciente modificación del Código Penal para constreñir hasta su nimiedad los derechos de expresión (Ley Mordaza) y a la firma entre Rajoy y Sánchez del llamado “pacto anti yihadista” que bajo la falacia de combatir el terrorismo yihadista “convierte en delitos terroristas infracciones menores o conductas lícitas y supone un ataque a la línea de flotación del sistema constitucional” en palabras de Manuel Cancio Meliá, con lo que el PSOE se convierte en garante de la estabilidad del establishment dominante en el Estado español.

Reforma vs. Ruptura

El puzzle inconexo del caos ordenado puede esbozarse mediante la llamada “Teoría de las Catástrofes” del científico francés René Thom (3) y se basaría en dos conceptos antinómicos para intentar “comprender el orden jerárquico de la complejidad biológica”. Así, el concepto de estabilidad o equilibrio se refiere a un sistema que permanece estable aunque registre un cambio, principio que trasladado a la esfera política se traduciría en la Reforma del Régimen del 78 sin alterar sus principios esenciales (Monárquico, jacobino y neoliberal), tesis que defenderían los partidos del establishment dominante del Estado español (PP, PSOE y Ciudadanos).

En la orilla antónima, encontramos el concepto de cambio cualitativo o discontinuidad que se produce cuando simples cambios cuantitativos pasan a ser otra cosa diferente y el sistema se transforma internamente de modo radical en una nueva realidad que modifica su situación de equilibro interno y se crea una situación nueva (Nuevo Régimen), tesis defendida tan sólo por Podemos y los grupos independentistas periféricos (EH BILDU y CUP) y que es asociada por el aparato mediático del sistema dominante (mass media) con el advenimiento del caos.

¿Hacia la III República?

El actual sistema dominante o establishment de las sociedades occidentales utilizaría la dictadura invisible del consumismo compulsivo de bienes materiales para anular los ideales del individuo primigenio y transformarlo en un ser acrítico, miedoso y conformista que pasará a engrosar ineludiblemente las filas de una sociedad homogénea, uniforme y fácilmente manipulable mediante las técnicas de manipulación de masas. En consecuencia, la estrategia electoral del PP se basó en el mantra de la recuperación económica edulcorada con sibilinas promesas de aumento del techo de gasto autonómico, subidas salariales a funcionarios y jubilados así como reducciones fiscales al estar la sociedad española integrada por individuos unidimensionales que no dudaron en primar el “panem et circenses” frente al vértigo que suscitaba la utopía de un Nuevo Régimen propugnada por Podemos (“El cielo no se toma por consenso sino por asalto”).

En consecuencia, la utopía deberá esperar a que un determinado número de personas (Masa Crítica), alcance una conciencia más elevada , momento en que el individuo es capaz ya de realizar un salto evolutivo y lograr un cambio de mentalidad , tesis conocida como “Teoría del Centésimo Mono” (4) y citada por el biólogo Lyan Watson en su obra “Lifetide” (1979), por lo que se antoja inevitable un proceso de catarsis y posterior metanoia colectiva en el Estado español. Dicho proceso tendrá como efectos benéficos la liberación de la parte indómita del individuo primigenio (el lobo estepario) que ha permanecido agazapado en un recodo del corazón, sedado y oprimido por la tiranía del actual sistema dominante, neoliberal y constrictor de las libertades democráticas. Así, tras un parto agónico en el que agonizará lo viejo sin que amanezca lo nuevo, asistiremos al nacimiento del “Individuo Multidimensional” como generador de un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores e instaurador del caos constructivo que terminará por diluir el opiáceo inhibidor de la conciencia crítica (consumismo compulsivo), finiquitar las estructuras del obsoleto Régimen del 78 y proceder a la instauración de la III República en el horizonte del 2020.

Notas:
1.- La CIA en España, de Alfredo Grimaldos. Descarga libre en formato PDF
2.- La ley antiterrorista, un estado de excepción encubierto
3.- Teoría de las Catástrofes, de René Thom
4.- Teoría del Centésimo Mono

* Analista

Un comentario sobre “Felipe González, la CIA y la III República

  • el 17 diciembre, 2017 a las 19:40
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    (y PSOE II)
    KONFORME A TOPE CON DANTE FACHÍN
    sólo un triplete, triángulo trino o troika de pequeños matices:
    1.- en mi opinión, el 15M fue un montaje desbravador, consolador, despresurizador de la inteligencia fáctica, tipo Rubalcaba. Sin banderas, para no comprometer al trono, sin articulación organizativa ni objetivo práctico. Hacerlo referente de Podemos, no pasa de pintoresquismo reformista
    2.- Falta contexto al discurso del purgado Fachín. No hace referencia explícita al único marco viable para este imparable movimiento popular desatado desde Catalunya: la República Española, o la Confederación republicana ibérica.
    3.- De esta ausencia peca más el pecio submarino de Iglesias, que pretende volver atrás del uno de octubre, o de la proclamada (y suspendida, en aras de ingenua pero obligada propuesta de negociación con el Ogro estatal) República catalana.
    Se repite la primitiva propuesta de referéndum pactado, pero han pasado demasiadas cosas para congelar retroactiva y anacrónicamente la Historia por interés electorero.
    Y, sobre todo, no se sostiene proponer de nuevo una consulta en el marco actual de usurpación monárquica.
    Sin encaje republicano, sin el soporte natural y viable a la federación, que sólo puede ofrecer una República Española previamente proclamada y, de ningún modo, la corona (y esta menos) el proceso de autodeterminación de sus naciones está abocado al independentismo (impensable un estado libre asociado, feudos renacentistas de condotieros o del Kaiser, protectorado Commonwealth o Gaza occidental, a elegir).
    República es la línea roja que, desde el continuismo del 78, no es capaz de traspasar la ‘oposición’ borbónica, felipista, carrillista o podemita. El mando fáctico que mueve los hilos de la política en Borbonia, impide que se traspase, como el disolver los cuerpos represivos emblemáticos, para no perder su victoria del 39 en 2017. Ni formalmente siquiera (y, desde la OTAN y el FMI ni te digo). Miedo razonable al efecto dominó, como el que puede despertar la ejemplar rebelión republicana de Catalunya (de ahí la ferocidad de su represión, aleccionadora para navegantes)
    REFLEXIÓN FINAL
    Hoy, sólo tenemos dos alternativas cívicas progresistas (la divina realidad, siempre acaba por sorprendernos burlona con impensables acontecimientos, pero los mortales hilamos con la urdimbre de factores disponible):
    1, decidir sobre la forma de Estado ya, y rescatada la República (como Tercera, tranquis), abrir el melón federal, o
    2, recoger el fraccionado resultado de unas iniciativas adelantadas, como la catalana, y renegociar la articulación, como confederal (seduciendo, al paso, a Portugal y negociando Gibraltar y, las regiones transpirenaicas de Catalunya y Euskadi…pero, con ser necesario, es mucho onanismo mental, por ahora).
    PODREMOS SIN ESTE PODEMOS
    En fin, que Podemos se ha hundido con General libicida y todo. Ha dejado de ser posible para mostrar que era peor que una simple consigna Obama. Era una marca blanca de la Casta felipilla.
    La ilusión creada en much@s de que su falta de concreción republicana fuera sólo táctica, un simple cálculo electoral oportunista, pasados los comicios, se ha desenmascarado como algo cualitativamente peor: borbonismo vergonzante, tipo PSOE dos.
    La escandalosa elocuencia parlamentaria, sería de indudable interés si diera frutos, relleno de noticiarios amarillos aparte. Y si, además del reformismo actual, insistiendo en lo políticamente tolerado (corruptelas conocidas y recortes) se ahondara en proyectos revolucionarios, sin cuyos recursos es imposible cambiar nada. Reducir el proyecto a grupo parlamentario, una castración cretina en toda regla, y una decepción (el parlamento, con ser útil, nunca debe ser más que un altavoz de la calle en lucha, principal motor del Cambio). La vil acaparación de cargos directivos, añadidos a los representativos (escaños y cúpula ejecutiva) es un demétito democratico grave, un obstáculo a la participación, una reducción de la eficacia y sobre todo, una manifestación burocrática de desconfianza en casi medio millón de inscritos (exceso y poco fiable, por no filtrar la afiliación mediante una participación mínima, como la cuota económica, aun mínima y simbólica para los compañer@s más pobres). La endogamia dirigente, con sus listas plancha, alianzas de despacho, reestructuraciones caprichosas, nepotismo, han demostrado un superlativo carácter manipulador, además de un caudillismo indigno, complementado por el tradicional seguidismo incondicional y acrítico de tant@s. Complementado con la purga estalinista (afortunadamente sin mayor poder), como la del destacado compañero Dante Fachín en Catalunya. Medida disciplinaria lejos del debate, cómodo atajo político (pero salida en falso, con ruptura) de los que controlan un aparato.
    En mi patológica y conspiranoica opinión, todo semeja una voladura controlada, desde dentro, del proyecto revolucionario, desde el 21D.
    Cierto que arrastrábamos tres estigmas anteriores: no repetir la movilización apoteósica de Enero en Madrid, no reforzar, saboteándolas objetivamente, a las movilizaciones masivas republicanas contra la sucesión borbónica, y las marchas de la dignidad; retirando el capítulo antiOTAN del Programa y trayendo de la mano al exJEMAD de marras, repitiendo la viejuna política burguesa de cancha prioritaria a ‘personalidades’.
    El subidón de Podemos dio suficiente y fundado miedo a la telaraña oligárquica, a la titiritera criptocracia, y frenaron en seco a sus marionetas: con desmovilización; recortando programa, sin republicanismo ni socialismo; acaparando cúpula, con barones fiables (y, seguramente controlados) y con el tradicional escrutinio electoral.
    Tras el pasado 20D, la pirueta entreguista, a la derecha reformista, y maquilladora del Sánchez (rogando carteras y vicepresidencia en su gobierno), con la coartada de una consulta torticera (con el PSOE sólo o más PSOE con Rivera, sí o sí, sin verdadera opción)…y la larga serie de despropósitos siguientes (referente de ‘izquierdas’ al PSOE, transversalidad como reaccionaria indefinición ideológica, ignorancia de la lucha de clases, medida semántica liquidadora (Trama corrupta por Casta, Cívico por Popular, Cambio por Revolución); lealtad institucional (‘responsabilidad de Estado’ lo llamó Iglesias)
    Todo atado y medido: espejismo reformista (‘poderosa oposición transformadora’ sin un cambio sustancial y coladero de Rajoy, CETA, privatizaciones, armamento y 155), adaptación al resultado 26J sin auditoría, hasta el golpe militar en el Consejo Ciudadano de Madrid y la actual parálisis ‘nini’ en Catalunya).
    Una deriva derechista y una caída operativa tan autodestructivas que hacen sospechar, más que de tumbos y bandazos veleidosos y hasta de una incompetencia extrema, de un medido sabotaje desde nuestra baronía, propia trama o asesoría política. En cualquier caso: freno en el paladar y refresco de Ferraz.
    Coincido con el defenestrado Secretario General de Podem: sería infinitamente más cómodo callar y dedicarnos al siempre inacabado inglés de nuestros pecados, pero cuando se ama y necesita algo, como el Cambio en España o el aire sin polución para sobrevivir, es obligado pringarse en su solución, sólo sea crítica.
    Sin más, rompiendo ya mi inscripción a Podemos, desengañado del cambio interno y, sobre todo, incapaz de soportar la jefatura castrense en Madrid, pero a la espera de la necesaria regeneración republicana y frentepopulista (no hablemos de comunismo) en esta mi muy querida Patria de tan plurales culturas hermanas, de iguales derechos, comunes aspiraciones y heroicas tradiciones revolucionarias. Es un honor ser español y un placer la obligación de luchar por la República
    Este 21D empieza algo muy importante para tod@s

    Salut i República Federal Ibérica!

    …disculpad mi tradicional imparcialidad, el escueto laconismo de la brevedad obligada
    ¡y no ronquéis, leñe!

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