Fosa de Villacarrillo

Maryssa Ruiz*. LQSomos. Agosto 2017

Villacarrillo es una localidad y municipio andaluz situado en la parte suroccidental de la comarca de Las Villas, en la provincia de Jaén.

En esta localidad se halla una fosa común en la que residen más de noventa cuerpos de inocentes valientes afines al Régimen republicano que fueron fusilados sin piedad por el franquismo en este pequeño rincón andaluz. Dicha fosa posee unas dimensiones de dos metros de ancho y veinte de largo y se encuentra en la parte izquierda del cementerio municipal de la ciudad delimitada por una zona ajardinada que en el año 1939 se hallaba dentro del cementerio de los ahorcados.

En Jaén, como en toda España, el franquismo arrasó con familias enteras y torturó de forma injustificada a mujeres y hombres cuyo único delito había sido defender la libertad y la justicia. Una vez finalizada la guerra, consecuencia del golpe de Estado contra el gobierno de la República, en Villacarrillo se empezó una masacre sin sentido buscando a todos los que se sabía que no eran simpatizantes del Régimen para fusilarlos y arrojar sus cuerpos de tal manera que fuera imposible su identificación.

A pesar de que Villacarrillo se mantuvo alejada del frente durante la guerra, sufrió las consecuencias de aquel triste periodo en el que la escasez de alimentos era el problema más importante para sus habitantes, sobre todo para las familias que tenían niños pequeños. El miedo se adueñó del pueblo y pronto hubo una respuesta feroz por parte de los sindicalistas más radicales que atentaron contra los grupos derechistas de la zona produciéndose enfrentamientos graves e incautaciones de tierras que de nada les servirían en los meses posteriores, pues el triunfo de los verdugos dio paso a la muerte de la dignidad de la clase obrera.

Una vez finalizada la guerra se comenzó a encarcelar a dirigentes políticos, líderes sindicales y cualquier persona que hubiese sido delatada por sus compañeros como afín a la República aportando a éstos la misma impunidad de la que gozaban los vencedores por la información recibida. Se produjeron numerosas muertes violentas y se empezó a utilizar esta ciudad como lugar de prisión para todos los reclusos de los pueblos cercanos acudiendo detenidos de Baeza, Beas de Segura, Benatae, Castellar, Cazorla, Chiclana de Segura, Génave, Iznatoraf, La Puerta de Segura, Orcera, Santiago de la Espada, Segura, Siles, Sorihuela del Guadalimar, Torres de Albánchez o Villanueva del Arzobispo.

El 5 de junio de 1939 comienza una represión sistemática plagada de fusilamientos masivos en el que más de 100 personas inocentes encuentran la muerte a manos del franquismo habiendo sido brutalmente torturadas antes. A estas muertes hemos de sumar las casi una veintena que aparecen en el registro civil a consecuencia de septicemia (infección grave y generalizada de todo el organismo debida a la existencia de un foco infeccioso en el interior del cuerpo del cual pasan gérmenes patógenos a la sangre) que habrían adquirido en la cárcel donde se encontraban. Además de todas estas víctimas hemos de añadir más de una treintena que murieron a causa de palizas, malos tratos y vejaciones que recibían durante su encarcelación, actos que eran comunes de todo el que representaba un Régimen que atentaba contra los derechos civiles.

¡NI OLVIDO, NI PERDÓN!

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