Fracking No

Los cacúmenes de la industria mineral no dejan de conspirar ni un momento contra la integridad del planeta. Ahora le ha llegado el turno al agua potable, en buena parte del Estado español. La amenaza esta vez parece bastante definitiva. Se trata de una técnica de extracción de «gas natural” denominada “fractura hidráulica o fracking”.

El gas metano se encuentra latente en los yacimientos de esquisto, a una determinada profundidad de la tierra. El fracking consiste en obtener ese gas inyectando grandes cantidades de agua a altísima presión, mezclada con determinados aditivos. El resultado ecológico no es sólo una fractura hidráulica; es el colapso del agua de beber en los alrededores de esas explotaciones. El envenenamiento irreversible de todo el agua de superficie y subterránea. Y siembra de muertes por cáncer y otras graves enfermedades neurológicas producidas por esta desolación química.

No existe ningún informe que evalúe la cantidad de gas de las perforaciones. Sin embargo, es algo común el que, una vez agotadas las explotaciones, se dejan las aguas envenenadas depositadas en balsas al aire libre. Con lo cual, la contaminación de los acuíferos del subsuelo resulta inevitable.

«GASLAND» es un documental llevado a cabo por un norteamericano de Tennessee afectado por el fracking. El video ilustra lo suficiente sobre sus consecuencias para la salud y el medio ambiente animal, vegetal y humano. La constatación de los estragos pone los pelos de punta de pavor. Pero, detrás de las concesiones de licencias para la fractura hidráulica, están los grandes consorcios petroleros multinacionales y su ansia de beneficios. Nombres poderosos como el republicano Dick Cheney, hombre fuerte del gobierno de George W. Bush.

La excusa para esta barbarie es la demanda de energía por parte de la sociedad del progreso. Estas empresas cuentan con la complicidad de los políticos corruptos que son quienes firman las adjudicaciones. La instalación de las perforadoras hace necesario el trasiego de cientos de camiones de gran tonelaje, lo que destripa literalmente el territorio.

Como se puede ver en el documental y en otras muchas informaciones, el fracking causó hace años efectos devastadores en muchos estados de los EEUU. Ahora le llega el turno a España, tras la negativa de licencias de explotación por varios países europeos, como Francia o Bulgaria. Aquí, la materia prima del esquisto se encuentra en las regiones del norte: Cantabria, Castilla, País Vasco…

El primer fin de semana de este mes se produjeron grandes manifestaciones contra la fractura hidráulica en Santander, Álava, Cantabria, Burgos, Kuartango, Vizcaya, Bilbao, Palencia, Navarra y La Rioja. En Vitoria hubo un clamor de trece mil manifestantes contar la fractura hidráulica. En plena campaña electoral vasca, la Plataforma contraria al fracking piensan presionar al PNV para que se defina de una vez por todas. Por su parte, Ignacio Diego (PP), presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria, admitía de hecho la peligrosidad de la fractura hidráulica y aseguró que “no se llevará a cabo en la región”. Aunque, si nos guiamos por su trayectoria política y la de su partido, su palabra no es de fiar.

Sin embargo, hay varias licencias otorgadas por el ejecutivo autonómico anterior, presidido por Miguel Angel Revilla, del Partido Regionalista. Ello no le impidió la desfachatez de acudir a la manifestación de Santander, como buen populista que es. Curiosamente, el ex-presidente socialista, Felipe González, es oriundo de Cantabria y tiene un puesto de trabajo, muy bien remunerado, como asesor de lujo en la empresa Gas Natural.

* Director del desaparecido semanario «La Realidad»

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