Geomercados

geomercadosEl Financiero de El Garaje. LQSomos. Septiembre 2014

Se acaba un verano sangriento

Gaza ha sido masacrada, la guerra sigue causando miles de víctimas en Siria e Irak, y el este de Ucrania es bombardeado sin piedad. El ébola arrasa en África.

Todavía es pronto para saber si el “giro” de Arabia Saudí en contra del “Estado Islámico” (sunnies contra sunnies “extremistas”) es una reacción ante los planes yihadistas (apoyados por Qatar y… quizás, quizás, los USA) contra Arabia Saudí y los Emiratos Unidos o, si más bien, se trata de una puesta en escena con participación USA. Imposible encontrar una lógica aliados/enemigos a corto plazo, más allá de la destrucción en marcha de Siria e Irak, pero, por el momento, se ha fabricado un nuevo enemigo, una amenaza global como ellos dicen.

Parece más bien que de lo que se trata es de crear un torbellino en la región que acabe arrastrando a Irán e Israel a la guerra. Y detrás, a Rusia y China. Control del gas y del petróleo a corto plazo y preparativos para una guerra global como último objetivo. Entre esos dos polos/ posibilidades nos movemos. Ahí encaja el evidente propósito de empujar a Rusia a un conflicto contra la OTAN en Ucrania. Tiempos peligrosos.

Los geomercados

Si lo que está ocurriendo es realmente lo que decimos, entonces vienen tiempos realmente duros.

Esa búsqueda de un gran enfrentamiento armado explicaría la total falta de preocupación por la situación económica. Es evidente que a nadie (a ningún poder) le preocupa realmente ni la falta de crecimiento, ni el paro, ni el aumento de las desigualdades, ni la crisis ecológica, ni la burbuja de la deuda ni la de los mercados de acciones.

¿Que seguimos endeudándonos? No importa, es como si se supiera que la deuda no se va a pagar porque algo va a pasar. Y mientras tanto, mientras llegue (se provoque) el colapso, pues eso, a ganar dinero (algunos, unos pocos) con tipos de interés nulos y con los mercados de acciones (USA y alemán) en máximos históricos. Después ya veremos.

En agosto, los mercados se han movido entre el miedo a que la música parase (bajadas a primeros de mes, cuando parecía que la tensión en Ucrania iba a más) y la euforia cuando el jueves 4 de septiembre, Draghi anunciaba su enésima medida para abaratar el precio del dinero y aumentar la deuda a base de compras de activos por determinar.

Se dice que con estas medidas (que al parecer no han contado con la aprobación alemana), Draghi ha gastado su última bala. No es seguro, habrá que verlo. Pero por si acaso, este agosto han arreciado los rumores de que Draghi dejaría el Banco Central Europeo para “ocupar” el puesto de primer ministro en Italia.

En cualquier caso la coincidencia es impactante. En el preciso momento en que Draghi anunciaba tipos al 0,05% y compras de activos, la OTAN se reunía en Londres para preparar más medidas contra Rusia.

Por eso hablamos de geomercados. Para nada cuentan ya ni la situación real de la economía ni sus perspectivas. Cuentan sólo los tambores de guerra y las políticas enloquecidas de los bancos centrales. Lo que hemos confirmado este verano es que ambos factores caminan de la mano.

El circo ibérico

No oirá aquí a nadie referirse a este marco conceptual del que hablamos. Ni tampoco le propondrán otro con un mínimo de coherencia. Sólo oirá frases huecas y falacias del estilo hay que apoyar la democracia y sus “primaveras”, hay que combatir el terrorismo, apoyamos a nuestros aliados en el marco de la OTAN, estamos contra la austeridad y por políticas de crecimiento y cosas así.

Aquí nos limitamos a reabrir el circo. Todos van a pedir su voto. Unos, diciéndole que vamos por el buen camino y que hay que seguir con los esfuerzos. Otros, asegurando que ellos gestionarían mucho mejor, que otra política es posible, que hay margen. Los más “audaces”, atacando a una Merkel culpable de todos nuestros males.

Pero no oirá a ninguna fuerza política exponer en toda su crudeza la realidad de la partida que se está jugando ni de lo que se está preparando. Se trata de un espectáculo como aquellos que tenían tres pistas funcionando al mismo tiempo. Mire usted a la que más le guste. Viva ese mundo de ilusión, pero la realidad, la de verdad, está fuera… y no tiene nada que ver.

Y si no le basta, ahí tiene la liga de fútbol. Qatar contra Fly Emirates…

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