Los indígenas y afrodescendientes tienen acciones y propuestas diferentes al sistema capitalista, y éste entra en contradicción con la organización y vida de los pueblos.

En Guatemala se libra una gran batalla por los recursos naturales; por un lado, el gobierno y los empresarios –rompiendo el espíritu de los Acuerdos de Paz- pretenden apropiárselos para megaproyectos; y por otro, organizaciones de indígenas, campesinos, mujeres y defensores de derechos humanos resisten para conservar formas de vida respetuosas de la cosmovisión maya.

El Comité de Unidad Campesina, una de las organizaciones a través de las cuales los guatemaltecos resisten a la intentona de despojo de sus territorios, cumple 36 años de vida, y uno de sus fundadores relata el recorrido y los cambios de esta organización, que resiste desde la perspectiva indígena y de lucha de clases.

Guatemala se sitúa en el istmo centroamericano; tiene una extensión territorial de 108 mil 889 kilómetros cuadrados y limita al oeste y norte con México, al este con Belice y el golfo de Honduras, al sureste con Honduras y El Salvador, y al sur con el Océano Pacífico. El territorio se encuentra integrado por 22 departamentos, y su capital es la Ciudad de Guatemala.

En Guatemala, el 29.6 por ciento   de personas viven en pobreza extrema; el 49.8 por ciento de niños menores de cinco años sufren de desnutrición crónica; 71 años es la esperanza de vida, y cuatroaños es el promedio de escolaridad.

En este país pequeño, las grandes mayorías, explotadas, discriminadas y excluidas alzan su voz y lanzan a caminar para construir su propio futuro. Los grandes ricos, que históricamente deciden su destino porque se creen los dueños de Guatemala, en la actualidad unificaron esfuerzos y lanzaron una estrategia con dos componentes principales. El primero va dirigido a mantener la impunidad y tergiversar y acabar con la memoria histórica para que nadie se atreva a pedir justicia por las violaciones, pasadas y presentes, a los derechos humanos. Por eso promueven el odio y llaman “terrorista” o “comunista” a todo aquel que lucha por la justicia y en contra de la impunidad; por eso atacan a las pocas personas que en sistema judicial se han atrevido a respetar la justicia.

El otro componente de la estrategia de los ricos busca imponer, por medio de la represión, un modelo económico y social basado en el impulso de actividades mineras y petroleras, la construcción de megaproyectos hidroeléctricos y los monocultivos para agrocombustibles. Para ello lanzan campañas represivas y en los medios de comunicación contra organizaciones, comunidades y pueblos que se oponen a este modelo de despojo.

La población se organiza de diferentes formas para la defensa de sus intereses. El Comité de Unidad Campesina (CUC) es una organización indígena y campesina que, junto a organizaciones de pueblos originarios, de derechos humanos, organizaciones no gubernamentales y de mujeres, entre otras, libra actualmente las más grandes batallas contra el gran capital, en defensa de la madre tierra, el territorio y los bienes naturales, que están en el centro de esta disputa.

El CUC surgió a la luz pública en 1978 y marcó la historia del movimiento indígena y campesino, pues aportó criterios y formas de lucha popular, consignas y métodos de organización y, sobre todo, integró a la lucha campesina el debate sobre la identidad y los derechos individuales y colectivos de los pueblos originarios, que marcó el desarrollo posterior de la lucha popular y de la sociedad guatemalteca.

De su nacimiento a la fecha transcurrieron 36 años, en los cuales el CUC dejó huella en la historia del país y, en particular, en la historia del movimiento indígena y campesino. Durante ese período se pueden identificar cuatro etapas distintas en la vida de la organización.

La primera etapa se remonta a los antecedentes del trabajo que permitió el surgimiento de CUC y que tiene sus orígenes en el trabajo de acompañamiento de algunos sacerdotes, monjas, catequistas y sacerdotes mayas, ligas campesinas, cooperativas y estudiantes, indígenas y ladinos pobres, en los años de1974 a 1976.

Esta primera fase incluye el trabajo de organización previo al surgimiento a luz pública de nuestra organización. Esto se realizó discretamente y se centró en crear las bases organizativas y de identidad para la salida a luz pública.

La segunda parte de esta primera etapa inició en el surgimiento a luz pública el 15 de abril de 1978, el cual significó un hecho histórico porque marcó una nueva y novedosa forma de organización para la población indígena y campesina.

La segunda etapainició el 14 de marzo de 1986, cuando se realizó una reunión extraordinaria reconstitutiva del CUC en México, donde se evaluó el papel jugado desde su creación y se definieron las principales líneas de trabajo en condiciones de aparente apertura democrática. Se reiniciaron las actividades organizativas y de formación política, además de restablecerse las relaciones con los movimientos populares.

En 1993, el CUC -junto al Comité Nacional de Desplazados de Guatemala (CONDEG), la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (CONIC) y la Coordinadora Nacional de Pequeños Productores (CONAMPRO)- inició un proceso de coordinación y de unificación de planteamientos a partir de la lucha por el salario mínimo; posteriormente, de cara a la mesa de negociación entre gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), se trabajó en la propuesta Democratización en el Uso, Tenencia y Propiedad de la tierra; dicho proceso desembocó en la creación de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC).

La tercera etapa se ubica alrededor de la firma de los Acuerdos de Paz, e incluye la participación del CUC en el II Congreso Campesino realizado por la CNOC en 1998, donde se aportó cualitativa y cuantitativamente, en primera instancia, en el posicionamiento por reforma agraria desde el movimiento campesino; y en levantar e impulsar la lucha por la tierra y la Propuesta de Desarrollo Rural.

En ese entonces, la actividad del CUC y del movimiento campesino se centró en luchar por el acceso a la tierra a través de los mecanismos establecidos por los Acuerdos de Paz, especialmente las reivindicaciones contempladas en el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas y el Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria, así como con la coordinación en el seno de CNOC para la incidencia en diversos espacios. Se plantearon las mesas de diálogo y negociación como estrategia de este momento.

La cuarta etapa se inició en el año 2005, alrededor de la aprobación, por parte del Congreso de la República, del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Este hecho marcó el abandono de la agenda de los Acuerdos de Paz por parte de la oligarquía y partidos políticos, y el impulso de la agenda neoliberal y puesta en venta de los recursos del país. Esto implicó licencias de explotación y exploraciones mineras y petroleras, la construcción de grandes hidroeléctricas con el respectivo daño a tierras y cultivos de comunidades, y la construcción de megaproyectos (puertos, aeropuertos, carreteras) para convertir a Guatemala en un corredor de paso de las mercancías de Estados Unidos.

En este contexto, la CUC planteó la revisión y modificación de su estrategia y la necesidad que el movimiento indígena y campesino también modificara su estrategia de lucha; por tal razón, aportamos en el año 2006 a la realización del III Congreso Nacional Campesino. Nuestra estrategia en la actual etapa se basa en identificar las limitaciones que tiene la incidencia, prepararnos para una agudización de la lucha, impulsar la lucha por la reforma agraria y por la defensa del territorio y los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Pero además se impulsa una mayor participación de las mujeres en espacios de toma de decisión, así como la organización y participación de las y los jóvenes. Asimismo, incorporamos el planteamiento de la agroecología en nuestra visión y práctica y se fortaleció la participación en espacios internacionales como la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC), Vía Campesina y relaciones bilaterales como sucede con el Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil, Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) de Cuba y otras organizaciones a nivel latinoamericano.

Estas grandes acciones y esfuerzos en defensa de la Madre Tierra y el territorio llevaron al CUC a conformar unidad y alianzas con organizaciones indígenas y campesinas con las cuales converge en principios y acciones, tal caso es su participación en la Coordinación y Convergencia Maya WaquibK’ej; en las consultas comunitarias de buena fe realizadas en diferentes regiones y departamentos en contra de mega proyectos, particularmente en rechazo a la minería. El CUC, a su vez, fortalece espacios de unidad y alianzas a nivel internacional a través de Vía Campesina y CLOC, las cuales cuestionan la ofensiva neoliberal.

El enfoque que el CUC le da a su lucha se asienta en la cosmovisión maya y la lucha de clases. Es decir, que los pueblos indígenas y afrodescendientes tienen acciones y propuestas diferentes al sistema capitalista, y que este sistema entra en contradicción con la organización y vida de los pueblos indígenas. La propiedad privada, base del capitalismo, es contraria a la vida y a la unidad comunitaria. La explotación y mercantilización de la naturaleza está contra la visión de respeto de la Madre Tierra. Este sistema capitalista se caracteriza también por la explotación del ser humano, en su afán de concentrar riqueza y los medios que la producen, dando como resultado la abismal diferencia y contradicción entre ricos y pobres.

Es en ese marco de lucha y movilización constante por la vida y el bienestar de los seres humanos y de los pueblos, que celebramos nuestros 36 años de lucha, mismos que queremos compartir con ustedes.

* Publicado en desInformémonos.

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