Bachir Lahbad Dadda*. LQSomos. Marzo 2017

A estas alturas, todo el mundo conoce el territorio del Sahara Occidental, liberado y bajo control del Frente Polisario desde mucho antes del día 9 de septiembre, fecha de la firma del alto el fuego, auspiciado por la ONU, entre Marruecos y el Frente Polisario. Se llama Algargarat y está situado en el extremo sudoeste del Sahara Occidental, pegado a la gloriosa güera y constituye el punto fronterizo de la R.A.S.D. con la hermana República Islámica de Mauritania.

Desde la firma del alto el fuego hasta el pasado 14 de agosto del año 2016, Marruecos transgrede el alto el fuego, sobrepasando la zona de contención o de seguridad, llegando a Algargarat, con unidades militares (camufladas por supuesto, salvo una que se suponía de seguridad para los obreros) para asfaltar la pista que desemboca en la frontera mauritana. Este acto tiene nombre: infligir el alto el fuego.

Algargarat está fuera del muro de la vergüenza, y lejos del corredor de contención y no es un pequeño trozo de terreno, no. Su extensión es mayor que la de varios países miembros de Naciones Unidas y es, por tanto, territorio liberado bajo control del Ejército de Liberación Popular Saharaui.

Es sabido también que desde el alto el fuego decretado por la ONU, entre el Frente Polisario y el Reino de Marruecos, Algargarat ha servido como paso de “mercancías” mayoritariamente de Marruecos hacia Mauritania y mas allá de la misma, aunque la viceversa, también. Mercancías sospechosas.

Transportadas en tráilers y otros tipos de vehículos, que nada tienen que ver con un intercambio comercial en toda regla entre dos países. Esta zona la ha estado utilizando Marruecos para pasar todos sus trapicheos y los de otros terceros:

– Exportación de productos y recursos saharauis, expoliados.
– Tráfico ilegal de seres humanos que luego los confina en la frontera española, con la promesa de una vida mejor, en los bosques de esa zona (lo que conocemos con el nombre de emigrantes subsaharianos).
– Tráfico de hachís, para su distribución por África y Asia (sobre todo para Argelia, Mali, Mauritania y los campamentos de refugiados).
– Tráfico de elementos terroristas y sus armas.
– Correo de los servicios de inteligencia.

Desde el momento en que las máquinas de asfalto llegan a Algargarat, el Frente Polisario presenta la queja ante Naciones Unidas denunciando que Marruecos, una vez más rompe el alto el fuego y las fuerzas de la MINURSO, son testigos.

La ONU, su MINURSO y la comunidad internacional, hacen caso omiso. Durante 13 días esperó el Frente Polisario una respuesta de la ONU para que las tropas marroquíes y sus máquinas den marcha atrás. Pasado este tiempo y ante la impasividad de la ONU, las fuerzas del Frente Polisario, toman el mando y custodian esta parte de sus territorios liberados.

Ante la firme voluntad del Frente Polisario de mantener el control sobre los territorios liberados (y de paso impedir los puntos arriba mencionados), las tropas marroquíes que ya estaban sobre el terreno y otras tantas que acamparon a una distancia “prudente”, retroceden unos cuantos metros, a la vez que Marruecos declara haber retirado sus tropas, en señal de “buen gesto”, comunicándolo al secretario general de la ONU, a la vez que se queja de la otra parte. Y todo ello aplaudido, casi al mismo tiempo, por los gobiernos de España y Francia, cuyos presidentes se reunían en la ciudad de Málaga. Y por si esto fuera poco, el secretario general de la ONU, saluda el gesto y pide que las partes se contengan.

Esto, en hasaní (dialecto saharaui) y para el pueblo saharaui tiene un dicho: “me pegó, lloró y corrió antes que yo y se queja”.

Dicho en otras palabras, aquí Marruecos “tiró la piedra y escondió la mano”, señalando la del Frente Polisario.

Es evidente que en esta iniciativa, la idea no es de Marruecos, porque no es característica marroquí este tipo de tácticas que entusiasman a la comunidad internacional. Más bien tuvo que ver con los reunidos en Málaga esos días, pues a ellos les importa el paso de Algargarat, casi más que a Marruecos.

Sin embargo, hay una iniciativa que sí es made in Morocco: una pretendida asociación mauritano-marroquí que pretende hacer ruta terrestre Agadir-Nuadibu, “con el objetivo de consolidar la amistad entre los pueblos de Marruecos y Mauritania” ¿Estaba ya programado este viaje? No lo creo. Es una macabra nueva opereta del Majzén (1), o… ¿una mini marcha verde sobre Algargarat?

La zona se ha vuelto vital y viral para Marruecos y terceros, y pretenden abrir el paso a toda costa. No cesarán las presiones de “gobiernos amigos” de la causa saharaui hasta que Algargarat, la niña de los ojos, vuelva a ser paso para el flujo de mucho mal, de ahí la idea del viaje de la asociación.

Esta asociación, en realidad nunca existió, al menos con ese nombre.

El que al parecer la preside, el tal Attawadjni (periodista al servicio del aparato de espionaje) es presidente de la “malograda” asociación: Sáhara marroquí, de la que solo existe el nombre. Según Attawadjni, la caravana se dirigirá a Nuadibu, a través de Algargarat, donde mantendrán reunión con la parte mauritana, etc., etc.

Esta iniciativa de la caravana, no deja de ser una provocación mas, sumada a tantas que Marruecos lleva a la práctica cada vez que necesita desviar la atención de la opinión pública marroquí y de paso intentar crear el hecho consumado, frente a tantos reveses acumulados en menos de dos años:

– El fallo del tribunal de justicia de la UE.
– Nuevo ingreso en la UA, sin condiciones.
– Cierre del paso de Algargarat.
– Presión internacional por los DDHH en el Sáhara ocupado (sin olvidar que Francia sigue negándose a que la Minurso vigile a los DDHH).
– Financiación de la campaña de Hilary Clinton.

Lo que queda claro en esta crisis es que el Frente Polisario esta determinado a garantizar la seguridad, en su amplio sentido en esta zona de los territorios liberados, por una parte y que a los gobiernos de Francia y España se les ha visto, de nuevo, el plumero, dejando claro que las provocaciones marroquíes y su intransigencia tienen alma y espíritu, en sus políticas omitiendo que representan a pueblos democráticos y celosos con el respeto a la democracia, la libertad y los DDHH.

Notas:
1.- Majzen o Majzén (المخزن) es una palabra árabe que significa almacén y que designaba antiguamente al Estado marroquí y en la actualidad a su oligarquía o gobierno en la sombra.
* El Confidencial Saharaui
Sáhara-LoQueSomos

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