Guerras no televisadas: Sáhara Occidental, la resistencia de un pueblo

Por Javier Sáenz Munilla*. LQSomos.

La guerra se reinició en noviembre de 2020, después de que el ejército marroquí atacara a una columna civil de saharauis que protestaban en la zona de Guerguerat, junto a la carretera donde Marruecos, ilegalmente, saca las riquezas que expolia en el Sáhara hacia Marruecos. Desde entonces, los ataque saharauis son diarios

El Sáhara Occidental, poblado históricamente por tribus nómadas, fue administrado por España de 1884 a 1975. En 1904 llega el primer gobernador político-militar a Dajla y se establece en el asentamiento levantado por España en ese punto de la costa saharaui. Unos años antes, 1884, España firma un tratado con la tribu Uld Bu Sbaa por el que establece un protectorado, que bautiza como Villa Cisneros. El 3 de octubre de 1904 se firma el acuerdo hispano-francés en el que se definen la fronteras del Sáhara con Marruecos. Este y otros documentos históricos, han facilitado que los saharauis hayan ganado siempre los contenciosos presentados por Marruecos ante los tribunales internacionales. En 1947 un geólogo español, Manuel Alia Medina, descubre los yacimientos de fosfato. Esa riqueza, entre otras, está desde un primer momento entre las razones de la avidez de Marruecos por un territorio que nunca le perteneció.

Como es sabido, en 1975 España abandonó de forma vergonzosa el Sáhara Occidental, declarada provincia española el 10 de enero de 1958 y sus habitantes, españoles de pleno derecho y poseedores, por tanto, de documentación hispana, como el DNI, a los que abandonó.

En 1960 la ONU proclama en su resolución 1514 de 10 de diciembre el derecho de los pueblos coloniales a la autodeterminación y la independencia. Ya en esos años, el régimen franquista empieza a prepararse para dirigir y gestionar ese paso, que retrasa cuanto puede pero que ve inevitable. Y así crea incluso un partido político saharaui, el PUNS (Partido de la Unidad Nacional Saharaui), cuando en el resto del territorio español los partidos están prohibidos y crea una Asamblea Nacional o Yemáa títere con saharauis presuntamente de su confianza, la mayoría de los cuales en el momento oportuno, se pasan a la resistencia polisaria o son cooptados por Marruecos con un buen cargo. Incluso esa Yemáa llegó a declarar, en una carta a Franco, que el futuro del Sáhara debían decidirlo los saharauis.

El 17 de junio de 1970 una gran manifestación saharaui irrumpe en el barrio de Zemla del Aaiún. El ejército español la disuelve a tiros y mata y hiere a varios saharauis y el líder independentista Basiri desaparece para siempre.

El 10 de mayo de 1973 nace el Frente Popular para la Liberación de Saguia el-Hamra y Río de Oro, Frente Polisario. En agosto del 74, España comunica a la ONU, tras establecer un censo de población, su intención de organizar un referéndum bajo control de la ONU en el primer semestre de 1975. En ese momento, Franco había sido hospitalizado por una flebitis y el entonces príncipe Juan Carlos asumió interinamente la Jefatura del Estado. Marruecos y Estados Unidos tomaban buena nota, como se vería después para hacer coincidir la ocupación marroquí con la enfermedad terminal que acabó con la vida del dictador español.

El FPolisario ya desarrollaba acciones de hostigamiento, con ataques y asalto a guarniciones incluso, toma de armamento y de prisioneros, pero mantenía canales de comunicación con los ocupantes. El 9 de septiembre del 75 el líder saharaui El-Uali, secretario general del FPolisario se reúne en Argel con el ministro franquista de exteriores Cortina Mauri. El FPolisario libera a 13 prisioneros de guerra. Unos días después, las autoridades españolas liberan a 23 luchadores independentistas.

El 16 de octubre la Corte Internacional de Justicia dictamina que el Sáhara Occidental nunca formó parte del Reino de Marruecos. Inmediatamente, Hassan II anuncia la Marcha Verde, que penetra en el territorio saharaui el 6 de noviembre, en un supuesto avance pacífico de pobres campesinos marroquíes, mientras el ejército de Hassan ya está invadiendo el territorio desde el norte y comenzando a arrasar y asesinar. El ejército español, acuartelado, no responde a la invasión y prepara la deshonrosa huída. El 4 de Noviembre se firman los acuerdos tripartitos de Madrid y el 10 de Diciembre el ejército de Mauritania invade y ocupa el sur.

Miles de saharauis huyen por el desierto, andando y arrastrando algunas pertenencias. En enero y febrero la aviación marroquí bombardea con fósforo y napalm los campamentos de civiles saharauis en Um-Drega, Tifariti, Amgala, El Maltani, Guelta-Zemur. El 26 de febrero España pone fin a su presencia en el territorio y el 27 se proclama la República Árabe Saharaui Democrática, la RASD.

Gran parte de la población saharaui es acogida en la zona fronteriza de Argelia, cercana a Tindouf, conocida como la Hammada, tierra estéril e inhóspita donde la RASD logra establecer una vida digna para los saharauis desde entonces. Su Ejército Popular Saharaui, inició una sangrienta y dura guerra de liberación.

En 1980 Marruecos inició la construcción de un muro defensivo de este a oeste y el minado de su recorrido, pese a lo cual el FPolisario no ha dejado de atacar las posiciones militares marroquíes en él. En 1991 se logró un acuerdo de alto el fuego apoyado por la ONU que incluía la celebración de un referéndum de independencia que Rabat siempre ha ignorado. La guerra se reinició en noviembre de 2020, después de que el ejército marroquí atacara a una columna civil de saharauis que protestaban en la zona de Guerguerat, junto a la carretera donde Marruecos, ilegalmente, saca las riquezas que expolia en el Sáhara hacia Marruecos. Desde entonces, los ataque saharauis son diarios.

¿Por qué le importa tanto a Marruecos este territorio desértico y poco poblado?

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Este pequeño trozo de tierra es, sin embargo muy importante para Marruecos, porque es la ruta principal para el comercio terrestre con el resto de África a través de Mauritania. La frontera con Argelia -mucho más larga- ha estado cerrada durante casi 30 años y sigue estándolo, tras la reciente ruptura de relaciones.

Marruecos también necesita los minerales del Sáhara Occidental, principalmente sus fosfatos, cuyos depósitos estimados representan las tres cuartas partes de las reservas mundiales de este mineral escaso, utilizado para fabricar fertilizantes sintéticos para la agricultura.

Y además, el pescado. Un rico banco que Marruecos explota ilegalmente y comparte con los pesqueros de la UE, españoles, a cambio de lucrativas tarifas. Pero un amplio acuerdo comercial entre Marruecos y la Unión Europea se ha retrasado desde 2018 debido a una disputa sobre el acceso a las aguas del Sáhara Occidental, que legalmente pertenecen al pueblo saharaui y no a su ocupante. Y además de peces, las prospecciones indican que también hay petróleo y gas en alta mar, todavía sin explotar.
En los territorios saharauis ocupados por Marruecos, viven miles de saharauis que son hostilizados a diarios por las fuerzas de ocupación. Centenares de luchadores que se pudren en las cárceles marroquíes y fieros resistentes, como la brava Sultana Khaya, detenida, torturada, violada y a la que reventaron un ojo y a punto estuvo de perder el otro en una de las cotidianas agresiones en su propio domicilio en Bojador. Pese a ello, cada día sube a su azotea para ondear la bandera de la RASD. Un ejemplo que no es único y que demuestra que el pueblo saharaui está dispuesto a perecer, pero nunca a claudicar, a renunciar a su derecho a la independencia.

La guerra sigue, aunque no te la cuenten, aunque no sea televisada.

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Periodista y analista internacional. Miembro del Colectivo LoQueSomos. En Twitter: @pepitorias

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Un comentario en «Guerras no televisadas: Sáhara Occidental, la resistencia de un pueblo»

  • el 9 marzo, 2022 a las 21:37
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    Cierto, como nos recuerda fehacientemente el autor, vamos camino del medio siglo en un conflicto que tiene su origen en la ignominia perpetrada por la que fuera potencia colonial y contumazmente sostenida de facto por los «partidos del turno» y ahora por algunos más Pero, a lo que vemos, la realidad, las dramáticas consecuencias cotidianas del conflicto del Sahara Occidental y de otros tantos en varias latitudes no deben merecer la atención de los medios, no merecen ser «televisadas» en vivo y en directo, evitando así suscitar esas tan inauditas como explicables manifestaciones de «empatía y solidaridad» a raudales entre una ciudadanía española no precisamente sobrada de Historia y Memoria. Evidentemente hay razones que bien se le ocultan. Mientras tanto, al socaire de voces e imágenes que nos anonadan acríticamente, como beneméritos «occidentales», aliviemos nuestras alienadas conciencias. ¡Ah! y para mayor escarnio, véanlo repetidamente en TVE, hasta se apropian del «No pasaran». Completo.

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