Mariano Muniesa*. LQSomos. Febrero 2018

En el momento de su edición, muchos críticos señalaron la conexión entre este disco con trabajos como “Minstrell In The Gallery”, el disco que en opinión de muchos fans es el que mostraba a un Ian Anderson volcado en su vena cantautora, así como el magnífico trabajo que desde la batería hizo uno de los músicos que dejó una huella más profunda en la historia de Jethro Tull, Barriemore Barlow

En estos días tenemos ya en el mercado la reedición de uno de los mejores discos editados por Jethro Tull en la década de los 70 del pasado siglo, el mítico “Heavy Horses”, el segundo disco de una trilogía que se inició en 1977 con “Songs From The Wood” y que se cerró en 1979 con “Stormwatch”. Tres discos en los que la banda de Ian Anderson se apartó deliberadamente del tipo de rock progresivo con influencia matizada del rock más duro que se había convertido en su seña de identidad más característica para hacer un tipo de rock mucho más cercano al folk, con preeminencia de los instrumentos y sonoridades acústicas y un aire campestre y bucólico que tenía un innegable eco de aquellos sonidos del folk británico de comienzos de los 70 con Fairport Convention o Steelye Span.

Esta reedición que conmemora el 40 aniversario de la edición del disco original en abril de 1978 incluye el álbum original con nueve pistas extra adicionales, siete de las cuales inéditas junto con un concierto en vivo grabado en Berna, Suiza, en mayo de 1978 y un libro de 96 páginas en el que se documentan todos los detalles acerca de como se grabó el disco, fotografías y reportajes sobre las giras para presentar este disco y un DVD con entrevistas a la banda. Dentro de las novedades que trae esta edición aniversario además tenemos sonido remasterizado y remezclado por de Steven Wilson y comentarios de cada canción por el propio Ian Anderson. Un trabajo hecho con una exquisita delicadeza para el seguidor más exigente de Jethro Tull, una auténtica una joya para los coleccionistas.

“Heavy Horses” fue un disco que tenía la peculiaridad y probablemente esa fue una de las razones por las que cosechó un gran éxito comercial y obtuvo críticas unánimemente elogiosas fue el hecho de que aunque seguía esa línea de aproximación al folk rock con elementos célticos muy acusados que inauguró “Songs From The Wood”, profundizó aún más si cabe en los sonidos acústicos (guitarra, mandolina), especialmente el violín, incorporado por la contribución como colaborador del violinista Darryl Way, dejando en un plano muy secundario los teclados.

En el momento de su edición, muchos críticos señalaron la conexión entre este disco con trabajos como “Minstrell In The Gallery”, el disco que en opinión de muchos fans es el que mostraba a un Ian Anderson volcado en su vena cantautora, así como el magnífico trabajo que desde la batería hizo uno de los músicos que dejó una huella más profunda en la historia de Jethro Tull, Barriemore Barlow.

A la hora de señalar en ese aspecto canciones que han quedado como clásicos del grupo en este periodo de segunda mitad de los 70 y que le otorgan esa vitola de gran álbum a “Heavy Horses”, destacar canciones como “No Lullaby”, “Rover”, la muy trabajada “Journeyman” y la que daba título al disco, “Heavy Horses”, un extenso tema que contiene unos arreglos de cuerda excepcionales y un gran trabajo de Martin Barre. Otro aspecto que llamó especialmente la atención fue el cambio en el estilo vocal de Ian Anderson, quien supo adecuar a esa nueva orientación más acústica de las canciones y de la producción su manera de cantar.

“Heavy Horses” fue el telón de fondo de una gira que llevó a Jethro Tull a escenarios europeos en un primer tramo, de donde se ha extraído la mayor parte del material en directo de los tres discos y los dos DVD’s, como el concierto del Festhalle de Berna, Suiza, en mayo de 1978. En ese periplo europeo no tocaron en España, a pesar de que Jethro Tull era en ese momento una banda de una extraordinaria popularidad en nuestro país, y habían pasado por Madrid y Barcelona en su gira europea anterior de 1976 -Madrid y Barcelona- presentando “Too Old To Rock’n’Roll, Too Young To Die” e incluso en octubre de 1974, en las postrimerías del franquismo, siendo una de las primeras grandes bandas internacionales que al lado de Uriah Heep, Santana o Emerson, Lake & Palmer tocaron en España antes de que a partir del 76 la venida de todos los grandes grupos de rock, ya desaparecida la censura y las dificultades políticas, se normalizase.

En aquella gira la banda, compuesta por Ian Anderson como cantante y flautista, Martin Barre en la guitarra, Barriemore Barlow en la batería, John Evan y David Palmer en los pianos, teclado y sintetizadores y en parte de la gira, Tony Williams en el bajo, quien tuvo que sustituir a John Glascock, que enfermó gravemente después de la grabación del disco afectado de una serie de complicaciones en una dolencia cardíaca de carácter congénito que padecía a consecuencia de la cual murió en un quirófano el 17 de noviembre de 1979. La gira recorrió Estados Unidos en el otoño, terminando en el Long Beach Arena de California el 17 de noviembre de 1978.

De la gira de “Heavy Horses” se editaron en su día algunos interesantes álbumes piratas, los conocidos comunmente como “bootlegs”, de entre los cuales se encuentran entre los más apreciados por los coleccionistas “Tull’s Tractor Tales”, grabado en el Deutschlandhalle de Berlín en mayo de 1978, “Toronto Maple Leaf Gardens 15.10.1978” grabado en la ciudad canadiense o el famoso “Live at Madison Square Garden 1978” que en 2009 se editó como disco en directo oficial acompañado de un DVD. Tal y como aconteció en aquella gira, los mejores temas de “Heavy Horses” se alternaban en el repertorio con clásicos como “Aqualung”, “Locomotive Breath’, “Too Old To Rock’n’Roll, Too Young To Die”, “Cross Eyed Mary”, “Thick As A Brick” o “Songs From The Wood”, como sucedió en “Bursting Out”, el primer disco oficial en directo de Jethro Tull grabado durante esta gira, más concretamente durante los conciertos en Europa de mayo y junio de 1978 y que se puso a la venta el 22 de septiembre de 1978.

Un disco en el que vuelvo a repetir, como destaco en la primera parte de este artículo, se ha hecho un trabajo con verdadero mimo por parte del grupo y de su compañía discográfica y que es con gran diferencia, una de las mejores, más completas y más atractivas reediciones que se han hecho de diferentes discos de Jethro Tull. Aunque es un disco muy representativo tan solo de un periodo muy determinado de su carrera, incluso me atrevo a recomenarlo como un disco muy adecuado para empezar a conocer a Jethro Tull si solo se ha escuchado superficialmente, al mismo nivel que “Thick As A Brick” o “Aqualung”.

Caballos pesados mueven la tierra debajo de mis pies…

* Publicado en el diario “La Región”
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