Hipocresía

Vivimos en una sociedad extremadamente hipócrita. Todos lo sabemos, pero en tal atmósfera todos lo callamos. Es buena para la convivencia. En muchos casos llega a desdoblar la personalidad de mucha gente. Apenas se detecta, hasta que llegan situaciones públicas en las que se ve claramente, pero somos tan hipócritas que hacemos como que no pasa nada.

Hace poco ha sido asesinada una persona que ocupó un cargo público y político, de relevancia ambos, en la provincia de León. Alguien de quién mucha gente supo sus tropelías a nivel personal y político, su tiranía al ejercer su Poder y su ambición desmedida. Con el Poder se trata de llenar vacíos y carencias afectivas, por eso yo siempre la vi una víctima de sí misma y de sus circunstancias. Como a casi todas las personas, que cada cual lo ejerce su nivel.

Fue asesinada por una señora posesiva de su hija, que le acompañó en aquel asesinato. Dejemos las razones a un lado. No hablemos de que la hija de la asesina quiso ser como la víctima, mientras que ésta la aparta para que nadie siga sus pasos. Una burda historia de Poder que va de las relaciones institucionales a las relaciones sexuales, afectivas, de amistades, con uno mismo. Un varón que no se entera de lo que le rodea, encargado de enterarse de lo que sucede en la ciudad. Marihuana en casa de la hija.

Nadie esperó que sucediera lo ocurrido por parte de quienes participan en el asesinato. ¿Cómo es posible?. Por la hipocresía reinante. Pero es que además una vez muerta la víctima la hipocresía social afloró como cuando se atasca la cañería de desagüe del servicio y sale toda la mierda al patio. Mientras que vaya por la tubería no pasa nada. Nuestro mundo social está lleno de tuberías. Todos estamos rodeados de actitudes hipócritas, casi siempre de quien menos te lo esperas.

Pueden haber gestos de diplomacia, de protocolo, que es la hipocresía necesaria. Pero cuando se rebasan todos los límites es que algo huele a podrido en Dinamarca. Lo curioso es que se admite, casi como un gracia. De vuelta del sepelio alguien que había criticado duramente a la fallecida, dice “qué hipócrita somos”. Empezando por él, que va al sepelio y a dar las condolencias. Como hizo gente que representa a partidos de izquierda que han mantenido pugnas que traspasaron la mera contienda política. Algo que nada tiene que ver con el respeto, sino con la hipocresía.

El respeto es respetar lo dicho, lo hablado y respetar lo que haga la familia y amigos de la fallecida, pero participar en ello es vergonzoso. Como de alguien que habiendo reprobado el comportamiento político e institucional va al funeral, cuando no había ido al de un hermano con quien litigó por cuestiones de una herencia. Pero el entierro de su hermano no fue un acto público.

No creo que sea cuestión de insultar o de denunciar lo que hizo una vez muerta, porque sin la persona en estado presente es una cobardía y carece de sentido. Pero de ahí a perseguir judicialmente, a quien se alegre de que le hayan matado, por apología del asesinato va un trecho. En el pensamiento no ha de meterse el Estado ni la ley, porque semejante persecución es el principio del totalitarismo. La libertad de expresión forma parte del libre pensamiento. Y el gobierno lo hace con la excusa de la lucha contra el terrorismo, que si no lo hay se lo inventa el mismo Estado con el fin de justificar medidas de control sobre la población.

¿Por qué no persigue la Justicia a quienes le han vilipendiado y luego le alaban y se dan golpes de pecho en los actos fúnebres de la víctima, por ser esto apología del despotismo y de la corrupción política?. No lo hace porque forma parte de todo un sistema hipócrita, en el que cual fingir es la ideología dominante. ¿No vemos los programas electorales de los partidos políticos?, ¿las alabanzas en el arte y la cultura?, ¿las pugnas de Poder en “lo deportivo”?, etc, etc.

Ya dijo Víctor Hugo que la hipocresía es hermana del mal.

* Ramiro Pinto

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