Historia de mi familia judía polaca

Historia de mi familia judía polaca y su incorporación a la web internacional sobre el Holocausto: “International Holocaust Remembrance Alliance” (IHRA)
Todo comenzó hace 23 años, en 1990, cuando mi madre, Ruth Hoenigsfeld, estuvo en Israel, y donó allí 16 tarjetas de su familia judía, que van desde el año 1940 hasta 1943, en pleno apogeo del Holocausto (Shoah) que significó el exterminio de 18 de sus familiares.
Todas ellas fueron enviadas desde el General Gouvernement de la Polonia ocupada por la Alemania nazi a la España franquista, prueba irrefutable de la relación existente entre ambos países fascistas y antisemitas, como podemos comprobar en sus numerosos sellos de la censura de Madrid, del guetto de Varsovia, etc.
Además, al finalizar la Guerra de España, en mayo de 1939, se publica una norma antisemita para el paso de fronteras, y, en octubre de ese mismo año, otra norma antisemita para la depuración de médicos. La primera le fue aplicada a mi abuela materna, Rosa Hoenigsfeld, cuando pasó la frontera por el puente de Hendaya-Irún en agosto de 1939; y la segunda le fue aplicada a mi abuelo paterno, Luis Calandre Ibáñez, no por judío, sino por republicano. (Dichas normativas fueron publicadas en una carta que escribí al director, en el diario El Mundo del 4-1-2013). Podemos ver una foto de ambos consuegros en la boda de mi madre, Ruth Hoenigsfeld, y mi padre, Luis Calandre, que tuvo lugar en Madrid en 1947, colgada en la web que pasaremos luego a comentar.
Posteriormente, en junio del 2006, yo misma estuve en Massuah, Instituto de Estudios del Holocausto, Israel, para comprobar el estado de conservación y de divulgación de esas 16 tarjetas. Fui acompañada por mi tía Dina Gilboa, prima de mi madre, y una amiga, Yola. Ambas tenían ya entonces más de 80 años pero, con espíritu joven, recorrimos en su coche los kilómetros que hay desde Tel Aviv hasta el Kibutz Tel- Itzhak.
Acababa de tener lugar una exposición en la que estuvieron expuestas las tarjetas –no recuerdo si todas, o solo alguna–. Como complemento, salió reseñada una tarjeta en el boletín del 2006 de dicha institución, la de Else Hoenigsfeld.
Ahí conocí a la documentalista Patricia, que se ocupaba de esta sección del Archivo, con la fortuna de que era judeo-argentina, y nos pudimos comunicar en español, lo cual fue para mi muy cómodo.
Pasaron los años y Massuah, que ya tenía una página web, no terminaba de colgar las 16 tarjetas, incluídas las del guetto de Varsovia. Esto no me pareció bien, pues esas tarjetas (que eran únicas) cruzadas entre la Polonia ocupada y la España franquista, fueron donadas por mi madre no sólo para que fueran conservadas sino también para que estuvieran accesibles a los investigadores del Holocausto.
Yo, por mi parte, empecé en el verano del 2012 a digitalizar los más de 500 documentos que tenía en el archivo familiar, y que incluían muchas fotos y cartas de todos los protagonistas de dichas tarjetas. Pretendía culminar esa labor con la elaboración de una web personal –hoenigsfeld.com– donde, en la medida de lo posible, reconstruyera el árbol familiar.
Hace solo unos días, pregunté de nuevo a Patricia cómo iba el tema de la web de Massuah, y me informó de que ya estaban las 16 tarjetas catalogadas y colgadas, junto a otros ítems que hacen el total de 124 de documentos y fotos que yo le había ido mandando digitalizados, poco a poco. Dicha web ha pasado también a formar parte de un portal-web internacional, que lleva el nombre de “International holocaust remembrance Alliance” (IHRA).
Según explica dicha –magnifica– web, que empezó a funcionar en 3 de marzo del 2013, el IHRA viene a sustituir a otra institución anterior, el Task Force For International Cooperation on Holocaust Education, Remembrance And Research (ITF), creada el año 1998 en Suecia. Su objetivo era fomentar la investigación, la educación y el recuerdo de lo que fue el Holocausto. Sus últimos testigos directos van desapareciendo, y la Declaración de Stockholm resalta la necesidad de darlo a conocer entre las nuevas generaciones, evitar que su verdad caiga en el olvido, luchar contra las corrientes antisemitas que niegan su existencia y honrar a las víctimas.
El actual IHRA es una organización intergubernamental cuya finalidad es la misma que la de la ITF. Está compuesta por 31 países miembros y cuatro observadores. Entre ellos están la mayoría de los países europeos donde se produjo el exterminio de los judíos, y los de acogida, como USA e Israel.
Como observadores, hay 6 organismos internacionales: las NU, el Consejo de Europa, la Unesco, la OSCE (European Unión Agency for Fundamental Rights) y la Claim Conference.
Para poder llevar a cabo sus objetivos, los proyectos pueden acceder a las subvenciones que concede la institución, siempre que concurran los requisitos exigidos (que aparecen en la web).
La estrategia para las subvenciones está basada en dos programas:
1.- Desarrollo de estrategias para dar contenido a los días en recuerdo del Holocausto.
2.- Promover investigaciones sobre las causas del Holocausto.
La IHRA tiene una secretaria técnica permanente, que se encuentra en Berlín (Alemania), y cuya dirección rota cada año a un país miembro, habiendo finalizado el 5 de marzo de 2013 Bélgica, y siendo actualmente responsable Canadá.
Finalmente, está el directorio, con 864 organizaciones dedicadas a la investigación, recuerdo y enseñanza del Holocausto (memoriales, museos, etc.),  entre las que sobresalen EE.UU. con 282 instituciones, seguidos por Alemania con 214, Israel con 32, Francia con 30, Canadá con 20, Holanda y Reino Unido con 18, y Bélgica con 14; ya con muchas menos, países como Ucrania, Rusia, Checoslovaquia, etc. España tiene 4; entre ellas el Centro (Casa) Sefarad-Israel, y Amical de Mauthausen.
Gran importancia le dan a los Archivos, y tienen previsto que lleguen a estar conectados entre sí para que puedan acceder los investigadores desde cualquier lugar del mundo a toda esa información, que en muchos casos ha estado dispersa e inaccesible.
Para acceder a los 124 ítems de la familia Hoenigsfeld, desde la web de IHRA, el procedimiento es un poco latoso:
Primero hay que entrar en Directory, luego buscar el país, Israel; posteriormente elegir Massuah, y, una vez en esta web, ir a Collections, luego a Archives-Documents y, al final, aparece archive search. Pulsamos en esa opción y nos aparece una nueva página en azul. Seleccionamos idioma inglés, y luego en la pestaña search, escribimos Hoenigsfeld o Calandre. Aparecerán, !finalmente¡, los 124 ítems. Primero las 16 tarjetas del Holocausto, y posteriormente fotos de los protagonistas y documentos en varios idiomas, como alemán, polaco y ruso, con un resumen en inglés.
La bella señora que aparece en la portada de la web de Massuah, con un sombrero y muy sonriente con su sobrina Irka en brazos, es mi abuela Rosa. Irka fue exterminada con 16 años.
Si nos fijamos bien en los terroríficos sellos de las 16 tarjetas –los alemanes nazis con el Águila Imperial, los de la censura española franquista de Madrid y, especialmente, los del guetto de Varsovia (judenrat)–, detrás de tanto sufrimiento encontramos la prueba de la relación entre el golpe de Estado del 18 de Julio de 1936 dado por Franco contra el gobierno legítimo de la II República, y el nazifascismo instalado en Europa… Con ello se favorecieron las condiciones para que el Holocausto (shoah) tuviera lugar en medio de la II Guerra Mundial, financiada, en gran medida, con el expolio de los bienes de los judíos.
Por ello urge condenar el golpe del 18 de julio por el Parlamento español, como ya lo hiciera hace tiempo el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo, para dignificar a las víctimas. La IHRA debería apoyar la solicitud (ya que el Consejo de Europa es miembro observador) que en este sentido hice en agosto del 2012 al embajador de Israel, y de la cual no he tenido respuesta.
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