Homenaje a Nicolás Neira en Burgos

Agencia Mp3. LQS Septiembre 2019

Desde CNT Burgos presentan las «Jornadas de homenaje a Nicolás Neira», militante y secretario general de la CNT burgalesa en el año 1936, quien como tantos otros compañeros y compañeras, fue represaliado, torturado y asesinado. La noticia de su identificación nos sorprendió y llenó de alegría, pues se trata de uno de los 5 identificados hasta el momento de las 96 víctimas exhumadas en el Monte de Estépar en noviembre de 2018. Sus restos se encontraban entre los localizados en una de las fosas comunes, compuesta por 27 personas, donde fueron enterradas tras su ejecución el 9 de septiembre de 1936.

En estas jornadas queremos rendir homenaje no solo a Nicolás, también a su esposa y compañera que nunca se arrodillo ante el fascismo, a su hija, con cuya presencia tendremos el gran honor de contar en este homenaje y a toda la militancia cenetista, anarquista y todos aquellos que lucharon por la libertad y la justicia y fueron victimas del franquismo.

Las presentes jornadas organizadas por la CNT Burgos también cuentan con la colaboración inestimable de distintas organizaciones que han estado implicadas de forma altruista en la búsqueda y recuperación de tantos compañeros, familiares y desaparecidos en manos del fascismo.
Gracias por la labor y por participar y ayudar en el desarrollo de estas jornadas a: CRMH de Burgos, ARANZADI Zientzia Elkartea, Espacio Tangente.

¡¡¡VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN!!!

  • Jueves 12 de septiembre
    19:30 h. en Espacio Tangente (C/ Valentín Jalón 10, bajo)
    “Nicolás Neira y el Burgos libertario”
    Ponentes:
    -Ignacio C. Soriano, Francisco Barriocanal y Fernando Ortega, autores de El Anarquismo en Burgos. Con la presencia e intervención de Raquel Neira, hija de Nicolás Neira.
  • Viernes 13 de septiembre
    19:30 h. en Espacio Tangente
    “Proyecto Monte de Estépar: estado actual de las investigaciones”
    Presenta:
    -Sandra Ortega, equipo científico- técnico, secretaria de la CRMH de Burgos y militante del sindicato CNT.
    Ponentes:
    -Juan Montero, director de la exhumación de las fosas del monte de Estépar.
    -Francisco Etxeberria, médico especialista en medicina forense y antropología.
    -Lourdes Herrasti, licenciada en Geografía e Historia, especialista en osteoarqueología.
    -María Jesús Barcina, investigadora en archivos, CRMH de Burgos.
  • Sábado 14 de septiembre
    12:00 h. en Monte de Estépar (Burgos)
    Acto homenaje y entrega de los restos identificados a la familia de Nicolás Neira
    14:30 h. en Espacio Tangente. Paella y pinchos para la autogestión de las jornadas
    17:30 h. en el cementerio municipal de Burgos. Acto de re-inhumación de Nicolás Neira

Biografía: NICOLÁS NEIRA FERNÁNDEZ

Nicolás Neira Fernández nace en Burgos el 25 de mayo de 1911 y muere, asesinado, el 9 de septiembre de 1936, en el monte de Estépar, localidad de Burgos.

Hijo de Fidela y Severino, fue el segundo de cuatro hermanos, conviviendo con aquellos y estos en la calle Avellanos, nº 5, de Burgos, hasta que se traslada a la calle San Cosme, ya avanzada la Segunda República, con su compañera Valeriana.

Mecánico de la Compañía (ferroviaria) del Norte, inicia su intensa actividad en el seno de la CNT y el movimiento anarquista burgalés en los primeros tiempos de la Segunda República.

Con dotes para la oratoria, interviene en mítines en diferentes ocasiones, apoyando los actos celebrados tanto en la capital burgalesa como en otras localidades de la provincia. Así, el organizado por el recién constituido Sindicato de la CNT en Briviesca, en octubre de 1933, actuando junto con Fabián Moro, también de Burgos, y otros dos de Vitoria; en esa localidad vuelve a repetir el 7 de julio de 1936, ya cercano el levantamiento militar, donde perora en un acto de afirmación sindical junto con el campesino de la Bureba Agapito A. de Santocildes y con el también campesino Fausto Villamayor, así como con Félix Alonso y Daniel Orille, metalúrgico bilbaíno residente en Vitoria. Días después, el 12 de julio, en el mitin de la CNT que se celebra en el Teatro Principal de Burgos, participa al lado de los oradores madrileños Luis Caballero y Tomás Cano.

Su activismo sindical y libertario en pro de la justicia social, le va a situar en el punto de mira de la autoridad, quien no va a desaprovechar cualquier oportunidad para privarle de libertad. Es lo que ocurre el 15 de febrero de 1932 como consecuencia de su participación en la huelga general de 24 horas, convocada por la CNT en todo el Estado, en protesta por las deportaciones de presos libertarios a Bata, capital de la Guinea española. Encarcelado junto con sus compañeros Eugenio Carcedo Saiz, Deogracias Casado Velasco, Lorenzo Ruiz Salvatella, Eutiquiano Sancho Navarro, Santiago Antón Martín, Benito Melgosa Arribas, Eduardo Serrano Lamas y Máximo Sala, son puestos en libertad de forma progresiva varios días después.

El 1º de mayo de ese mismo año, nuevamente es detenido y, un día después, trasladado a la Prisión Provincial. El motivo, en esta ocasión, es el altercado protagonizado entre ugetistas y cenetistas durante el mitin organizado por UGT en el Teatro Principal, tras la negativa de esta organización a acceder a la petición de controversia y debate que solicitaban los libertarios, algo habitual en la época. Junto con Neira, serán detenidas otras siete personas.

En noviembre de 1932, Neira, en nombre del Sindicato Único de la CNT, será el responsable de solicitar al Ayuntamiento de la ciudad el oportuno permiso para colocar dos rótulos anunciando el sindicato, uno en madera, adosado en la fachada de la sede sindical, situada en la C/ Hospital Militar 7, y otro de chapa, a colocar en la esquina con la C/ San Cosme, si bien, al parecer, finalmente solo se llegó a poner el segundo.

Al margen de estas gestiones, meramente burocráticas pero necesarias para el desarrollo óptimo de la actividad sindical, parte de la correspondencia incautada por la policía a Gerardo Álvarez, militante de sindicato, permite deducir que las muestras de apoyo y solidaridad para con los compañeros presos, sin importar procedencia, parecen algo habitual entre los libertarios. De este modo, Neira recibe el encargo, en carta fechada el 14 de noviembre de 1933, por parte de Miguel Dorado, desde la cárcel de Cáceres, de prestar auxilio, dentro de las posibilidades, a Teodoro Palacios, quien se encuentra privado de libertad en la cárcel de Burgos.

En diciembre de 1933, con el movimiento insurreccional anarquista de fondo, con incidencia en diferentes partes del país, se desata una represión gubernamental que alcanza incluso lugares donde aquel movimiento no tiene repercusión. En esa “actuación preventiva” de las autoridades, Nicolás Neira vuelve a verse enrejado durante unos días, junto con decenas de compañeros de la provincia.

Meses después, los acontecimientos revolucionarios de octubre de 1934 alientan nuevamente la represión, que se ceba, en esta ocasión, contra la militancia socialista, anarquista y comunista. El ejército toma las calles de Burgos; se practican registros en la sede social de CNT, que ha cambiado de dirección con respecto al año anterior, ubicándose ahora en la C/ Hospital de los ciegos, 21, y en la Casa del Pueblo, que son clausuradas, así como en domicilios particulares. Además de los registros, se producen numerosas detenciones que van sucediéndose incluso varias semanas después. Nicolás Neira, que se encuentra entre los detenidos tras localizar en el domicilio de Daniel Orille, en Vitoria, correspondencia que le vincula a la Federación de Juventudes Libertarias de Burgos, será procesado en la causa 348/1934, por su condición de Secretario de esa federación, junto con Vicente Gálvez y José Varona, de la CNT de Miranda de Ebro y Cesáreo Serralde y el propio Daniel Orille de la Federación Comarcal de la CNT de Vitoria, acusados de conspiración para la rebelión militar. Entre las pertenencias de Neira en el momento de su detención, se encuentra en Manifiesto de la CNT con el título “Abajo la pena de muerte”, el cual, según los autos, encierra conceptos que invitan a la excitación a la rebelión. La fiscalía solicita para todos los procesados la desorbitada pena de 16 años de cárcel. Juzgados en un Consejo de Guerra el 1 de febrero del siguiente año y defendidos por el abogado de Burgos Amancio Blanco, a excepción de Vicente Gálvez, de cuya defensa se encarga el capitán de artillería ligera nº 11, Alfonso Moya, son finalmente absueltos, recobrando así la libertad.

Además de su destacada actuación en el seno de la CNT, fue miembro y secretario del grupo anarquista «Despertar», adherido a la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL), formado en la ciudad en octubre de 1933. Dicho grupo era muy activo en los pueblos de la provincia, adonde, aprovechando los días de fiesta, se desplazaban sus integrantes para realizar labores de propaganda. Neira también es uno de los responsables en hacer llegar a Burgos, para su posterior difusión, publicaciones anarquistas, tales como Tierra y Libertad.

Su entrega a la causa ácrata no le impide ser socio y participar en el Ateneo Popular, centro cultural que en sus inicios podía relacionarse más con el socialismo, al haber comenzado su andadura en los locales de la Casa del Pueblo. En febrero de 1935, en reunión de la Junta general, son renovados los cargos, siendo nombrado Nicolás Neira, recién salido de la cárcel, vocal de la Junta, al que se unirán otros cenetistas un año más tarde, caso de Carmen Pérez, Hermógenes García y Tomás Espinosa.

En las páginas de Campo Libre, semanario de los trabajadores del campo, en su número 30, de 14 de marzo de 1936, también podemos encontrar su huella, dejando su nombre y dirección en un artículo firmado por la Comisión de Organización y propaganda, dirigido al campesinado de la provincia, con objeto de iniciar los pasos necesarios para la organización y creación de «Grupos Confederales, Sindicatos comarcales, Ateneos, etc.», proponiéndose la realización de un encuentro provincial de delegados, grupos o Sindicatos e insistiendo en la urgencia de iniciar la ofensiva contra todo retroceso.

Neira, al margen de su acción política, demostró una capacidad polifacética para desarrollar diferentes artes y aficiones, tales como forja, fotografía, dibujo (su familia conserva algunas de estas creaciones) o aeronáutica, llegando a obtener el permiso para pilotar avionetas.

Tras el levantamiento faccioso de 18 de julio de 1936, Nicolás actúa entre los grupos de obreros que intentan frenar el golpe; tras su fracaso, ocultan los carnés del sindicato y la documentación comprometedora, enterrándolos en algún lugar próximo a la alhóndiga, situada entre la actual C/ Madrid y C/ San Agustín. Neira logra esconderse durante unos días hasta que, para favorecer la puesta en libertad de su hermano Pablo, a quien habían capturado, decide entregarse. Ingresa en prisión el 30 de julio. Ya no podrá asistir al nacimiento de su hija Raquel, que tiene lugar días después de su encierro; ya no podrá verla en libertad, debiendo conformarse con hacerlo en alguna ocasión, tras los barrotes. El 9 de septiembre de 1936, muere, según la versión oficial, de una angina de pecho, sin que el cuerpo fuera entregado a la familia, lo que hizo suponer desde el primer momento que en realidad fuese víctima de una de las habituales “sacas”. Este hecho fue confirmado definitivamente, el pasado año 2018, por los trabajos de investigación y arqueológicos llevados a cabo por la Coordinadora Provincial por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos y por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que incluían el análisis de una muestra de ADN de Raquel Neira, identificándose así los restos de Nicolás entre los hallados en una de las fosas localizadas en el Monte de Estépar, en la que fue enterrado tras su asesinato, junto con otras 26 personas más, aquel fatídico 9 de septiembre de 1936.

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