Maryssa Ruiz. LQS. Abril 2018

Siempre pensé que la educación, el respeto y la humildad abren puertas y cada día compruebo que es totalmente cierto, siendo esta la razón por lo que vivimos encerrados en la cárcel de nuestra ignorancia y prepotencia.

Ser humildes es una asignatura pendiente en el ser humano actual, pues estamos demasiado ocupados en envidiar lo que otros tienen y no para tenerlo nosotros, sino para que no lo tengan ellos. La soberbia y la arrogancia se hacen eco en una sociedad carente de valores, plagada de competitividad, egoísmo y envidia, y sin una pizca de humildad ni empatía.

No pensamos sino que actuamos siempre en beneficio personal sin que nos importe que nuestras acciones puedan repercutir de forma negativa en los demás. Juzgamos a personas sin conocerlas realmente, valoramos sus actos de forma negativa intuyendo siempre una falsa realidad y llevándonos al mayor de los errores. Si nos equivocamos echamos la culpa a otro e intentamos salir `airosos´ de una situación creada por la peor faceta de nuestra personalidad. Cuando aprendamos a ser humildes, cuando hagamos las cosas sin esperar nada a cambio, cuando dejemos de mirar solo en base a nuestro interés personal, cuando comprendamos que hemos venido a este mundo a ayudarnos, cuando destruyamos el orgullo y la vanidad que hay dentro de nosotros, cuando miremos realmente a los ojos para ver el alma de las personas será cuando este mundo destrozado por nuestro comportamiento egoísta empiece a tener un poco de sentido.

Estamos enfocando la percepción de la realidad de forma equívoca y no somos capaces de analizar la visión de conjunto pues desmembramos nuestra existencia en porciones independientes como cuando realizamos un puzle que forma un todo completo sin apreciar que somos un conjunto inseparable y que todos nuestros actos van ligados dando sentido a lo que somos. En el momento en que entendamos que hemos de actuar con los demás como nos gustaría que actuasen con nosotros será cuando salte la chispa de esa humanidad que nos corre por la venas y que, al fin y al cabo, demuestra quienes somos. Siempre intento puntualizar la misma idea y hacer énfasis en que hemos de luchar por conseguirla: `aprendamos a ser humildes y empáticos´. Me temo que si no conseguimos destruir todo el afán de superioridad y altanería que nos está convirtiendo en seres deleznables, llevaremos al mundo a la destrucción pero no inmediata, sino lenta y dolorosa, una destrucción que empezará por conseguir que nos odiemos incluso a nosotros mismos. Solo espero que reflexionemos y entendamos que hemos de conseguir obtener la fuerza suficiente para sentir lo que sienten los demás, para ponernos en el lugar del otro, para ayudar a quien lo necesita, para no creernos más que nadie y para no juzgar ni mirar por encima al otro pues `nunca mires a nadie desde arriba si no es para ayudarle a levantarse´.

* Humildad: consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades; se aplica a la persona que tiene la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.
* Empatía: es la capacidad cognitiva de percibir lo que otro ser puede sentir. También es descrita como un sentimiento de participación afectiva de una persona cuando se afecta a otra.

Más artículos de la autora

Síguenos en Facebook: LoQueSomos Twitter@LQSomos Telegram: LoQueSomosWeb

http://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2012/12/losotros158.jpghttp://www.loquesomos.org/wp-content/uploads/2012/12/losotros158-300x300.jpgLQSomosLos Otros y YoMaryssa Ruizarrogancia,competitividad,empatía,humildad,ignorancia,Prepotencia,soberbia,ValoresMaryssa Ruiz. LQS. Abril 2018 Siempre pensé que la educación, el respeto y la humildad abren puertas y cada día compruebo que es totalmente cierto, siendo esta la razón por lo que vivimos encerrados en la cárcel de nuestra ignorancia y prepotencia. Ser humildes es una asignatura pendiente en el ser...Cultura Libre, Comunicación Libre