Lo Que comemos

Bután, un pequeño país entre la India y China, ha dado un enorme paso hacia un mundo más sostenible y ecológico. El país ya es conocido por practicar una política muy especial: primar la felicidad de las personas sobre los intereses económicos. De hecho, usa, en vez del PIB, los índices llamados Felicidad Bruta Nacional (FBN) y Felicidad Bruta Interna (FBI) para basarse en la toma de decisiones políticas: lo que importa es la calidad de vida desde criterios psicológicos en vez de económicos.

Los cuatro pilares de la FBN son la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible e igualitario, la preservación y promoción de valores culturales, la conservación del medio ambiente y el establecimiento de un buen gobierno.

La agricultura ecológica ayudará a lograr los tres primeros, ya que, respecto a la conservación de la propia cultura, los métodos tradicionales (así como los cultivos locales) son, casi siempre, los más apropiados para lograr una agricultura sostenible.

Más allá de las cuestiones sociales, toxicológicas (1), económicas, políticas y ambientales (2) que surgen del cultivo de soja transgénica (99% de la producción nacional), el poroto de soja en sí mismo, aún si fuese orgánico y no transgénico, representa un grave problema para la salud humana, por la combinación de varios factores que trataremos de resumir.

Existe profusa y sólida evidencia científica de los problemas que ocasiona su consumo regular, por lo cual se invita a consultar la información y a verificar la sólida bibliografía disponible en la web (3), que no podemos reproducir por cuestión de espacio.

Nunca fue alimento base

En la China antigua apreciaban esta planta por su efecto fertilizante del suelo (fija nitrógeno). Recién durante la dinastía Chou (1134-246 AC), con el dominio de la técnica de fermentación, comenzó a consumirse el poroto, en forma de fermentados (tempeh, natto, miso, shoyu) que aseguran la completa inactivación de sus antinutrientes. Luego (siglo II AC) se comenzó a cuajar el puré de porotos cocidos (tofu), proceso que inactiva antinutrientes, aunque no totalmente.

En 1930 la soja representaba apenas el 1,5% de las calorías en la dieta china. En 1998 se precisó que los japoneses consumían 8g diarios de proteína de soja (dos cucharaditas), en forma de fermentados y condimentos. Un dato no menor: la soja utilizada antiguamente en Oriente era glicina, diferente a la que se cultiva actualmente (glicina max), que ha sido mejorada para obtener más proteína (y también más isoflavonas).

El kéfir es una estructura polisacárida donde conviven en simbiosis diversos microorganismos. Aunque se ha comparado con el yogurt, la microflora del kéfir es mucho más compleja. Las bebidas que se obtienen tienen propiedades curativas.

Hay tres tipos de kéfir, el de leche, el de agua y el de té (kombucha).

Del primero, el kéfir de leche, se obtiene una especie de yogurt, del segundo, una bebida parecida a una limonada con gas, y del tercero, una bebida de hierbas.

La mayoría de gente conoce más el kéfir de leche. En realidad, los tres tipos son el mismo kéfir, con la misma microflora, pero adaptados a medios distintos.

Nosotros desde ahora te vamos a hablar siempre del kéfir  de Leche, que es, sus propiedades, sus efectos, como elaborarlo y conservarlo y algunas recetas que encontremos.

El kéfir de leche refuerza las defensas

El kéfir actúa en la flora intestinal en tres frentes: frena a los microorganismos patógenos, modula el sistema de defensas y aporta nutrientes.

El aceite de oliva contiene gran cantidad de grasas monoinsaturadas, vitamina E y otros compuestos que cuidan la salud de nuestro sistema cardiovascular.

En comparación con los de semillas, el de oliva es mucho más aromático y sabroso, de elaboración más simple, más estable y más apropiado para la fritura, ya que aguanta mejor las altas temperaturas sin descomponerse.

Categorías del aceite de oliva.

•       Aceite de Oliva Virgen extra: Aceite de oliva de características organolépticas absolutamente irreprochables, cuya acidez expresada en ácido oleico no podrá ser superior a 1º. Apto para el consumo directo.

SON LOS UNICOS ACEITES QUE SE PUEDEN COMERCIALIZAR CON LAS ETIQUETAS DE CALIDAD de las "Denominaciones de Origen".Son aceites aromáticos, con cuerpo o suaves, que conservan todas sus vitaminas y antioxidantes naturales. La variedad, el suelo, el clima, la elaboración con mimo y otros factores, imprimen un carácter específico y distinto al aceite de cada comarca, al igual que sucede, por ejemplo, con los vinos.

Kebab o döner kebab (kebap en Idioma turco , kabab en la India y Pakistán , también se pronuncia kebob, kabob) significa "carne a la parrilla" en el idioma persa, su traducción literal sería "carne rotando"  .

Normalmente el kebab se hace con cordero y ternera , también el pollo y el pescado pueden ser empleados en algunos estilos. Los musulmanes nunca emplean el cerdo debido a sus creencias religiosas, pero es empleado por vendedores no musulmanes .

Hay muchas variedades de kebab, término que significa cosas diferentes depediendo del país. El término kebab, sin especificar el tipo, se refiere al shish kebab iraní en los Estados Unidos y al döner kebab en Europa . En su orígen, el kebab fue la comida de los reyes persas y en la antigüedad, los iraníes sólo lo consumían una vez al año en el Nowrooz , el año nuevo persa. De cualquier modo, hoy en día el kebab no sólo se consume casi a diario en cada hogar iraní, sino que se ha convertido en la comida rápida número uno en ventas de Irán y en gran parte del mundo occidental.

Quizás la receta más antígua de un Kebap se describa en una receta del siglo X en el Kitab al-Tabeekh de Ibn Sayyar al-Warraq de Baghdad , su receta para lo que denomina Kebab Khalis emplea dedos de carne adobada a la parrilla y envueltos con pan.

El crecimiento del consumo responsable de alimentos ecológicos y el decrecimiento del consumo irresponsable de alimentos industrializados son dos aspectos de la misma realidad. El consumo responsable sólo puede crecer ganando terreno al consumo irresponsable.

La fuerza del consumo responsable agroecológico radica en su capacidad para expresar socialmente el sufrimiento alimentario de la mayoría de la humanidad producido por la globalización alimentaria y la creación de alternativas alimentarias emancipadoras para la mayoría de la población.

La lucha por los alimentos converge con la lucha por las libertades y los derechos económicos, sociales y culturales vulnerados, por la economía de mercado y el libre comercio. Sin esta convergencia, el consumo responsable agroecológico no podrá superar su estadio elitista y marginal.

Sin el crecimiento  del consumo responsable agroecológico, el único decrecimiento es el que se deriva del aumento de la precariedad, el paro y la exclusión social. El decrecimiento de la crisis afecta a la alimentación necesaria para la salud, a menudo sustituida por alimentos procesados y marcas blancas, más baratas por sus costes de producción más bajos e insanas por su menor calidad nutricional. También afecta a los derechos fundamentales y la autoestima de millones de personas que, embaucadas por la “democracia del consumidor”, han basado su identidad en producir y consumir mercancías, cuantas más mejor.

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