¿Por qué cazas?

Pues sí hombre sí, hábil escopetero regio; monarca ejemplar que sufre a diario y apenas duerme debido a la pésima suerte laboral de millones de sus sufridos súbditos; abuelo amantísimo del aprendiz de escopetero regio que aprende el duro ejercicio de las armas quitándose sus incipientes juanetes a tiro limpio; marido fiel (¡qué risa!) de la noble griega de apellido desconocido (el que lleva se lo puso Franco a golpe de testículo) que te paga con la indiferencia y el ¡hola y adiós! tus afrentas maritales pasadas después de estar unos cuantos días haciendo de fanática costalera en la semana santa ortodoxa de su país de origen.

Padre patoso del joven “suficientemente preparado” que, si Internet no lo remedia (que va a ser que sí) puede que herede algún día, además de tu coroneta, la magnífica colección de escopetas reales de a 12.000 euros la boca de fuego; amado líder de millones y millones de militantes y simpatizantes del PP/PSOE que, en privado te ponen a parir, y en público se ríen como idiotas con las ridículas bobadas (¿te acuerdas de aquella chorrada de las muletas inteligentes?) que irradia tu limitado cerebelo en cada una de las salidas que haces de hospitales y clínicas, no por heridas recibidas en la guerra ¡no! que tú la única guerra que conoces es “la de los sexos” sino a cuenta de las cacerías de sillón y borrachera (para los desgraciados osos y elefantes mayormente) que te regalan una y otra vez la panda de empresarios con barba, babuchas y burka que ¡sabe Dios que negocietes hacen contigo!…

¿Por qué cazas? ¿Por qué pones en peligro tu vida y con ello la tranquilidad y el sosiego de tus amados súbditos? ¿No ves que ya no estás para estos trotes? ¿No te das cuenta de que con tanto disparo y tanto retroceso de culata de tus numerosas escopetas de diseño estás perjudicando muy seriamente tu artrósico esqueleto (esto no lo largo yo que lo ha dicho tu médico) y, sobre todo, tu famoso tendón homérico?

¡Déjate ya de juegos cinegéticos en países que ni dios sabe donde están y menos “gratis total” a cuenta de especimenes políticos y empresariales hispanosaudíes, siriohispanos, salmanministros… o la madre que parió a tantos sinvergüenzas con los que te relacionas habitualmente y que te pagan (esto es corrupción pura y dura o qué coño es) tus escapadas y francachelas escopeteras con fines seguramente espurios e inconfesables!

Porque, majestad, dado lo que se va conociendo estos días de la mano de una prensa que ya no oculta tus desmanes como antaño sino que editorializa a diario con ellos, resulta de lo más lógico y natural que cualquier amado súbdito de tu ya largo y corrupto reinado pueda pensar que si alguien (dentro de ese asqueroso círculo íntimo tuyo de barrigones saudíes, kuwaitíes, sirios…etc, etc, metidos en túnica blanca) te regala, así como el que no hace la cosa, 37.000 euros para que tú le des gusto al dedo índice (artrósico o no) de tu mano derecha disparando a mansalva tus escopetas de alto estanding ¿qué habrá podido regalarte (junto a las empresas beneficiarias del llamado “contrato del siglo”) por el procedimiento de las comisiones secretas a cuenta de tus buenos oficios (los mismos que, según ha saltado a la nueva canallesca española, parece ser desplegabas también en el año 2007 para que tu yerno, el Urdanga ése, trincara a más y mejor) para que fueran empresas españolas las que posibilitaran que los jerarcas de las dictatoriales casas reales árabes puedan pasearse en un futuro cercano por las arenas del desierto a lomos, no de camellos ricamente enjaezados o coches todo terreno recubiertos de oro, sino de flamantes vagones de AVE, made in Spain, de los de trescientos kilómetros por hora? Sospechas de comisiones millonarias por tu divina intermediación que no son nuevas ni mucho menos sino que llevan ya años y años en las páginas de algunos libros (pocos) y portales y páginas web de Internet (muchas).

Bueno pues al hilo de las sorprendentes imágenes sobre la salida del rey Juan Carlos de la clínica, con las que nos acaban de bombardear los medios de comunicación, mi pregunta a ese currito de la España profunda que hocica diariamente en Internet y se caga, también a diario y sobre todo desde que estalló lo de Botsuana, en la madre que parió, digamos…a Luis XIV, rey francés que sin duda es el origen de la desgracia histórica borbónica que desde hace más de trescientos asola esta España de nuestros dolores es ésta: ¿Hasta cuando vamos a permitir los españoles que nos tome el pelo este impresentable cazador de elefantes que se hace el altruista, el solidario, el insomne, “el preocupao” por la suerte de los casi seis millones de parados (jóvenes incluidos) que arrastra este hermoso país de la modélica transición y luego nos enteramos de que, sin haber siquiera avisado al tontorrón de Rajoy (que sigue en el lío permanente de la crisis y al que le hacen la cuchufleta hasta nuestros hijos de… la madre patria) se ha ido a cazar elefantes (y menos mal que ya es muy difícil encontrar dinosaurios aún en África) a Botsuana, a 37.000 euros la pieza, viaje y tasas no incluidas?

Y, además, luego se hace el tonto, el arrepentido, el niño cogido in fraganti por su abuelo haciéndose una paja en el corrillo callejero de los domingos por la tarde. Y hasta tiene la jeta de, a la salida de su segunda residencia hospitalaria (este hombre, con el armazón de cristal que padece debería instalarse permanentemente en la clínica San José de Madrid para evitar roturas intempestivas) ya digo, como si fuera el niño Juanito al que su abuelo le ha pillado haciendo cosas muy inconvenientes con los amigotes del barrio, pedir perdón a sus súbditos… como si muchos españoles no le conociéramos muy bien y fuéramos conscientes de la mala leche reconcentrada que estaba supurando para sus adentros en tan histórica y desgraciada comparecencia ante la prensa.

Este hombre, amigos, este monarca que nos regaló Franco y que muchos españoles asumieron y respetaron porque los militares en España dan mucho miedo y los tanques sí que los carga el diablo y más en aquellos frenéticos días de finales de los años ochenta del siglo pasado, está ya para que lo releven, para que lo manden al banquillo y para que, como mucho, alguien le agradezca los servicios prestados. Pero no solo a él sino a la institución entera. Esto de que la Jefatura del Estado español pertenezca a una familia, Borbón por más señas, que la hereda como si se tratara de una finca familiar debe de acabarse de inmediato. España no es, no puede ser la finca de nadie, es de todos los españoles donde constitucionalmente reside la soberanía del Estado.

Esta imagen patética del rey Borbón, el último Borbón que con seguridad habrá reinado en España, pidiendo perdón a sus súbditos es totalmente inédita en la historia de este país. Y posiblemente en la historia del mundo civilizado. Y marcará, con toda seguridad, el principio del fin de la monarquía “instaurada” por el dictador Franco en 1975.

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* Amadeo Martínez Inglés, Coronel, escritor, historiador.

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